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El Fondo Fiduciario y la reactivación económica


En 1933, Franklin D. Roosevelt puso en marcha un masivo programa de inversiones públicas para reactivar la economía de los Estados Unidos devastada por los efectos de la gran depresión. En la hora presente y actuando de manera similar, el presidente Bush ha propuesto un multibillonario programa destinado igualmente a reactivar la economía de su país, gravemente afectada por los desastrosos efectos de los actos terroristas del pasado 11 de septiembre.
Para financiar el programa de emergencia, el presidente Bush ha recurrido a todos los recursos de que podía disponer, los provenientes del superávit acumulado durante los últimos años del gobierno Clinton y también a la emisión de títulos de la deuda pública. Además, el Banco de la Reserva Federal reducirá las tasas de interés, para propiciar el abaratamiento del crédito. Como consecuencia, por ejemplo, los préstamos hipotecarios para la adquisición de viviendas o la adquisición de automóviles costarán menos.
La explicación detrás de las medidas es simple y hasta elemental, pues para reactivar la economía hay que crear la demanda, que es la que genera la producción de bienes y servicios.
Panamá, lo sabemos todos, no está en condiciones de aumentar su endeudamiento. La deuda pública panameña ya representa el 80% del producto interno y, por tanto, estamos muy por encima de los límites considerados como razonables.
Aunque hay quienes no desean escucharlo, es importante recalcar que esos escandalosos niveles de la deuda pública no son responsabilidad de los gobiernos de Guillermo Endara ni de Doña Mireya Moscoso.
Panamá tampoco tiene banca central que regule el precio del dinero y del crédito mediante la fijación de las tasas de interés. En ese campo, tanto el Estado como los consumidores, estamos prácticamente a merced de las instituciones bancarias privadas que son reticentes a reducir las tasas de interés sobre los préstamos con la misma rapidez con la que disminuyen los intereses que pagan a los ahorrantes.
Ante ese panorama, no sólo es lógico sino práctico que el Estado asuma un papel más activo para estimular la economía y la única manera en que puede hacerlo es mediante la ejecución de un programa consistente de inversiones públicas, utilizando los recursos del Fondo Fiduciario. ¿De qué nos sirve en estos momentos seguir manteniendo depositados en bancos extranjeros cientos de millones de dólares, percibiendo magrísimos intereses cuando nuestra economía se debate en momentos difíciles, como consecuencia de la desaceleración que afecta a todas las economías del mundo y que se ha agravado por los efectos de los actos terroristas del pasado 11 de septiembre?.
Si algún efecto visible e inmediato debe producir el Diálogo Nacional es que, cuando antes, todas las fuerzas políticas y sociales acuerden la utilización de 300 a 500 millones del Fondo Fiduciario para invertirlos en un programa de reactivación económica que ponga circulante en la calle y estimule la demanda. De ninguna otra parte, ni por arte de magia, nos vendrán los recursos.
Ahora es el momento para que se depongan injustificadas resistencias y se superen actitudes inconsistentes, alentadas por el cálculo electoral, que son incompatibles con los intereses superiores de la Nación.

101 años de Panamá América

 
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