El gran pueblo panameño
Hace mucho tiempo el pueblo panameño se definió como un pueblo de corazón noble y valiente. Lo que sucede es que, en manos de dirigentes políticos que lo empequeñece, se olvida de quién es. ¿Cómo haré para convencerte, pueblo panameño, de lo grande que eres? En la pesadilla del golpe militar, fui tu compañera. En las sombras de la noche, luché contigo por la libertad y la justicia. Recogí la historia de aquella odisea en "Panamá Protesta". En las dos décadas que me tomó recoger tus voces, sufrí y lloré contigo, pero también me reí admirando el ingenio que desplegabas para derrotar a la dictadura sin derramar sangre.
A pesar del terror a que fue sometido, el pueblo panameño estuvo tan definido en contra de la dictadura militar que el general Omar Torrijos nunca se atrevió a ser candidato presidencial. Por más que traten hoy de endiosarlo, lo siguiente está plasmado en la historia panameña: Debido a la resistencia del pueblo panameño, Torrijos jamás pudo permitir la libertad de expresión y siempre ejerció el poder por la fuerza de las armas.
¡El pueblo panameño tiene hambre y sed de justicia! Luchó por más de dos décadas para ser libre a pesar de la represión. Protestaron calladamente quienes sabían perfectamente que nada cambiaría su protesta, pero corrieron el riesgo para cumplir con su conciencia. Se protestó a nivel de pueblo unido con la presencia en la calle de miles de ciudadanos panameños. A pesar del hostigamiento infernal del tirano Noriega, el pueblo panameño se ingenió para derrotarlo en las elecciones de 1989.
Desde entonces, la dictadura de los partidos nos ha impuesto candidatos a puestos de elección que dan asco. Los políticos se han engordado como sanguijuelas a expensas de la sangre del pueblo. Altos funcionarios disfrutan de salarios astronómicos, estrangulando por falta de dinero a los hospitales y manteniendo a las escuelas en condiciones que sólo sirven para perpetuar la ignorancia. Funcionarios soberbios se trasladan en lujosos automóviles a expensa del erario, mientras que el pueblo se ve obligado a tomar buses inadecuados para transportarse al trabajo. Hay dinero para un nuevo Palacio Legislativo, pero no para textos escolares. Los caballeros honrados y preparados que aceptaron formar parte de este gobierno, como Miguel Antonio Bernal, Carlos Guevara Mann, Jaime Fábrega y Juan Jované, son acosados por los corruptos hasta obligarlos a marginarse o renunciar.
Los dirigentes políticos que sólo pueden mantenerse en el poder empequeñeciendo al pueblo panameño, nos han hecho olvidar quiénes somos. ¿Cómo haré para convencerte, pueblo panameño, de lo grande que eres?
Los chiricanos y los coclesanos, ¿se acuerdan de la sangre de campesinos y estudiantes que luchando por la libertad y la justicia que corrió esas tierras en los primeros años de la dictadura? ¿Quién se ha olvidado que el pueblo panameño en 1971, movilizándose de un confín al otro en este país por lograr justicia ante la desaparición del padre Gallego, estuvo a punto de tumbar la dictadura? Hay que acordarse que la dictadura se salvó sólo por la intervención del Vaticano y el Gobierno de Estados Unidos sacando a relucir la posibilidad de un tratado sobre el Canal.
A los miembros de la CONEP, APEDE y SIP que hoy acarician nietos, ¿se les ha olvidado que en 1973 protestaron contra las arbitrariedades de la dictadura militar convocando una huelga, y que Torrijos, para abortarla, amenazó con transportar a todos los que "atentaran contra el orden público" en aviones de la fuerza aérea panameña a Miami? ¿Se han olvidado que se plantaron ante los abusos de la dictadura dos años después y por ello sus dirigentes fueron exiliados? ¿Se acuerdan de su varonil confrontación con los varilleros en el Parque Urraca?.
Los que fueron estudiantes en 1976, en las protestas de arroz, poroto y carne remecieron tan fuertemente los cimientos de la dictadura que, para salvar su imagen, Omar Torrijos y Noriega tuvieron que inventar que había sido un complot de Estados Unidos. Maestro, ¿te acuerdas de la lucha del "79? En este país, ¿quién ha olvidado la consigna de "¡Justicia!" que acompañó a las protestas desde 1987? Nadie olvida el heroísmo de las mujeres que desde el primer día del golpe militar lucharon por la libertad. Aquella dirigente del PDC que, huyendo de la represión con un desconocido que también protestaba, tuvo que refugiarse en casa ajena y entrar vestida con éste a la ducha para quitarse el gas lacrimógeno que los hacía sollozar, no puede haberse olvidado de los ideales que inspiraron los riesgos que tomó.
