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El final de los mitos


El aluvión de votos que llevó al triunfo a Martín Torrijos, sepultó varios mitos que durante años venían siendo asumidos como verdades indiscutibles. Uno es el de las encuestas, cuya exactitud había sido siempre cuestionada y que, por su atinado resultado, han afincado su credibilidad. De ahora en adelante, toda campaña política que se precie de ser bien llevada, deberá marchar de la mano de las encuestas serias.
Otro mito que pasó al olvido para bien o para mal, es el del lastre de los delitos de la dictadura pesando sobre el PRD. Esa gravitación negativa se fue diluyendo gradualmente, cada cinco años, en cada elección, hasta quedar virtualmente reducida a cero el domingo. La razón es que el 25% de los votantes era jóvenes menores de 30 años y, de éstos, no menos de 300 mil sufragaban por primera vez. Ninguno de ellos supo, ni le interesa saber lo ocurrido durante la dictadura. Y si conoce sus detalles, los considera acontecimientos difusos y lejanos, como para determinar sus preferencias de hoy y mañana.
Puede que suene doloroso y cruel para quienes sufrimos los años crueles de la tiranía, pero sería un error ignorar que el 2 de mayo pasado, la historia con la ayuda de un maremoto de votos dio vuelta definitiva a esa página. Si para algunos de nosotros permanece aún atado ese pasado a la propia existencia, no esperemos que la mayoría joven de este país la lleve igual a cuestas. Y ellos son ahora los que mandan y deciden.
En el tema partidista se derrumbaron también varios mitos. El más obvio gira en torno al "techo" del PRD que se cifraba en 33%. La elección y sus antecedentes, explicados por el especialista en el ramo, Danilo Toro, muestran todo lo contrario, a un PRD creciendo continuamente desde su primera elección a nuestros días, con la sola excepción de la de 1989, que tuvo carácter de referéndum y fue muy irregular, hasta alcanzar el domingo el 47% del electorado.
En situación opuesta está el Partido Arnulfista que, al quedar relegado a un modesto tercer lugar entre los siete partidos del país, termina con el mito del bipartidismo conformado por él y el PRD. En ese sentido, la sorprendente elevación de Solidaridad como el segundo partido más grande, independientemente de lo que ocurra en el futuro, acaba a su vez con el mito de que no hay lugar para una tercera fuerza. Como se sabe, este colectivo se alzó por sí solo con el 31% de los votos.

101 años de Panamá América

 
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