El Gobierno mira todo color de rosa
Una cosa es decir sólo lo bueno de una gestión, y otra pretender que la comunidad les crea cada palabra. Hay muchos logros positivos de la actual administración, y es justo decirlo. Sin embargo, gastarse fortunas en publicidad, como si el gobierno estuviera en carrera por algún concurso de popularidad, es un error que ofende.
Para algunos políticos, oficialistas y de oposición, es pecado mortal aceptar los errores, aceptar las críticas y, peor, elogiar a quien no comparte la tolda. Eso es así porque piensan únicamente en sus intereses partidarios, cuando no personales, y les importa poco, o nada, el país como entidad comunitaria.
¿Será eso lo que mueve a los actuales dignatarios, quienes se la pasan con sus autoalabanzas y se fastidian cuando se les señalan las faltas?
El país no dará el verdadero salto, en lo económico y en lo social, si quienes dirigen las riendas de la patria no cambian su manera de mirar la realidad y sus propias ejecutorias. No todo está mal, pero tampoco es cierto que todo está bien. Cuando se acepte este hecho, habremos dado un paso crucial.