El gran secreto yankee
El miércoles 25 de noviembre por primera vez en la historia del Canal de Panamá todos los sindicatos canaleros se reunieron en la sala de conferencias de la Unión de Pilotos del Canal de Panamá. Nunca había visto tantos periodistas, cámaras y reporteros haciendo preguntas, luces, fotografías, y una gran hostilidad en el ambiente.
Ese día vientos de guerra soplaron durante la conferencia, la cual fue breve pero impactante, no por las declaraciones que se dieron en contra de la administración del Canal y su irrespeto a los trabajadores sino que sin que ninguno de los presentes se diese cuenta, la historia de mi patria se volvía a repetir nuevamente, sólo que esta vez se escribía al frente de mis ojos, el hacha de la guerra fue desenterrada, anuncios que para el 4 de diciembre los sindicatos tendrían su primera acción en conjunto en contra de su administrador; sólo que para mí aquella reunión no era sino tan sólo el preludio a la destrucción que siempre surge cuando un grupo de hombres se reúnen para luchar por sus intereses comunes.
La importancia de aquel momento quedó empañada por otra visión, la premonición de poder ver el inicio de la destrucción de una compañía americana, ya lo vI, con la destrucción de los puertos, lo viví con la destrucción del ferrocarril de Panamá; lo vI en las casas que revirtieron a miembros del partido gobernante (arnulfistas incluidos); la suciedad de toda el área de la aduana, otrora ejemplo de pulcritud y limpieza; la hierba sin cortar; los antiguos y flamantes buses con sus monederos niquelados con choferes que decían buenas tardes y buenos días hoy convertidos en chatarra; paredes sin pintar; las casas de Gamboa con hormigas por inquilinos y huecos productos del silencio; sueldos de hambre dictados por un gobierno que piensa que un dólar la hora, es la gloria disfrazada en color verde. He experimentado cómo los grandes amigos de los gobernantes han canibalizado cada una de las compañías e instituciones que tan orgullosamente con sangre de panameños honestos se consiguieron, estos ojos han visto y han sentido la vergüenza de saber que sí podemos hacerlo, pero en vez del orgullo de sentir que la lucha no fue en vano, que tanto sacrificio valió la pena, de sentir que no es estúpido el sentirme volar por los aires al experimentar al igual que el amor, mi nacionalismo, y alegrarme por un nuevo amanecer para la Patria dormida, nada de eso.. sólo ilusiones al recordar todos los maleantes, bandidos, hombres sin honor, políticos corruptos, sinvergüenzas sin moral, morones oportunistas que se esconden detrás de un partido político para obtener una posición, un trabajo y luego olvidarse de la responsabilidad que tienen no sólo con el alma de Panamá sino para con las futuras generaciones, jóvenes que crecen sin ejemplos y sin un futuro, debido a los desmadres de estos piratas que se esconden no bajo la calavera de huesos cruzados sino bajo la bandera de los distintos partidos políticos.
El turno llegó al Canal de Panamá, los sindicatos están que arden, ya se escuchan rumores de despidos, ya se sabe que el gobierno de turno en complicidad con el Senado Norteamericano quieren quedarse con la plata que le corespondió por tratado a los empleados canaleros ( severance pay), la moral en el Canal comienza a desaparecer. ..creo nunca ha estado en un límite tan bajo, de 4 pilotos que se utilizaban (antes del tratado) cuando estaban los gringos, estos genios quieren ahora en el momento más crítico e importante reducirlos a un piloto, a sabiendas de que están siendo observados y advertidos por la comunidad marítima internacional, a sabiendas que se enfrentarán con sus empleados, lo importante es ahorrar para que las cifras se lean bien en los reportes trimestrales, la parte humana esa no importa, los desmadres comenzaron y lo único que pude ver de este enfrentamiento que se avecina es la destrucción de la última institución que las garras partidistas no habían tocado, había... la palabra clave es había.
El gran secreto de los americanos mientras estuvieron en Panamá, fue, es y será uno de los éxitos del mejor estado socialista, o si se quiere actualizar para la retórica del momento (para un sueño de globalización capitalista) que conoció la tierra en los últimos 75 años, antes de Engels, Mao, Reganomics, o Wall Street, etc., fueron los gringos en Panamá los que inventaron el Estado perfecto. La colonia de ultramar debería ser lo que era el sueño americano, comida barata, buena seguridad en las calles, salud al alcance de todos, educación gratuita, edificios pintados, calles limpias, hierbas cortadas, y lo más importante de todo un salario decente con el cual vivir; el gran secreto Yankee, el secreto guardado por 75 años es tan sencillo que me avergüenzo a veces de ver como mis dirigentes, después de tantos errores no logran comprender que no es el Canal de Panamá el que tiene que bajar a los estándares de edificios sucios, y de un dólar la hora sino que es todo Panamá el que tiene que subir a los estándares del Canal...copiarse el secreto, es esencial para la continuidad sin traumas en la reversión de este Canal, cambiar lo malo sería prudente, cambiar lo bueno es estúpido.
