default

El gran desafío del Estado: Erradicar la pobreza


A PESAR QUE Panamá celebra tener el mayor crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en la región por el espectacular desarrollo económico, aún no podemos quitarnos el desafortunado título de ser el segundo país del continente con la peor distribución de la riqueza.
Todavía tenemos en nuestro país seres humanos que sobreviven con menos de un balboa al día, en consecuencia, no tienen posibilidad alguna de ingerir una dieta con las calorías, proteínas y grasas suficientes para poder pensar. Para estos compatriotas, el lodo de la pobreza parece ser más pesado que una lápida, con lo que el futuro se ve incierto y con facilidad se cae en la desesperación, las drogas, la prostitución, el robo, la delincuencia y, sobre todo, en la pérdidas de los valores de esta sociedad, predominando la ley de la selva.
¿Cómo esperamos seguir creciendo económicamente sin tener al mismo tiempo desarrollo social y político? ¿Qué fue primero el huevo o la gallina? No es casual que este país, junto a otros 191 Estados miembros de Naciones Unidas, haya suscrito el compromiso para que al llegar al año 2015, todos tengamos un trabajo digno y alimento en nuestra mesa; que todos los niños y niñas tengan una educación primaria completa; que las mujeres y los hombres tengamos la misma oportunidad de vivir una vida libre y plena; que nuestros niños y niñas no mueran por enfermedades prevenibles, que todas las mujeres tengan una maternidad saludable; que no avance el VIH
SIDA, malaria y otras enfermedades; que nuestro medio ambiente perdure y todos tengamos acceso al agua; que todos los países del mundo fundemos una alianza para el desarrollo. Todos estos objetivos del milenio se pueden concentrar en el gran desafío de erradicar la pobreza.
Hay ejemplos de pobres que dejaron de serlo por herencia, por suerte en la lotería, explotando alguna cualidad física como los deportistas, o maximizando su talento en el arte; pero éstos son los menos. Los países que han alcanzado el estado de bienestar para la mayoría de sus habitantes han entendido que el método más seguro y eficaz para dejar de ser pobre es el estudio; dedicaron gran cantidad de recursos a la educación superior y lo hicieron parte de la estrategia nacional, comprendiendo que no es suficiente saber leer y escribir, como en el tiempo de nuestros abuelos; ahora hay que saber inglés, computadoras, y tener educación universitaria; a veces hasta maestrías y doctorados. Mientras mayor cantidad de años de estudio tengan las personas, mayor probabilidad de conseguir un empleo digno, con buen salario.
La mayoría de los estudiantes de la Universidad de Panamá sufraga sus estudios por esfuerzo propio o de la familia, el 77.5% de nuestros jóvenes proviene de hogares con ingresos familiar mensual menor de $600.00. Desde hace más de 30 años, lo que se cobra por semestre es casi simbólico, sin sufrir incremento alguno por la inflación. A pesar de ello, cerca de 15, 000 estudiantes no pueden cumplir con el pago de su matrícula; algunos llegan a clases sin haber ingerido alimentos, o caminando por no tener para el transporte, por lo que para estos panameños la Universidad de Panamá es prácticamente su única oportunidad de estudiar y llegar a ser alguien en la vida.
Con la participación de toda la familia universitaria y la sociedad a la que servimos, el Consejo Académico ha iniciado la elaboración del Plan Estratégico de Desarrollo Institucional, con lo cual esperamos tener una hoja de ruta a cinco años, incluyente, solidaria, con equidad, que promueva el pensamiento crítico y que refuerce el carácter popular y pluralista de nuestra primera casa de estudio, donde comprendemos que no es suficiente hacer transformaciones académicas curriculares, que respondan a las necesidades de la sociedad sino que, además, hay que incorporarle innovación tecnológica.
Es por ello que este año 2007 ha sido denominado: "El año de la innovación tecnológica", y esto no significa sólo tener computadoras, Internet y programas, sino que también exige una profunda reingeniería en nuestras actitudes, erradicando la resistencia al cambio de algunos, de tal suerte que esos jóvenes que luchan cada día por superarse y ayudar a sus familias, tengan las herramientas suficientes para derrotar a la pobreza, siendo productivos y competitivos en este mundo globalizado, arquitectos de su propio futuro, en la construcción de una patria más digna, soberana y justa. Si esta transformación social es posible, se puede en la Universidad de Panamá. Quien tenga oídos, que escuche.
(laudel@liberty-tech.net)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América