El fondo del fondo
El asunto del acuerdo logrado para la utilización del Fondo Fiduciario es, ni más ni menos, un verdadero atraco disfrazado por los tecnócratas neoliberales del Ministerio de Economía y Finanzas y sus aliados de la partidocracia y la aristocracia obrera, de toda clase de tecnicismos, amparado por una propaganda eficaz y una legalidad rapaz.
Lo que se diga y deje de decir sobre el alcance de la decisión poco les importa a los firmantes del flamante comunicado de prensa que nos "ilustra" a los ciudadanos con los "acuerdos logrados en la mesa del diálogo nacional" . Las cifras que nos presentan con la arrogancia propia de los sabelotodo, demuestran hasta qué extremos están dispuestos a llegar con sus abusos contra el pobre y desvalido ciudadano común. Después de todo lo que cuenta es quedar bien con sus bolsillos y los de los organismos financieros internacionales, llámense FMI o BID, además de poder seguir acrecentando el clientelismo, el nepotismo y sobre todo, ¡ ahora el botellismo para el 2004!
Poco importa que la distribución de la riqueza siga empeorando en Panamá. Tampoco cuenta que la brecha entre ricos y pobres siga creciendo día a día, ni que aumenten la pobreza y la extrema pobreza.
Lo que cuenta es llevarselo todo...y cuanto antes mejor. Y en ese terreno no cabe la menor duda que la denominada "mesa del diálogo nacional" nos ha brindado una muestra de lo que sucede cuando se juntan el hambre con las ganas de comer. El hambre que tienen los representantes del poder económico, y del Ejecutivo de atragantarse con los dineros del pueblo panameño y las ganas de comer de ciertas dirigencias gremiales, cuyo oportunismo y entreguismo ya ha hecho historia anteriormente.
En el fondo ningún problema social, y mucho menos económico será resulto con los dineros del Fondo. Lo que sí lograrán es llenarse más los bolsillos de prebendas y privilegios y lograr un segundo aliento para seguir con sus políticas gubernamentales, empresariales y sindicales de una enorme irresponsabilidad y absolutamente incompatibles con la realidad, tanto local como internacional. Pero como a los señores "comefondos" les importa un bledo con las reflexiones o análisis, obnubilados como están en su oportunismo de funcionariado o de beneficiario por lo actuado, me permito compartir con mis lectores, las reflexiones de un amigo desde las orillas del río de La Plata, para que empecemos a ver los que nos acarreará, más temprano que tarde, cuando lleguemos al fondo del fondo:
" En Buenos Aires, los palos borrachos se encuentran en flor y las muchachas aún se pasean por los jardines de La Recoleta y El Rosedal. En el Sur, el ganado continúa engordando en medio de los inmensos pastizales. En Córdoba, acaba de terminar la vendimia, clasificada por los enólogos como de calidad superior. Y en La Pampa, los campos de trigo maduran la fértil espiga con lluvia y con sol.
A primera vista no se nota el cambio. Se nota en la mirada inquieta de los que forman filas de cuadras enteras frente a las casas de cambio, buscando salvaguardar sus ahorros de la fluctuación monetaria. Se nota en la furia, hija de la impotencia, de las señoras golpeando con puños deformados por la artritis, las puertas amuralladas de los bancos donde yacen -prisioneros, devaluados, en lucro cesante- los ahorros que habrían de sosegar sus últimos años. Se nota en las reuniones semanales en todos los barrios cuando se planean los escraches (neologismo terrible que se explica por sí mismo) en contra de banqueros, jueces de la corte suprema, senadores, etc.
El problema es de difícil solución: el país está quebrado, no puede pagar sueldos ni jubilaciones, mucho menos invertir en programas y obras necesarias para incentivar el crecimiento; el déficit fiscal es incontrolable, un presupuesto balanceado parece ser inaceptable para la población y han optado por aprobar uno que tildan, no ya de optimista, sino de estar completamente separado de la realidad; se ha perdido la confianza en el sistema bancario, imprescindible para el funcionamiento de una economía moderna, y hasta se está considerando seriamente el ceder la soberanía monetaria a la ONU o algún gobierno amigo.
El país tiene un problema de gobernabilidad, y es muy poco lo que lo separa de un estallido social y el subsiguiente caos. Conocido es que, en tiempos de tormenta, la sociedad tiende ha descartar la democracia y retomar el sistema original, el de un solo líder absoluto que saca al clan familiar fuera del área de peligro. Y ya están buscando a ese líder que, como un deux ex machina, salvará a la Argentina. Se menciona a algún líder, aún por encontrarse, que habrá de nacer de las barricadas; cualquier cosa menos un dirigente conocido.
Es increíble el odio que se ha despertado contra los políticos -no importa de qué partido- los que son objeto de burla, escarnio y hasta agresión física cuando los encuentran sin guardaespaldas en el extranjero. Ninguno se atreve a entrar a ningún restaurante, pues los otros clientes inmediatamente se levantan y se van. Las anécdotas son innumerables: A uno, en viaje interno a su provincia de origen, lo escupieron e insultaron, el piloto optó por aterrizar a mitad de camino para que no lo lincharan. A Zulemita Menem, a punta de gritos, la echaron de un salón de belleza. A no sé qué senadora, le quemaron la casa... Hace tres días pasaron por televisión una protesta insólita: montaron una letrina descubierta enfrente de la corte suprema y allí, sin ningún pudor y con las partes pudendas al aire, se sentaban hombres y mujeres a defecar en bolsas plásticas que anudaban y lanzaban contra la fachada del edificio".
