El fraude en Estados Unidos
Antropóloga
Comparando el escenario político de Panamá con el de Estados Unidos, he observado cierta similitud entre el PRD y el Partido Republicano. Esta consiste en que ambos partidos no tienen la simpatía de la mayoría del electorado, pero logran llegar al poder mediante el uso de cantidades enormes de dinero, la manipulación simbólica y trucos electorales.
El uso de sumas millonarias por el Partido Republicano en la pasada campaña electoral para convencer al electorado de Estados Unidos que el hijo del ex presidente Bush tiene la talla intelectual para ser presidente, es tan conocido que no es necesario suministra datos. En cuanto a la manipulación simbólica, el Partido Republicano y la derecha religiosa han logrado engañar a miles de electores pobres utilizando una campaña a favor de los valores familiares y en contra el aborto para disfrazar el hecho de que la meta de ese partido es esencialmente la protección del bolsillo de sus acaudalados dirigentes. Esta manipulación simbólica, ¿se parece al uso del tema del Canal de Panamá por los golpistas militares y el PRD para mantenerse en el poder? ¿Se parece a la manipulación de la figura de Omar Torrijos por parte del PRD para volver al poder? Por supuesto.
Pasemos a los trucos electorales. De sobra conocida es la táctica usada por la mancuerna militares-PRD de colocar a sus esbirros en el Tribunal Electoral y de evitar que la oposición votara mediante purgas de las listas de votantes, intimidación de los electores, etc. Igual ha hecho el Partido Republicano. La Corte Suprema de Estados Unidos consta, en su mayoría, de magistrados nombrados por el ex presidente Bush. Tan es así que un comentarista de CNN tildó a la Corte que le dio la presidencia al gobernador Bush como "la Corte de su papá". Además, en el estado de Florida, cuyo gobernador Jeb Bush es hermano del candidato presidencial, se dio una campaña sistemática para evitar que la oposición votara.
En este caso, "la oposición" fue la gente de color. Se ha denunciado ante la procuradora Janet Reno que durante las elecciones pasadas hubo una intimidación sistemática en forma de discriminación racial. Prolijos detalles aparecen en la revista Counterpunch (11 de diciembre de 2000) de votantes negros e hispánicos que acudieron a las urnas, quienes no pudieron votar porque fueron eliminados de las listas electorales, se les impidió el acceso a las urnas con diversas excusas, y fueron amenazados por la policía y por voluntarios republicanos en las mesas de votación. Sin embargo, afirma Kwesi Mfumi, presidente del NAACP, la prestigiosa asociación que defiende los derechos de la población de color, Janet Reno ha demorado la investigación de las denuncias.
Sobresalta en este ejemplo de discriminación racial, el caso de los 12,000 votantes que fueron eliminados de las listas electorales en mayo, supuestamente porque eran criminales. Muy pocos lo eran, pero casi todos eran negros y casi todos esos votos eran de Gore. A los lectores dejo la opción de decidir si es o no casualidad que la empresa que purgó las listas electorales fue escogida por Katherine Harris, la secretaria de estado de Florida, quien estuvo a la cabeza de la campaña electoral de Bush en Florida, y la misma que cerró las puertas a la recepción de votos adicionales que pudieron dar la victoria a Gore.
A lo anterior se añade el estado decrépito de las máquinas de votar, precisamente en los circuitos electorales donde los ciudadanos de color son una mayoría (Sandy Grady, Austin American Statesman 10 de diciembre 2000).
Alrededor de 180,000 votos no fueron contados en estas elecciones, incluyendo 3% de Miami-Dade, el condado más poblado. Como es de suponerse que el estado decrépito de las máquinas de votar no es una situación nueva, se entiende que la población de color del estado de Florida ha sufrido la violación de sus derechos civiles sistemática y consuetudinariamente por ambos partidos.
Queda muy claro que continúa en Estados Unidos una atroz discriminación contra los ciudadanos de color. Además, se entiende que la victoria de Bush en Florida, y por consiguiente su arribo a la presidencia de Estados Unidos, es producto de esa discriminación. Lo anterior lo he denunciado en un diario del estado de Texas donde resido. Espero que a los panameños esta información sirva para que entiendan la cruda realidad de la lucha por el poder en Estados Unidos y juzguen por sí mismos qué clase de influencia pueden ejercer entidades del próximo Gobierno de Estados Unidos en la democratización de Panamá.