La reunión de sindicatos terminó con la declaración de un canalero sindicalista, expresando que el Administrador se le olvidaba que todavía bajo el gobierno federal de los Estados Unidos existían leyes tanto para la administración como para los empleados y que si el Sr. Administrador deseaba u optaba por jugar al panameñito vida mía de hacer lo que sabemos hacer mejor que es el destruir cuanta empresa los gringos hayan dejado, pues que entonces los problemas comenzarían...el tiempo se congeló en mi mente y nubarrones de dolor me hicieron recordar a un periodista que luego de haber leído que mi General Torrijos había firmado el Tratado Torrijos-Carter, incluyendo la enmienda de Concini, enmienda ésta que establece que si los panameños no podemos operar el Canal (cualquier pretexto es machin) Estados Unidos de Norteamérica tomará control nuevamente del Canal; mi vergüenza, mi dolor no creo que se asemeje a la vergüenza que sintió este periodista al saber que Torrijos se atraviese a firmar esta locura; dolor, ni parecido al dolor que tuvo que sentir este panameño al rociarse gasolina y prenderse fuego...esta vez si no lo hacemos bien deberíamos no prendernos fuego a nosotros mismos, ni sentir dolor por toda esta partida de ineptos, esta vez deberíamos todos cortarnos las manos para no poder volver a votar nunca más, estoy aburrido de creer y volver a creer, que algún día, un miserable día, podremos por honor a los que sacrificaron sus vidas, por honor a los sacrificios de tantas generaciones, poder hacer las cosas bien...no creo que sea mucho pedir y en caso contrario el Sr. Concini será el que escriba el próximo capítulo de nuestra historia.
El 6 de enero de 1999 fui a una asamblea general de la Unión de Pilotos del Panama Canal, reunión ésta donde se plantearon soluciones y acciones y dentro de las acciones de sus miembros la única solución que este gremio decidió fue de no utilizar la huelga como medida de presión. Esta acción me hizo recordar al moro cuando se refirió al Cid Campeador "a que buen vasallo si tuviese un buen señor". Creo que después de haber visto la madurez y profesionalismo que demostraron los miembros de la Unión de Pilotos en esta reunión, cualquier problema se podría solucionar con un poco de honestidad en las negociaciones laborales por parte de la Administración del Canal de Panamá.
Ese día vientos de guerra soplaron durante la conferencia, la cual fue breve pero impactante, no por las declaraciones que se dieron en contra de la administración del Canal y su irrespeto a los trabajadores sino que sin que ninguno de los presentes se diese cuenta, la historia de mi patria se volvía a repetir nuevamente, sólo que esta vez se escribía al frente de mis ojos, el hacha de la guerra fue desenterrada, anuncios que para el 4 de diciembre los sindicatos tendrían su primera acción en conjunto en contra de su administrador; sólo que para mí aquella reunión no era sino tan sólo el preludio a la destrucción que siempre surge cuando un grupo de hombres se reúnen para luchar por sus intereses comunes.
La importancia de aquel momento quedó empañada por otra visión, la premonición de poder ver el inicio de la destrucción de una compañía americana, ya lo vI, con la destrucción de los puertos, lo viví con la destrucción del ferrocarril de Panamá; lo vI en las casas que revirtieron a miembros del partido gobernante (arnulfistas incluidos); la suciedad de toda el área de la aduana, otrora ejemplo de pulcritud y limpieza; la hierba sin cortar; los antiguos y flamantes buses con sus monederos niquelados con choferes que decían buenas tardes y buenos días hoy convertidos en chatarra; paredes sin pintar; las casas de Gamboa con hormigas por inquilinos y huecos productos del silencio; sueldos de hambre dictados por un gobierno que piensa que un dólar la hora, es la gloria disfrazada en color verde. He experimentado cómo los grandes amigos de los gobernantes han canibalizado cada una de las compañías e instituciones que tan orgullosamente con sangre de panameños honestos se consiguieron, estos ojos han visto y han sentido la vergüenza de saber que sí podemos hacerlo, pero en vez del orgullo de sentir que la lucha no fue en vano, que tanto sacrificio valió la pena, de sentir que no es estúpido el sentirme volar por los aires al experimentar al igual que el amor, mi nacionalismo, y alegrarme por un nuevo amanecer para la Patria dormida, nada de eso.. sólo ilusiones al recordar todos los maleantes, bandidos, hombres sin honor, políticos corruptos, sinvergüenzas sin moral, morones oportunistas que se esconden detrás de un partido político para obtener una posición, un trabajo y luego olvidarse de la responsabilidad que tienen no sólo con el alma de Panamá sino para con las futuras generaciones, jóvenes que crecen sin ejemplos y sin un futuro, debido a los desmadres de estos piratas que se esconden no bajo la calavera de huesos cruzados sino bajo la bandera de los distintos partidos políticos.