Sepan, entonces, aquí en Panamá, todos los que han participado en adueñarse del fondo, las cosas que pasan cuando se llega al fondo.
(mabernal@sinfo.net)
Lo que se diga y deje de decir sobre el alcance de la decisión poco les importa a los firmantes del flamante comunicado de prensa que nos "ilustra" a los ciudadanos con los "acuerdos logrados en la mesa del diálogo nacional" . Las cifras que nos presentan con la arrogancia propia de los sabelotodo, demuestran hasta qué extremos están dispuestos a llegar con sus abusos contra el pobre y desvalido ciudadano común. Después de todo lo que cuenta es quedar bien con sus bolsillos y los de los organismos financieros internacionales, llámense FMI o BID, además de poder seguir acrecentando el clientelismo, el nepotismo y sobre todo, ¡ ahora el botellismo para el 2004!
Poco importa que la distribución de la riqueza siga empeorando en Panamá. Tampoco cuenta que la brecha entre ricos y pobres siga creciendo día a día, ni que aumenten la pobreza y la extrema pobreza.
Lo que cuenta es llevarselo todo...y cuanto antes mejor. Y en ese terreno no cabe la menor duda que la denominada "mesa del diálogo nacional" nos ha brindado una muestra de lo que sucede cuando se juntan el hambre con las ganas de comer. El hambre que tienen los representantes del poder económico, y del Ejecutivo de atragantarse con los dineros del pueblo panameño y las ganas de comer de ciertas dirigencias gremiales, cuyo oportunismo y entreguismo ya ha hecho historia anteriormente.
En el fondo ningún problema social, y mucho menos económico será resulto con los dineros del Fondo. Lo que sí lograrán es llenarse más los bolsillos de prebendas y privilegios y lograr un segundo aliento para seguir con sus políticas gubernamentales, empresariales y sindicales de una enorme irresponsabilidad y absolutamente incompatibles con la realidad, tanto local como internacional. Pero como a los señores "comefondos" les importa un bledo con las reflexiones o análisis, obnubilados como están en su oportunismo de funcionariado o de beneficiario por lo actuado, me permito compartir con mis lectores, las reflexiones de un amigo desde las orillas del río de La Plata, para que empecemos a ver los que nos acarreará, más temprano que tarde, cuando lleguemos al fondo del fondo:
" En Buenos Aires, los palos borrachos se encuentran en flor y las muchachas aún se pasean por los jardines de La Recoleta y El Rosedal. En el Sur, el ganado continúa engordando en medio de los inmensos pastizales. En Córdoba, acaba de terminar la vendimia, clasificada por los enólogos como de calidad superior. Y en La Pampa, los campos de trigo maduran la fértil espiga con lluvia y con sol.
A primera vista no se nota el cambio. Se nota en la mirada inquieta de los que forman filas de cuadras enteras frente a las casas de cambio, buscando salvaguardar sus ahorros de la fluctuación monetaria. Se nota en la furia, hija de la impotencia, de las señoras golpeando con puños deformados por la artritis, las puertas amuralladas de los bancos donde yacen -prisioneros, devaluados, en lucro cesante- los ahorros que habrían de sosegar sus últimos años. Se nota en las reuniones semanales en todos los barrios cuando se planean los escraches (neologismo terrible que se explica por sí mismo) en contra de banqueros, jueces de la corte suprema, senadores, etc.
El problema es de difícil solución: el país está quebrado, no puede pagar sueldos ni jubilaciones, mucho menos invertir en programas y obras necesarias para incentivar el crecimiento; el déficit fiscal es incontrolable, un presupuesto balanceado parece ser inaceptable para la población y han optado por aprobar uno que tildan, no ya de optimista, sino de estar completamente separado de la realidad; se ha perdido la confianza en el sistema bancario, imprescindible para el funcionamiento de una economía moderna, y hasta se está considerando seriamente el ceder la soberanía monetaria a la ONU o algún gobierno amigo.
El país tiene un problema de gobernabilidad, y es muy poco lo que lo separa de un estallido social y el subsiguiente caos. Conocido es que, en tiempos de tormenta, la sociedad tiende ha descartar la democracia y retomar el sistema original, el de un solo líder absoluto que saca al clan familiar fuera del área de peligro. Y ya están buscando a ese líder que, como un deux ex machina, salvará a la Argentina. Se menciona a algún líder, aún por encontrarse, que habrá de nacer de las barricadas; cualquier cosa menos un dirigente conocido.
Es increíble el odio que se ha despertado contra los políticos -no importa de qué partido- los que son objeto de burla, escarnio y hasta agresión física cuando los encuentran sin guardaespaldas en el extranjero. Ninguno se atreve a entrar a ningún restaurante, pues los otros clientes inmediatamente se levantan y se van. Las anécdotas son innumerables: A uno, en viaje interno a su provincia de origen, lo escupieron e insultaron, el piloto optó por aterrizar a mitad de camino para que no lo lincharan. A Zulemita Menem, a punta de gritos, la echaron de un salón de belleza. A no sé qué senadora, le quemaron la casa... Hace tres días pasaron por televisión una protesta insólita: montaron una letrina descubierta enfrente de la corte suprema y allí, sin ningún pudor y con las partes pudendas al aire, se sentaban hombres y mujeres a defecar en bolsas plásticas que anudaban y lanzaban contra la fachada del edificio".
Sepan, entonces, aquí en Panamá, todos los que han participado en adueñarse del fondo, las cosas que pasan cuando se llega al fondo.
(mabernal@sinfo.net)