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El Gobierno se hunde y la oposición se perfila


La última encuesta de TV4, RPC Radio y El Universal, realizada por la firma "PSM-Sigma Dos Panamá", nos presenta una evidencia incuestionable: el gobierno de la presidenta Mireya Moscoso se hunde cada vez más en el desprestigio. Lo percibíamos personalmente y ahora lo sabemos por el método científico de evaluar la opinión pública.
El 69% de los encuestados considera al gobierno actual como malo o muy malo. Ello representa un deterioro progesivo que no se detiene, puesto que en enero esta cifra era el 52% y en abril el 62%. En los primeros meses del gobierno, la evaluación negativa del mismo no afectaba a la Presidenta. Pero ahora la abarca a ella también, ya que el mismo 69% de los encuestados desaprueba de su gestión presidencial, nueve por ciento más que en abril y diecisiete por ciento más que en enero. Mientras que en agosto del año pasado, el 48% de los encuestados juzgaba que la gestión de la Presidenta era mala o pobre, en julio de este año esta cifra aumentó 30 puntos hasta alcanzar el 78%, es decir a tres de cada cuatro personas encuestadas.
Ello quiere decir que la opinión pública responsabiliza directamente a la Presidenta por el rendimiento negativo de su gobierno. Por eso ha aumentado hasta el 72% el grupo de encuestados que piensan que la Presidenta debe realizar cambios de Gabinete e incluso llega a 42% el grupo de quienes piensan que debe nombrar un ministro de Estado como coordinador del Gabinete. En realidad la excusa de que la culpa la tienen los ministros o los asesores, usada tan frecuentemente para mantener viva una esperanza contra toda esperanza, se ha gastado. La desilusión con la Presidenta y su gobierno campea en la conciencia nacional.
Este grave deterioro progresivo de la evaluación del Ejecutivo es a la vez efecto y causa de la percepción negativa que la opinión pública tiene de la situación del país, el cual va de mal en peor. En efecto, el 84% de los encuestados estima que la situación económica en comparación con la del año pasado es mala o muy mala, ocho por ciento más que en abril y trece por ciento más que en enero. Como consecuencia, el pesimismo aumenta rápidamente con respecto a las expectativas para el resto del año. En este contexto, el mayor problema del país para el 45% de los encuestados sigue siendo el desempleo. Si a esta cifra añadimos el 14% que estima que el aumento en el costo de la vida es el problema prioritario y el 6% que estima que el salario lo es, tendríamos que para el 75% de los encuestados el problema mayor es económico, un aumento de diez por ciento con respecto a abril y de ocho por ciento a enero. Cabe notar una pequeña baja en el grupo que considera prioritario el problema del desempleo: de 51% en enero a 45% en julio. Pero esta disminución se acompaña de un aumento equivalente, de 11 a 16%, de quienes estiman que el mayor problema es la gobernabilidad del país.
Pareciera entonces que la preocupación se desplaza ligeramente de un tema sectorial en relación con el empleo, hacia un tema que tiene que ver con el rumbo general del país. No hay mejoría en el grado de preocupación, sino más bien ahondamiento en la naturaleza de la misma.
A la opinión pública no solamente le preocupa la condición económica, en especial el desempleo. Aunque la seguridad ciudadana no aparece en el listado de los posibles problemas prioritarios del país, cuando a los encuestados le preguntan acerca de dicha seguridad, el 95% la considera alarmante y peligrosa en alguna medida y el 66% muy alarmante y peligrosa, mientras que sólo el 4% encuentra que hay seguridad en las calles. Obviamente, la inseguridad es parte muy importante de la experiencia panameña cotidiana.
Además, la opinión pública no piensa que el Gobierno ha resuelto el problema del transporte que se ha planteado con tanta urgencia. En efecto, el 70% de los encuestados estima que de aquí a diciembre no mejorará el servicio, que es la condición sine qua non para que el Gobierno pueda autorizar un alza en el costo del servicio. Y cuando se le pregunta a los encuestados que suerte correrán los B/30 millones que el Ejecutivo ha puesto a disposición de los transportistas por intermedio del Banco Nacional, el 48% cree que ese dinero se perderá o que no se hará nada con él. Esto sugiere que la opinión pública está a la espera de una reedición de la crisis del transporte que tuvimos en fecha reciente.
A pesar de esta percepción negativa de la situación del país, el 69% de los encuestados considera buena o muy buena el manejo y la gestión del Canal. Como factor positivo es importante. Sin embargo, esta evaluación constituye una advertencia, porque es siete puntos más baja que en abril y diez puntos más baja que en enero.
El problema económico, el de la inseguridad ciudadana y el del transporte vienen envueltos en un problema que se infiltra por todas partes, el de la corrupción. Aunque que este problema tampoco aparece en el listado de los posibles problemas prioritarios del país, es evidente que incide en la percepción que la opinión pública tiene de la situación imperante. En efecto, el 60% de los encuestados cree en el informe de Transparencia Internacional que indica que, de 91 países evaluados, Panamá presenta altos niveles de corrupción similares a los de México. Cuando le preguntan a los encuestados por qué no ha sido nombrado el zar anticorrupción, la respuesta más frecuente, del 31% de los encuestados, es que al gobierno no le interesa. Adicionalmente, el 68% piensa que el Gobierno no tiene interés en investigar y resolver los casos de corrupción denunciados en los medios de comunicación. De todo el aparato del Estado, el Gobierno Central, especialmente el Ejecutivo, es percibido como la institución más corrupta, luego le sigue la PTJ y la Policía Nacional y en cuarto lugar los legisladores, casi a la par con el FIS, los sindicatos, los funcionarios públicos y el Organo Judicial. La evaluación de la Asamblea es mejor que la del Ejecutivo, aunque el 57% la juzga negativamente vs. el 40% que lo hace positivamente. Con respecto al acuerdo META, el juicio es aún más parejo: el 42% negativo vs. el 39% positivo y el 19% que no se pronuncia.
