El hambre, la peor arma criminal
En medio del clamor ciudadano para que se mejore el tema de la seguridad en el país, otras voces se han alzado y, con certera puntería, han puesto el dedo en la llaga para advertir al gobierno, a la sociedad panameña organizada, a la Asamblea Nacional y al sistema judicial que hay crímenes peores que se producen a diario en Panamá por hambre, y que es extraño que no se haya producido un escándalo nacional por esta situación pues, por ejemplo, "la muerte de un infante es un crimen". Estas son las palabras de Fernando Carrera destacadas en este medio hace unos días.
Carrera es el representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en nuestro país, y quien no encuentra justificación para que la muerte de los niños por hambre ocurra en una nación dotada de tantos recursos.
Lo que ha venido diciendo Carrera en diversas ocasiones es que hay una marcada tendencia entre los panameños a escandalizarse y concentrarse excesivamente en los temas de seguridad, mientras que la pobreza sigue siendo la peor arma de exterminio contra la humanidad, no sólo aquí sino también en toda la región. Es decir, la pobreza y la injusticia social son lo que realmente afectará la paz y la seguridad nacional. Por eso, el mandato de la ONU es hoy uno solo: erradicar la pobreza.
A ese mandato se suma también el Banco Mundial, que ha insistido a los gobiernos del mundo cambiar el destino de los condenados por hambre, que se ha estimado en 1, 600 millones de personas que viven en la miseria. Es una titánica tarea que hay que emprender cuanto antes, pues los que principalmente la padecen son las mujeres, los niños y los indígenas.
Lo amargo de esta conclusión es que si no prospera la preocupación política del gobierno para colocar en su debido orden de importancia el tema de la pobreza (un arma silenciosa que mata más que cualquier organización criminal), es seguro que ningún plan de seguridad tenga alguna posibilidad de éxito.
Carrera es el representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en nuestro país, y quien no encuentra justificación para que la muerte de los niños por hambre ocurra en una nación dotada de tantos recursos.
Lo que ha venido diciendo Carrera en diversas ocasiones es que hay una marcada tendencia entre los panameños a escandalizarse y concentrarse excesivamente en los temas de seguridad, mientras que la pobreza sigue siendo la peor arma de exterminio contra la humanidad, no sólo aquí sino también en toda la región. Es decir, la pobreza y la injusticia social son lo que realmente afectará la paz y la seguridad nacional. Por eso, el mandato de la ONU es hoy uno solo: erradicar la pobreza.
A ese mandato se suma también el Banco Mundial, que ha insistido a los gobiernos del mundo cambiar el destino de los condenados por hambre, que se ha estimado en 1, 600 millones de personas que viven en la miseria. Es una titánica tarea que hay que emprender cuanto antes, pues los que principalmente la padecen son las mujeres, los niños y los indígenas.
Lo amargo de esta conclusión es que si no prospera la preocupación política del gobierno para colocar en su debido orden de importancia el tema de la pobreza (un arma silenciosa que mata más que cualquier organización criminal), es seguro que ningún plan de seguridad tenga alguna posibilidad de éxito.