El turno llegó al Canal de Panamá, los sindicatos están que arden, ya se escuchan rumores de despidos, ya se sabe que el gobierno de turno en complicidad con el Senado Norteamericano quieren quedarse con la plata que le corespondió por tratado a los empleados canaleros ( severance pay), la moral en el Canal comienza a desaparecer. ..creo nunca ha estado en un límite tan bajo, de 4 pilotos que se utilizaban (antes del tratado) cuando estaban los gringos, estos genios quieren ahora en el momento más crítico e importante reducirlos a un piloto, a sabiendas de que están siendo observados y advertidos por la comunidad marítima internacional, a sabiendas que se enfrentarán con sus empleados, lo importante es ahorrar para que las cifras se lean bien en los reportes trimestrales, la parte humana esa no importa, los desmadres comenzaron y lo único que pude ver de este enfrentamiento que se avecina es la destrucción de la última institución que las garras partidistas no habían tocado, había... la palabra clave es había.
El gran secreto de los americanos mientras estuvieron en Panamá, fue, es y será uno de los éxitos del mejor estado socialista, o si se quiere actualizar para la retórica del momento (para un sueño de globalización capitalista) que conoció la tierra en los últimos 75 años, antes de Engels, Mao, Reganomics, o Wall Street, etc., fueron los gringos en Panamá los que inventaron el Estado perfecto. La colonia de ultramar debería ser lo que era el sueño americano, comida barata, buena seguridad en las calles, salud al alcance de todos, educación gratuita, edificios pintados, calles limpias, hierbas cortadas, y lo más importante de todo un salario decente con el cual vivir; el gran secreto Yankee, el secreto guardado por 75 años es tan sencillo que me avergüenzo a veces de ver como mis dirigentes, después de tantos errores no logran comprender que no es el Canal de Panamá el que tiene que bajar a los estándares de edificios sucios, y de un dólar la hora sino que es todo Panamá el que tiene que subir a los estándares del Canal...copiarse el secreto, es esencial para la continuidad sin traumas en la reversión de este Canal, cambiar lo malo sería prudente, cambiar lo bueno es estúpido.
La reunión de sindicatos terminó con la declaración de un canalero sindicalista, expresando que el Administrador se le olvidaba que todavía bajo el gobierno federal de los Estados Unidos existían leyes tanto para la administración como para los empleados y que si el Sr. Administrador deseaba u optaba por jugar al panameñito vida mía de hacer lo que sabemos hacer mejor que es el destruir cuanta empresa los gringos hayan dejado, pues que entonces los problemas comenzarían...el tiempo se congeló en mi mente y nubarrones de dolor me hicieron recordar a un periodista que luego de haber leído que mi General Torrijos había firmado el Tratado Torrijos-Carter, incluyendo la enmienda de Concini, enmienda ésta que establece que si los panameños no podemos operar el Canal (cualquier pretexto es machin) Estados Unidos de Norteamérica tomará control nuevamente del Canal; mi vergüenza, mi dolor no creo que se asemeje a la vergüenza que sintió este periodista al saber que Torrijos se atraviese a firmar esta locura; dolor, ni parecido al dolor que tuvo que sentir este panameño al rociarse gasolina y prenderse fuego...esta vez si no lo hacemos bien deberíamos no prendernos fuego a nosotros mismos, ni sentir dolor por toda esta partida de ineptos, esta vez deberíamos todos cortarnos las manos para no poder volver a votar nunca más, estoy aburrido de creer y volver a creer, que algún día, un miserable día, podremos por honor a los que sacrificaron sus vidas, por honor a los sacrificios de tantas generaciones, poder hacer las cosas bien...no creo que sea mucho pedir y en caso contrario el Sr. Concini será el que escriba el próximo capítulo de nuestra historia.
El 6 de enero de 1999 fui a una asamblea general de la Unión de Pilotos del Panama Canal, reunión ésta donde se plantearon soluciones y acciones y dentro de las acciones de sus miembros la única solución que este gremio decidió fue de no utilizar la huelga como medida de presión. Esta acción me hizo recordar al moro cuando se refirió al Cid Campeador "a que buen vasallo si tuviese un buen señor". Creo que después de haber visto la madurez y profesionalismo que demostraron los miembros de la Unión de Pilotos en esta reunión, cualquier problema se podría solucionar con un poco de honestidad en las negociaciones laborales por parte de la Administración del Canal de Panamá.