El guacho y la política
Sociólogo y catedrático de la Universidad de Panamá
En el análisis de la política electoral panameña se puede llegar a la comprensión de su racionalidad y su dinámica sólo a costa de un alto grado de paciencia y disposición anímica de mantener constante la atención sobre su desarrollo. En los últimos meses, semanas y días los políticos de oposición han sometido a la ciudadanía a una especie de tortura china introduciendo a sus seguidores en un laberinto de acciones en que los analistas serios y ordenados no tendrían más remedio que renunciar a las armas del raciocinio político para quedar sometidos a los vaivenes de un estilo de hacer política que no da lugar a la búsqueda de referentes empíricos e históricos para poder proyectar conclusiones en torno a las razones, y fundamentos de la conducta política de múltiples actores de diferentes corrientes y de diferentes partidos que de la noche a la mañana han perdido el control sobre sus brújulas políticas y electorales.
Cuando en los años sesenta en nuestra época de estudios superiores por otros lares indagábamos a científicos sociales reconocidos las razones por las cuales Panamá a duras penas era incluida en las tipologías sobre el desarrollo socioeconómico, la respuesta muy lacónica era : "Panamá nos parece un país atípico" o sea que las variables utilizadas para el análisis comparativo de los países de la región tenían un comportamiento irregular en el caso panameño. Aquella respuesta nos dejaba un sabor un poco amargo pero ni modo. Hoy en día algo nos hace recordar aquellas respuestas cuando observamos el comportamiento político de distinguidas figuras frente a la necesidad de tomar decisiones tan importantes como las de organizarse para una contienda presidencial.
¿Qué tiene esto que ver con un plato muy gustado por los panameños como el guacho ? Pues creo que son muy pocos a los que en este país no les gusta este plato, entre este pequeño grupo se encuentra este servidor. El revoltijo que hace tan exquisito esta comida es lo que no nos agrada ya que en un momento dado no se sabe qué es lo que da el sabor y uno renuncia a distinguir la causa del sabor y se queda tan sólo con el buen sabor. Me da la impresión de que para disfrutar de ciertas formas de la política panameña hay que saber disfrutar del guacho y todo aquel que gusta del guacho pues sabrá compenetrarse del relajo político que hemos vivido en los últimos meses. Así encontramos prestantes figuras que con la mayor naturalidad le encuentran toda clase de explicaciones a la conducta política de nuestros dirigentes y algún amigo nuestro con la menor perturbación nos dice "pero; ¿ por qué te impresionas tanto" ? "este país se llama Panamá". Para nuestro consuelo advertimos que no somos los únicos impactados por el relajo. Hemos observado como los periodistas ya no saben como reaccionar, ni como preguntar a los protagonistas acerca de su comportamiento en una angustiosa búsqueda de la nacionalidad en la conducta política de los entrevistados.
Guillermo Federico Hegel, el último gran bastión del Idealismo Filosófico señalaba de manera casi sublime su admiración por Grecia (La Hélade), desde el punto de vista de la vocación política de la sociedad helénica, Grecia llevó casi a la perfección la práctica política ya que desde el primero hasta el último ciudadano todos a su manera y desde sus respectivas posiciones estaban compenetrados de la cultura política. Lo importante para los griegos era participar de la vida política como un deber sagrado. Creo que en el caso panameño no hay más remedio que participar de nuestra vida política tal y como se presenta sin pretender estar ni por encima ni por debajo sería la única forma de superar sus actuales manifestaciones, tarea que les compete a las actuales y futuras generaciones. Pero tal y como están las cosas, por ahora no hay más remedio que aprender a disfrutar del guacho.
En el análisis de la política electoral panameña se puede llegar a la comprensión de su racionalidad y su dinámica sólo a costa de un alto grado de paciencia y disposición anímica de mantener constante la atención sobre su desarrollo. En los últimos meses, semanas y días los políticos de oposición han sometido a la ciudadanía a una especie de tortura china introduciendo a sus seguidores en un laberinto de acciones en que los analistas serios y ordenados no tendrían más remedio que renunciar a las armas del raciocinio político para quedar sometidos a los vaivenes de un estilo de hacer política que no da lugar a la búsqueda de referentes empíricos e históricos para poder proyectar conclusiones en torno a las razones, y fundamentos de la conducta política de múltiples actores de diferentes corrientes y de diferentes partidos que de la noche a la mañana han perdido el control sobre sus brújulas políticas y electorales.
Cuando en los años sesenta en nuestra época de estudios superiores por otros lares indagábamos a científicos sociales reconocidos las razones por las cuales Panamá a duras penas era incluida en las tipologías sobre el desarrollo socioeconómico, la respuesta muy lacónica era : "Panamá nos parece un país atípico" o sea que las variables utilizadas para el análisis comparativo de los países de la región tenían un comportamiento irregular en el caso panameño. Aquella respuesta nos dejaba un sabor un poco amargo pero ni modo. Hoy en día algo nos hace recordar aquellas respuestas cuando observamos el comportamiento político de distinguidas figuras frente a la necesidad de tomar decisiones tan importantes como las de organizarse para una contienda presidencial.
¿Qué tiene esto que ver con un plato muy gustado por los panameños como el guacho ? Pues creo que son muy pocos a los que en este país no les gusta este plato, entre este pequeño grupo se encuentra este servidor. El revoltijo que hace tan exquisito esta comida es lo que no nos agrada ya que en un momento dado no se sabe qué es lo que da el sabor y uno renuncia a distinguir la causa del sabor y se queda tan sólo con el buen sabor. Me da la impresión de que para disfrutar de ciertas formas de la política panameña hay que saber disfrutar del guacho y todo aquel que gusta del guacho pues sabrá compenetrarse del relajo político que hemos vivido en los últimos meses. Así encontramos prestantes figuras que con la mayor naturalidad le encuentran toda clase de explicaciones a la conducta política de nuestros dirigentes y algún amigo nuestro con la menor perturbación nos dice "pero; ¿ por qué te impresionas tanto" ? "este país se llama Panamá". Para nuestro consuelo advertimos que no somos los únicos impactados por el relajo. Hemos observado como los periodistas ya no saben como reaccionar, ni como preguntar a los protagonistas acerca de su comportamiento en una angustiosa búsqueda de la nacionalidad en la conducta política de los entrevistados.
Guillermo Federico Hegel, el último gran bastión del Idealismo Filosófico señalaba de manera casi sublime su admiración por Grecia (La Hélade), desde el punto de vista de la vocación política de la sociedad helénica, Grecia llevó casi a la perfección la práctica política ya que desde el primero hasta el último ciudadano todos a su manera y desde sus respectivas posiciones estaban compenetrados de la cultura política. Lo importante para los griegos era participar de la vida política como un deber sagrado. Creo que en el caso panameño no hay más remedio que participar de nuestra vida política tal y como se presenta sin pretender estar ni por encima ni por debajo sería la única forma de superar sus actuales manifestaciones, tarea que les compete a las actuales y futuras generaciones. Pero tal y como están las cosas, por ahora no hay más remedio que aprender a disfrutar del guacho.