El pueblo panameño, ¿luchó por espacios políticos? ¡No! Luchó con alma, vida y corazón contra la dictadura por su vehemente deseo de vivir en un Estado de libertad y justicia. Ahora tiene que defenderse contra la corrupción protegida por la dictadura de los partidos. Segura estoy de que defenderá la libertad de expresión contra los ataques de quienes no resisten que se descubra su corrupción y exigirá una nueva Constitución para vivir dignamente en un Estado que protege sus derechos, porque conozco al pueblo panameño. Sólo hace falta recordarle lo grande que es.
A pesar del terror a que fue sometido, el pueblo panameño estuvo tan definido en contra de la dictadura militar que el general Omar Torrijos nunca se atrevió a ser candidato presidencial. Por más que traten hoy de endiosarlo, lo siguiente está plasmado en la historia panameña: Debido a la resistencia del pueblo panameño, Torrijos jamás pudo permitir la libertad de expresión y siempre ejerció el poder por la fuerza de las armas.
¡El pueblo panameño tiene hambre y sed de justicia! Luchó por más de dos décadas para ser libre a pesar de la represión. Protestaron calladamente quienes sabían perfectamente que nada cambiaría su protesta, pero corrieron el riesgo para cumplir con su conciencia. Se protestó a nivel de pueblo unido con la presencia en la calle de miles de ciudadanos panameños. A pesar del hostigamiento infernal del tirano Noriega, el pueblo panameño se ingenió para derrotarlo en las elecciones de 1989.
Desde entonces, la dictadura de los partidos nos ha impuesto candidatos a puestos de elección que dan asco. Los políticos se han engordado como sanguijuelas a expensas de la sangre del pueblo. Altos funcionarios disfrutan de salarios astronómicos, estrangulando por falta de dinero a los hospitales y manteniendo a las escuelas en condiciones que sólo sirven para perpetuar la ignorancia. Funcionarios soberbios se trasladan en lujosos automóviles a expensa del erario, mientras que el pueblo se ve obligado a tomar buses inadecuados para transportarse al trabajo. Hay dinero para un nuevo Palacio Legislativo, pero no para textos escolares. Los caballeros honrados y preparados que aceptaron formar parte de este gobierno, como Miguel Antonio Bernal, Carlos Guevara Mann, Jaime Fábrega y Juan Jované, son acosados por los corruptos hasta obligarlos a marginarse o renunciar.
Los dirigentes políticos que sólo pueden mantenerse en el poder empequeñeciendo al pueblo panameño, nos han hecho olvidar quiénes somos. ¿Cómo haré para convencerte, pueblo panameño, de lo grande que eres?
Los chiricanos y los coclesanos, ¿se acuerdan de la sangre de campesinos y estudiantes que luchando por la libertad y la justicia que corrió esas tierras en los primeros años de la dictadura? ¿Quién se ha olvidado que el pueblo panameño en 1971, movilizándose de un confín al otro en este país por lograr justicia ante la desaparición del padre Gallego, estuvo a punto de tumbar la dictadura? Hay que acordarse que la dictadura se salvó sólo por la intervención del Vaticano y el Gobierno de Estados Unidos sacando a relucir la posibilidad de un tratado sobre el Canal.
A los miembros de la CONEP, APEDE y SIP que hoy acarician nietos, ¿se les ha olvidado que en 1973 protestaron contra las arbitrariedades de la dictadura militar convocando una huelga, y que Torrijos, para abortarla, amenazó con transportar a todos los que "atentaran contra el orden público" en aviones de la fuerza aérea panameña a Miami? ¿Se han olvidado que se plantaron ante los abusos de la dictadura dos años después y por ello sus dirigentes fueron exiliados? ¿Se acuerdan de su varonil confrontación con los varilleros en el Parque Urraca?.
Los que fueron estudiantes en 1976, en las protestas de arroz, poroto y carne remecieron tan fuertemente los cimientos de la dictadura que, para salvar su imagen, Omar Torrijos y Noriega tuvieron que inventar que había sido un complot de Estados Unidos. Maestro, ¿te acuerdas de la lucha del "79? En este país, ¿quién ha olvidado la consigna de "¡Justicia!" que acompañó a las protestas desde 1987? Nadie olvida el heroísmo de las mujeres que desde el primer día del golpe militar lucharon por la libertad. Aquella dirigente del PDC que, huyendo de la represión con un desconocido que también protestaba, tuvo que refugiarse en casa ajena y entrar vestida con éste a la ducha para quitarse el gas lacrimógeno que los hacía sollozar, no puede haberse olvidado de los ideales que inspiraron los riesgos que tomó.
El pueblo panameño, ¿luchó por espacios políticos? ¡No! Luchó con alma, vida y corazón contra la dictadura por su vehemente deseo de vivir en un Estado de libertad y justicia. Ahora tiene que defenderse contra la corrupción protegida por la dictadura de los partidos. Segura estoy de que defenderá la libertad de expresión contra los ataques de quienes no resisten que se descubra su corrupción y exigirá una nueva Constitución para vivir dignamente en un Estado que protege sus derechos, porque conozco al pueblo panameño. Sólo hace falta recordarle lo grande que es.