El futuro del país
El futuro del país y del mundo está en la niñez. Necesitamos darle prioridad a la educación desde la más tierna edad. Para comenzar, hay que establecer en los colegios la enseñanza de la urbanidad.
Merece la pena que en nuestro país el Ministerio de Educación, hasta el último rincón donde haya una escuela, designe voluntarios de entre personas respetadas y confiables que le den charlas a los párvulos para hacerles comprender que para hacer una patria grande hay que tener buenos ciudadanos; que ellos serán los hombres del mañana llamados a forjarla y enfatizar entonces que no se puede ser buen patriota si no se respetan las leyes, a sus padres, maestros y superiores; que el derecho ajeno debe respetarse; que las trampas y el robo son abominables; que el buen ciudadano denuncia al malo que burla la ley; que la mala conducta y el delito llevan a la cárcel y la cárcel es el infierno de los vivos.
Todo esto es necesario porque estamos viviendo una hora sumamente trágica.
Tenemos que crear un hombre nuevo. Por ello es importante sembrar la semilla en la niñez actual.
Estamos viviendo una situación de espanto.
Se escribe y habla mucho sobre los valores éticos y morales, pero es muy poco lo que se hace más allá de reuniones y discursos.
Decía Simón Bolívar: "La destrucción de la moral pública causa muy pronto la disolución del Estado". Combatamos la primera para que no sucumba el otro.
Zar Anticorrupción. Si nos preciamos de ser un país auténticamente democrático, debemos demostrarlo hasta en los títulos de los cargos públicos.
El pomposo nombre de "ZAR" para el futuro encargado especial de combatir y perseguir la corrupción no nos hace honor alguno.
Merece la pena que en nuestro país el Ministerio de Educación, hasta el último rincón donde haya una escuela, designe voluntarios de entre personas respetadas y confiables que le den charlas a los párvulos para hacerles comprender que para hacer una patria grande hay que tener buenos ciudadanos; que ellos serán los hombres del mañana llamados a forjarla y enfatizar entonces que no se puede ser buen patriota si no se respetan las leyes, a sus padres, maestros y superiores; que el derecho ajeno debe respetarse; que las trampas y el robo son abominables; que el buen ciudadano denuncia al malo que burla la ley; que la mala conducta y el delito llevan a la cárcel y la cárcel es el infierno de los vivos.
Todo esto es necesario porque estamos viviendo una hora sumamente trágica.
Tenemos que crear un hombre nuevo. Por ello es importante sembrar la semilla en la niñez actual.
Estamos viviendo una situación de espanto.
Se escribe y habla mucho sobre los valores éticos y morales, pero es muy poco lo que se hace más allá de reuniones y discursos.
Decía Simón Bolívar: "La destrucción de la moral pública causa muy pronto la disolución del Estado". Combatamos la primera para que no sucumba el otro.
Zar Anticorrupción. Si nos preciamos de ser un país auténticamente democrático, debemos demostrarlo hasta en los títulos de los cargos públicos.
El pomposo nombre de "ZAR" para el futuro encargado especial de combatir y perseguir la corrupción no nos hace honor alguno.