El gobierno y la industria
Todo gobierno que se preocupa por el bien común sabe que su Ministerio de Planificación debe procurar un sano balance entre todas las actividades económicas, de manera que crecimiento económico, nivel de empleo y distribución de riqueza se mantengan dentro de ciertos niveles razonables. Para ello los sectores primario, secundario y terciario deben promocionarse de tal forma que contribuyan al dinamismo económico en proporciones aceptables.
En ese sentido, la economía panameña ha sido un desastre. No es fácil encontrar otro país en el mundo en donde su sector industrial participe de la actividad económica en menor proporción que en el nuestro. Ha habido períodos donde se han registrado algún grado de interés en el asunto, pero jamás hemos alcanzado niveles de crecimiento en esa área similares a los del resto de los países de la región.
Las consecuencias de este hecho son visibles. Como la industria de alto valor agregado es la actividad productiva que contribuye con más empleos, más estables y mejor remunerados, al no apoyarla nosotros contamos con alarmantes niveles de desempleo así como una de las peores distribuciones de la riqueza del continente americano. Lo malo del asunto es que, en lugar de mejorar, estamos empeorando porque el sector industrial ha reportado en el último año la pérdida de cinco mil puestos de trabajo debido a la implementación de una apertura comercial sin gradualidad.
Si realmente queremos aumentar el nivel de empleo y de salarios se requiere de una política de "opción preferencial por la industria". Para ello las autoridades públicas deben incentivar la participación de los representantes del sector industrial en los organismos de gobierno, sus propuestas y utilizarlas para aplicar una política de apoyo que permita su desarrollo, generando en el país más puestos de trabajo permanentes y con un salario digno.
Esperamos que los candidatos que se disputan el poder en las próximas elecciones aprovechen el próximo Encuentro Industrial que tendrá lugar el martes 23 de marzo para enriquecer sus programas de gobierno con las ideas de los industriales panameños que permitirán implementar un crecimiento económico con empleo y justicia social.
En ese sentido, la economía panameña ha sido un desastre. No es fácil encontrar otro país en el mundo en donde su sector industrial participe de la actividad económica en menor proporción que en el nuestro. Ha habido períodos donde se han registrado algún grado de interés en el asunto, pero jamás hemos alcanzado niveles de crecimiento en esa área similares a los del resto de los países de la región.
Las consecuencias de este hecho son visibles. Como la industria de alto valor agregado es la actividad productiva que contribuye con más empleos, más estables y mejor remunerados, al no apoyarla nosotros contamos con alarmantes niveles de desempleo así como una de las peores distribuciones de la riqueza del continente americano. Lo malo del asunto es que, en lugar de mejorar, estamos empeorando porque el sector industrial ha reportado en el último año la pérdida de cinco mil puestos de trabajo debido a la implementación de una apertura comercial sin gradualidad.
Si realmente queremos aumentar el nivel de empleo y de salarios se requiere de una política de "opción preferencial por la industria". Para ello las autoridades públicas deben incentivar la participación de los representantes del sector industrial en los organismos de gobierno, sus propuestas y utilizarlas para aplicar una política de apoyo que permita su desarrollo, generando en el país más puestos de trabajo permanentes y con un salario digno.
Esperamos que los candidatos que se disputan el poder en las próximas elecciones aprovechen el próximo Encuentro Industrial que tendrá lugar el martes 23 de marzo para enriquecer sus programas de gobierno con las ideas de los industriales panameños que permitirán implementar un crecimiento económico con empleo y justicia social.