El Gobierno en Internet
Mientras el sector privado toma acciones desesperadas para incorporarse al comercio electrónico, en todas sus formas, los gobiernos apenas comienzan a regularlo. Pero en realidad deberían también comenzar a programar la incorporación de sus propias actividades al "World Wide Web" (WWW). La diferencia entre el sector privado y el público en cuanto a la utilización del Internet para la prestación de servicios, es que el primero ha sido obligado por las fuerzas del mercado mientras que el segundo no. Este tiene un monopolio sobre sus actividades, poca presión de los usuarios y mucha resistencia por parte de los funcionarios públicos. Estas realidades explican por qué son los últimos en montarse en el tren del WWW.
No obstante, muchos políticos y funcionarios de alto nivel perciben la transformación comercial a su alrededor y necesariamente tienen que incorporar su discurso para no quedarse por fuera. Pero más importante aún, ellos reconocen los grandes beneficios que el Internet está produciendo para el sector privado, los cuales, en el sector público, se transformarían en mejores servicios e importantes ahorros fiscales, por consiguiente liberarían recursos para ser utilizados en salud, seguridad pública u otras áreas que el electorado apreciará y retribuirá. Pero aquellos que han comenzado a estudiar la posibilidad de utilizar Internet para la prestación de servicios gubernamentales o las compras estatales, rápidamente enfrentan una realidad: la mera complejidad, diversidad y cantidad de instituciones gubernamentales involucradas genera todo tipo de intimidantes complejidades. Amén del costo y de la resistencia natural de aquellos funcionarios públicos que ven en el horizonte el reemplazo de sus puestos de trabajo por un portal electrónico.
Se podría decir que en países como el nuestro, donde el acceso a Internet está todavía limitado a un segmento minúsculo de la población, no hay mucha presión para iniciar esta titánica labor. En realidad, sin embargo, este es el momento propicio para hacerlo ya que las experiencias acumuladas en esta etapa permitirán atender a las masas cuando finalmente tengan acceso a esta tecnología. Igualmente, lo ocurrido en países como Singapur (con su proyecto "e Citizen Centre"), Australia ("Maxi") e Inglaterra ("UK Online"), que han logrado importantes avances en "e Government", enseña que es posible evolucionar gradual pero firmemente por una vía menos traumática. Estos países han dejado claro que son proyectos transformadores y revolucionarios que requieren años de planeamiento e implementación. Pero en algún momento hay que comenzar.
No obstante, muchos políticos y funcionarios de alto nivel perciben la transformación comercial a su alrededor y necesariamente tienen que incorporar su discurso para no quedarse por fuera. Pero más importante aún, ellos reconocen los grandes beneficios que el Internet está produciendo para el sector privado, los cuales, en el sector público, se transformarían en mejores servicios e importantes ahorros fiscales, por consiguiente liberarían recursos para ser utilizados en salud, seguridad pública u otras áreas que el electorado apreciará y retribuirá. Pero aquellos que han comenzado a estudiar la posibilidad de utilizar Internet para la prestación de servicios gubernamentales o las compras estatales, rápidamente enfrentan una realidad: la mera complejidad, diversidad y cantidad de instituciones gubernamentales involucradas genera todo tipo de intimidantes complejidades. Amén del costo y de la resistencia natural de aquellos funcionarios públicos que ven en el horizonte el reemplazo de sus puestos de trabajo por un portal electrónico.
Se podría decir que en países como el nuestro, donde el acceso a Internet está todavía limitado a un segmento minúsculo de la población, no hay mucha presión para iniciar esta titánica labor. En realidad, sin embargo, este es el momento propicio para hacerlo ya que las experiencias acumuladas en esta etapa permitirán atender a las masas cuando finalmente tengan acceso a esta tecnología. Igualmente, lo ocurrido en países como Singapur (con su proyecto "e Citizen Centre"), Australia ("Maxi") e Inglaterra ("UK Online"), que han logrado importantes avances en "e Government", enseña que es posible evolucionar gradual pero firmemente por una vía menos traumática. Estos países han dejado claro que son proyectos transformadores y revolucionarios que requieren años de planeamiento e implementación. Pero en algún momento hay que comenzar.