El holocausto cristiano
El holocausto más infame, cruel y sanguinario, el más repugnante, el que nunca podrá ser pagado o indemnizado, ése fue el que se cometió contra Jesús de Nazaret y los cristianos. Este judío disidente, que vino a salvarnos, lo matamos y aún no es reconocido como el Mesías. ¿Habrá alguien en la existencia de la humanidad que haya padecido más? Falsamente acusado, golpeado y torturado, aún por su propia gente, fue crucificado.
Sus seguidores, a través de los tiempos, y desde su advenimiento, han sido perseguidos, torturados y asesinados. Igualmente, seguidores de otras creencias y doctrinas. El mundo nos muestra, en su historia y su presente, injusticias y desigualdades. Los acontecimientos no cambian, se sumergen cada vez más en el error.
Asistimos a las consecuencias de la soberbia y la voracidad del enriquecimiento económico. ¿Dónde ha quedado el mandato “Amaos los unos a los otros”? Ni siquiera los cristianos entre sí lo practican.
Sólo resta esperar que Dios se apiade de la humanidad porque, el ser humano no tiene el menor interés ni voluntad de un cambio positivo, al punto que cada día hay más corrupción y necesidades. Aumenta la pobreza y la violencia porque las bases de la sociedad mundial están podridas, y el engaño y las imposiciones son la regla en la conducta de las naciones.
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