El hambre en el mundo
Con ocasión al cumplimiento el 16 de octubre pasado, de los 60 años desde su creación, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha difundido un mensaje en el que aborda el tema del hambre y la producción de alimentos en el mundo el cual, obviamente nos concierne, habida consideración al 35% de pobres que tenemos y los esfuerzos que se hacen para enfrentar la situación a través de granjas auto sostenibles y subsidios de B/. 100 mensual bajo el actual gobierno.
Jacques Diouf, director general de la entidad, nos dice que aunque en esos 60 años el mundo ha triplicado su población hasta sobrepasar los 6 mil millones, hoy se produce alimentos de sobra, gracias a los avances científicos y las técnicas agropecuarias. Al respecto, agregamos, que los avances primarios en injertos y cruces de razas; y más recientemente, en biogenética, han revolucionado la producción, obteniendo especies y semillas más resistentes a las plagas y de mayor rendimiento.
Los presagios terribles de Malthus, con el argumento de que la producción de alimentos crece en pogresión aritmética y la población en progresión geométrica o sea a un rimo mayor, nos forzaría a matarnos por el espacio, el agua y la comida, resultó equivocada, al menos hasta ahora. Lo negativo es que, en ese mar de abundancia, las desigualdades tienen sumidas en la desnutrición crónica a 852 millones de personas. Por doble paradoja, la obesidad se ha convertido en uno de los mayores males de nuestro tiempo, mientras se invierte cada año B/.975 mil millones en armas y se destinan apenas B/. 80 mil millones en ayuda a la pobreza, acicate de conflictos generadores de guerras y de más armamentismo, fatídico círculo vicioso.
Jacques Diouf, director general de la entidad, nos dice que aunque en esos 60 años el mundo ha triplicado su población hasta sobrepasar los 6 mil millones, hoy se produce alimentos de sobra, gracias a los avances científicos y las técnicas agropecuarias. Al respecto, agregamos, que los avances primarios en injertos y cruces de razas; y más recientemente, en biogenética, han revolucionado la producción, obteniendo especies y semillas más resistentes a las plagas y de mayor rendimiento.
Los presagios terribles de Malthus, con el argumento de que la producción de alimentos crece en pogresión aritmética y la población en progresión geométrica o sea a un rimo mayor, nos forzaría a matarnos por el espacio, el agua y la comida, resultó equivocada, al menos hasta ahora. Lo negativo es que, en ese mar de abundancia, las desigualdades tienen sumidas en la desnutrición crónica a 852 millones de personas. Por doble paradoja, la obesidad se ha convertido en uno de los mayores males de nuestro tiempo, mientras se invierte cada año B/.975 mil millones en armas y se destinan apenas B/. 80 mil millones en ayuda a la pobreza, acicate de conflictos generadores de guerras y de más armamentismo, fatídico círculo vicioso.