El final de una institución
Hace muchos años escribí en un libro que la tranquilidad social de Panamá está sostenida por cinco columnas: afuera, vivienda, salud, educación y trabajo; en el medio, como importante, el Seguro Social. También dije en ese entonces que el comunismo internacional y el local tenían como objetivo el final del Seguro para lograr el caos social y entrar ellos a gobernar pescando en río revuelto. Ahora, el comunismo internacional cayó por haber fracasado y es historia, menos para algunos trasnochados panameños que aún sueñan con su regreso.
Desafortunadamente, todo mundo dice que el Sr. Jované perteneció a la izquierda y todavía vive en aquella época. ¿Recuerdan cómo llegó a la dirección del Seguro Social? ¿Fue acaso por imposición de los trabajadores sindicalistas que se impusieron ante otros candidatos que hubieran resultado mejores? ¡Ajá!
En casi cuatro años que lleva al frente de la institución no ha hecho más que tratar de acabarla sin pensar en la necesidad que tienen tantos panameños de ella. Ha sido el director que más problemas ha tenido y peor ha sido su comportamiento. Ha tenido una influencia increíble sobre los sindicatos dándoles prebendas; han fluido los izquierdistas y va rumbo al final del Seguro. Todavía no conozco nada positivo que haya hecho por salvarla, como es la obligación de su director, y aún no ha logrado convivir pacíficamente con la Junta Directiva.
Es notable cómo se opone a cualquier injerencia en las finanzas de su administración, al extremo de no estar de acuerdo ni dar oportunidad de llegar a un acuerdo en el Diálogo Nacional.
Si analizamos el pasado, diremos algo. Durante la Cruzada Civilista vimos unión entre la empresa privada y los sindicatos que no respondían a los militares; vimos en un solo haz todas las clases sociales salir a la calle contra la dictadura y agitar su apoyo a los esfuerzos por salir de ella. Durante estos últimos cuatro años, hemos vuelto atrás, a los años de dictadura y nuevamente encontramos la lucha de clases sociales y una contradicción entre trabajadores y empresa o todo lo que huela a centro derecha.
Este jueves pasado, en los programas radiales y televisados se desbordaron los sindicalistas a tal extremo que daba dolor escuchar su amargura, y hasta asustaban porque recordaban la época de la dictadura, aunque actualmente nadie les hace caso como antes. Pero, no deja de crear molestias. Todo por los problemas actuales del Seguro.
Los empleados administrativos de la CSS siempre habían sido mesurados y ahora, influidos por Jované, están en la calle igual que otros grupos sin respeto y con un comportamiento descendido en categoría. Es una lástima que defiendan una sinvergüenzura por haber nombrado ocho mil empleados en un año.
Hemos llegado a tal extremo que, aunque salvemos el Seguro, los boquetes producidos por la actual administración son grandes y difíciles de tapar. Cuando se cae profundo, la subida se hace más dura y, en su caída absurda, Jované arrastró a la institución más importante del país.
La confrontación actual entre los empleados y la Junta Directiva y, sobre todo, los términos en que se expresan los empleados para tratar a sus “adversarios”, indican la pugna verdadera en que han caído o los ha empujado alguien que no quiero pensar mal.
Es inconcebible que la autoridad de una institución trabaje para acabarla, para finalizar su organización y para pasar a la historia como el responsable de una revuelta social en el país; además de la incapacidad que ha demostrado en su administración, nos perjudica a asegurados, beneficiarios, jubilados y pensionados. En un país normal, ese empleado hubiera renunciado, con todo lo que le han dicho; pero, siendo de izquierda, está preparado para dejar pasar los dardos.
Recemos para que Dios lo ilumine por el bien de nuestro Seguro y nos permita continuar disfrutando del mismo.
Desafortunadamente, todo mundo dice que el Sr. Jované perteneció a la izquierda y todavía vive en aquella época. ¿Recuerdan cómo llegó a la dirección del Seguro Social? ¿Fue acaso por imposición de los trabajadores sindicalistas que se impusieron ante otros candidatos que hubieran resultado mejores? ¡Ajá!
En casi cuatro años que lleva al frente de la institución no ha hecho más que tratar de acabarla sin pensar en la necesidad que tienen tantos panameños de ella. Ha sido el director que más problemas ha tenido y peor ha sido su comportamiento. Ha tenido una influencia increíble sobre los sindicatos dándoles prebendas; han fluido los izquierdistas y va rumbo al final del Seguro. Todavía no conozco nada positivo que haya hecho por salvarla, como es la obligación de su director, y aún no ha logrado convivir pacíficamente con la Junta Directiva.
Es notable cómo se opone a cualquier injerencia en las finanzas de su administración, al extremo de no estar de acuerdo ni dar oportunidad de llegar a un acuerdo en el Diálogo Nacional.
Si analizamos el pasado, diremos algo. Durante la Cruzada Civilista vimos unión entre la empresa privada y los sindicatos que no respondían a los militares; vimos en un solo haz todas las clases sociales salir a la calle contra la dictadura y agitar su apoyo a los esfuerzos por salir de ella. Durante estos últimos cuatro años, hemos vuelto atrás, a los años de dictadura y nuevamente encontramos la lucha de clases sociales y una contradicción entre trabajadores y empresa o todo lo que huela a centro derecha.
Este jueves pasado, en los programas radiales y televisados se desbordaron los sindicalistas a tal extremo que daba dolor escuchar su amargura, y hasta asustaban porque recordaban la época de la dictadura, aunque actualmente nadie les hace caso como antes. Pero, no deja de crear molestias. Todo por los problemas actuales del Seguro.
Los empleados administrativos de la CSS siempre habían sido mesurados y ahora, influidos por Jované, están en la calle igual que otros grupos sin respeto y con un comportamiento descendido en categoría. Es una lástima que defiendan una sinvergüenzura por haber nombrado ocho mil empleados en un año.
Hemos llegado a tal extremo que, aunque salvemos el Seguro, los boquetes producidos por la actual administración son grandes y difíciles de tapar. Cuando se cae profundo, la subida se hace más dura y, en su caída absurda, Jované arrastró a la institución más importante del país.
La confrontación actual entre los empleados y la Junta Directiva y, sobre todo, los términos en que se expresan los empleados para tratar a sus “adversarios”, indican la pugna verdadera en que han caído o los ha empujado alguien que no quiero pensar mal.
Es inconcebible que la autoridad de una institución trabaje para acabarla, para finalizar su organización y para pasar a la historia como el responsable de una revuelta social en el país; además de la incapacidad que ha demostrado en su administración, nos perjudica a asegurados, beneficiarios, jubilados y pensionados. En un país normal, ese empleado hubiera renunciado, con todo lo que le han dicho; pero, siendo de izquierda, está preparado para dejar pasar los dardos.
Recemos para que Dios lo ilumine por el bien de nuestro Seguro y nos permita continuar disfrutando del mismo.