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El gobierno no sabe hacer otra cosa


Santiago de Chile (AIPE)- El año pasado cité la fábula del escorpión que pidió a la rana trasladarlo al otro lado de un arroyo. La rana se negó, argumentando: "Si te llevo, puedes clavarme el aguijón y matarme". Pero el escorpión replicó: "¿Cómo podría hacer semejante cosa, si ambos nos ahogaríamos?" La rana cedió y entró al agua con el escorpión sobre su espalda. Sin embargo, en mitad de la corriente éste le clavó su aguijón. La rana, moribunda, le preguntó: "¿Por qué hiciste eso?" Y el escorpión, ahogándose a su vez, le replicó, contrito: "Es que no sé hacer otra cosa".
Cité esa fábula para ilustrar un pronóstico acerca de un eventual gobierno de Lagos. Hoy la repito, pues el pronóstico se está haciendo realidad.
¿Cómo pretenden reactivar un país gobernantes que, por convicción y doctrina, siempre estuvieron contra quienes crean y producen? Los socialistas dicen estar renovados, pero siguen sabiendo sólo controlar, prohibir, regular, confiscar. Para muestra, un botón: de la esencia de su proyecto de reforma laboral es fortalecer la huelga, el antónimo de la actividad creadora y de la producción.
Hoy, conseguir un permiso para producir cuesta más que nunca antes. La autorización para iniciar una construcción puede tomar meses. Un certificado de impacto ambiental puede demorar lo mismo o más. ¿Podrá reducirse el desempleo?
Proliferan plebiscitos contra iniciativas que darían trabajo, como privatizaciones, construcción de estacionamientos subterráneos, antenas transmisoras.
Se aprueban nuevas y variadas prohibiciones y restricciones contra los administradores y controladores de sociedades anónimas, que son los empresarios más dinámicos de la economía y de cuyas iniciativas surgen los principales proyectos.
Cierran pequeñas empresas, asfixiadas por la crisis o ahuyentadas por la delincuencia. Esta última sí que ha conseguido mayores prerrogativas legales. En cambio, las personas honradas topan cada vez con más obstáculos: se les prohíbe circular por las principales calles; para comprar cualquier analgésico se anuncia la exigencia de receta médica; mientras más humo visible despiden los autobuses, más automóviles son excluidos de la circulación. Los catalíticos, que son los menos contaminantes, serán objeto de restricción por decisión plebiscitaria.
Y el gobierno busca ampliar la posibilidad del plebiscito. ¿Se podrá después expropiar sin pago a particulares, si lo autoriza un plebiscito? ¿O subir los impuestos? Ya esto se está haciendo, vía un impuesto al capital, la patente municipal.
¡Qué lejanos parecen los tiempos en que se eliminaban trabas, se reducía la carga tributaria,
se privatizaban empresas, disminuía la burocracia y había mano dura contra la delincuencia!
Entonces crecía la confianza y abundaban las inversiones. La tasa de desocupación, a comienzos
de 1990, era la mitad de la actual. Es que entonces gobernaban quienes sabían hacer producir e
impulsar el progreso de un país. (c) www.aipenet.com
Analista político chileno.

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