De los partidos políticos, el Partido Arnulfista aparece como el más corrupto, seguido por el PRD y en tercer lugar por el PDC, Molirena y Cambio Democrático. Si bien en esta visión la corrupción está ampliamente difundida, no cabe la menor duda que para la opinión pública ésta se concentra en el Ejecutivo y en el Partido Arnulfista. Y puesto que Mireya Moscoso preside ambos, ella se ve afectada por la percepción de corrupción. Cuando se le pregunta a los encuestados sobre la principal causa de la renuncia de Eisenmann a continuar como Asesor, una de las cuatro respuestas más populares es que "la Presidenta hizo caso omiso a sus denuncias de corrupción gubernamental". Y, además, el 73% piensa que se está ocultando algo sobre el uso del helicóptero HP1430, que está asociado con ella.
El impacto político de estos resultados es considerable. Martín Torrijos es percibido por el 39% de los encuestados como quien encabeza la oposición. Aproximadamente la misma cantidad, a saber el 34%, lo considera como la persona más popular y que goza de más aceptación política. Y el 36% votaría por él para Presidente si volviese a darse el 2 de mayo de 1999. Indudablemente como el político está a la cabeza de la fila por buen margen. Alberto Vallarino viene en segundo lugar, puesto que el 15% lo considera líder de la oposición. El 14% lo considera como la persona más popular y que goza de más aceptación política. Y el 25% votaría por él para Presidente si se repitiera el 2 de mayo.
Torrijos ha aumentado el 2% en la competencia presidencial, pero todavía tiene un techo electoral que no supera, actualmente alrededor del 35% de los encuestados. Vallarino, por su parte, ha aumentado el 6%. Sin embargo, aunque su aspiración presidencial es ya manifiesta y recibe apoyo significativo, él no termina de convencer como dirigente político, ya que el 45% de los encuestados opina que debe seguir como empresario y banquero y sólo el 20% apoya su actual rumbo de regreso al arnulfismo. Por otra parte, la opinión pública parece que ha volteado la página con respecto a Rubén Blades como político, puesto que el 85% de los encuestados considera que no debe continuar en la política. Quienes en el pasado han comparado el comportamiento de Vallarino al de Blades, encontrarán una cierta similitud: la opinión pública no los identifica como políticos y, si este hecho puede hacerlos atractivos momentáneamente, con el tiempo los debilita como opción presidencial. Pienso que la población siente oscura y casi instintivamente que para ser Presidente se necesita preparación como político y que quien intenta llegar a la presidencia como artista o como empresario confunde los órdenes de la realidad y puede generar más frustración que solución. Llama la atención que el 47% de los encuestados estima que alguien que no está entre las figuras políticas actuales podría convertirse en líder político, mientras que el 44% piensa lo contrario. Ello demuestra una significativa insatisfacción con las opciones que se vislumbran.
Dentro del PRD, Martín Torrijos continúa teniendo que tomar en cuenta el reto potencial del Alcalde Navarro, aunque éste baja cuatro puntos, de 83% a 79%, en su evaluación positiva. Pero su evaluación positiva, al ser bastante pareja de parte de quienes votaron por cada uno de los tres candidatos presidenciales en las últimas elecciones, indica que la misma es de carácter municipal y no puede ser trasladada al plano presidencial, tal que le sucedió a Mayín Correa cuando corrió tanto para Alcaldesa como para Primera Vicepresidenta. Sus dos campañas parece que se neutralizaron en vez de reforzarse. Ello sugiere que si Navarro fuera el candidato presidencial del PRD, no tendría asegurada la capacidad de superar el techo electoral antes mencionado. l necesitaría, como necesita todo candidato presidencial del PRD, una alianza con quien pueda contribuir a superar dicho límite.
Dentro del arnulfismo, existen varios precandidatos, a la cabeza de los cuales se encuentra el ex presidente Endara, quien ha impulsado su aspiración a fuerza de oponerse a su copartidaria la Presidenta. Pero sólo logra el 12% del apoyo por parte de los encuestados para ser candidato presidencial arnulfista, mientras que el 53% considera que ninguno de los precandidatos arnulfistas sería el mejor. Ello parece dejarle la puerta abierta a Vallarino. Mas en cualquiera hipótesis el arnulfismo, en razón del peso muerto que ha acumulado, sólo tendría alguna oportunidad de ganar si fuera a las elecciones en una alianza de todas las fuerzas políticas distintas al PRD.
Con una variación que estaría dentro del margen de error de la encuesta, el PDC continúa en tercer lugar entre los partidos políticos, a distancia del PRD y del arnulfismo, pero en mejor posición que los demás. Su transformación en Partido Popular, que todo indica se formalizará hoy domingo, puede contribuir a fortalecerlo, sobre todo si su presidente actual, afianzado por la reelección, se destaca como futuro presidente de la Asamblea, si lo acompaña un nuevo equipo de dirigentes, trabajadores, dinámicos y llamativos, integrado por cuatro vicepresidentes, un secretario general y su legisladora, evita pugnas que serían contraproducentes, recupera el nivel de organización que ha sido su característica, fortalece en la oposición su identidad de cara a los dos grandes partidos y proyecta con el aporte de los nuevos miembros lo mejor de su tradición, lo que le permitiría darle curso a su disposición a no recorrer caminos trillados, sino a abrir nueva brecha de oportunidades para el país hacia el futuro. El PDC convertido en Partido Popular, la Estrella Verde sobre nuevo fondo azul, podría entonces inclinar la balanza en el 2004. (ariyan@sinfo.net)

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