El Hospital Santo Tomás
HACE algunos días tuvimos la oportunidad de visitar el Hospital Santo Tomás en compañía de mi señora esposa y recibimos una magnífica impresión, porque la institución olvidada, por muchas administraciones, se ha convertido en uno de los mejores centros hospitalarios de Centro y Sur América, gracias a la restauración tan oportuna, eficaz y valiosa, realizada por la administración gubernamental de Mireya Moscoso.
Durante el gobierno de los expresidentes Guillermo Endara Galimany y de Ernesto Pérez Balladares, realizamos una ardua tarea de divulgación en torno a la deplorable condición en que se encontraba la institución desde el punto de vista físico y tecnológico, pero el "Elefante Blanco" construido por el Doctor Belisario Porras para servir a la salud de todos los panameños, se mantuvo en el olvido y en condiciones que eran un irrespeto a la memoria de un estadista que, en todo momento, hizo grandes esfuerzos para salvaguardar uno de los aspectos más importantes en la vida de la nación como es el de la salud.
Hoy el Hospital Santo Tomás es un orgullo para todos los panameños y un gran alivio para las clases más pobres del país que encuentran, en esta institución, remedio para sus males. Ahora lo que corresponde a la ciudadanía es proporcionar el mayor cuidado para su conservación y funcionamiento; tanto médicos como funcionarios de la institución, público en general y pacientes deben hacer los mejores esfuerzos para que el Hospital Santo Tomás se mantenga en un alto nivel de eficiencia.
El régimen actual debe dedicar un presupuesto que permita al Hospital Santo Tomás realizar los planes de trabajo que se ha trazado en beneficio de los centenares de miles de panameños que han venido clamando por el mejoramiento integral de la institución. Todo parece indicar que el presupuesto asignado para el año 2006, no es una respuesta a las demandas de esta casa de salud que, día a día, tiene que enfrentar grandes compromisos económicos para poder seguir adelante en su importante tarea de proporcionar salud a la nación.
En nuestra visita al Hospital Santo Tomás pudimos observar un ambiente de trabajo en todas las secciones, mucho silencio, limpieza y una entrega total en la faena médica; nos encontramos con un personal tanto administrativo como de la medicina que quiere a la institución y se esfuerza, porque el elevado costo de esta obra, sea salvaguardado de la mejor manera y que el Hospital Santo Tomás, logre alcanzar los objetivos que se ha propuesto en beneficio de la nación.
El hecho de que la restauración del Hospital Santo Tomás haya sido realizada por el gobierno pasado no debe ser obstáculo para que la presente administración brinde todo su respaldo a esta institución.
Hoy reconocemos que el gobierno Mireyista fue consciente de su responsabilidad y con gran sensibilidad del problema de la salud, se empeñó en hacer una verdadera reestructuración de todas las secciones del Hospital Santo Tomás para que prestara un mayor y eficiente servicio a un pueblo que se acostumbró al "Hospital de los pobres". Las ambiciones políticas e intereses personales y de partido no deben ser obstáculo para reconocer y respaldar en lo que vale el esfuerzo realizado por el pasado régimen para entregar a todos los panameños una obra de tanta trascendencia para la vida de la república.
Durante el gobierno de los expresidentes Guillermo Endara Galimany y de Ernesto Pérez Balladares, realizamos una ardua tarea de divulgación en torno a la deplorable condición en que se encontraba la institución desde el punto de vista físico y tecnológico, pero el "Elefante Blanco" construido por el Doctor Belisario Porras para servir a la salud de todos los panameños, se mantuvo en el olvido y en condiciones que eran un irrespeto a la memoria de un estadista que, en todo momento, hizo grandes esfuerzos para salvaguardar uno de los aspectos más importantes en la vida de la nación como es el de la salud.
Hoy el Hospital Santo Tomás es un orgullo para todos los panameños y un gran alivio para las clases más pobres del país que encuentran, en esta institución, remedio para sus males. Ahora lo que corresponde a la ciudadanía es proporcionar el mayor cuidado para su conservación y funcionamiento; tanto médicos como funcionarios de la institución, público en general y pacientes deben hacer los mejores esfuerzos para que el Hospital Santo Tomás se mantenga en un alto nivel de eficiencia.
El régimen actual debe dedicar un presupuesto que permita al Hospital Santo Tomás realizar los planes de trabajo que se ha trazado en beneficio de los centenares de miles de panameños que han venido clamando por el mejoramiento integral de la institución. Todo parece indicar que el presupuesto asignado para el año 2006, no es una respuesta a las demandas de esta casa de salud que, día a día, tiene que enfrentar grandes compromisos económicos para poder seguir adelante en su importante tarea de proporcionar salud a la nación.
En nuestra visita al Hospital Santo Tomás pudimos observar un ambiente de trabajo en todas las secciones, mucho silencio, limpieza y una entrega total en la faena médica; nos encontramos con un personal tanto administrativo como de la medicina que quiere a la institución y se esfuerza, porque el elevado costo de esta obra, sea salvaguardado de la mejor manera y que el Hospital Santo Tomás, logre alcanzar los objetivos que se ha propuesto en beneficio de la nación.
El hecho de que la restauración del Hospital Santo Tomás haya sido realizada por el gobierno pasado no debe ser obstáculo para que la presente administración brinde todo su respaldo a esta institución.
Hoy reconocemos que el gobierno Mireyista fue consciente de su responsabilidad y con gran sensibilidad del problema de la salud, se empeñó en hacer una verdadera reestructuración de todas las secciones del Hospital Santo Tomás para que prestara un mayor y eficiente servicio a un pueblo que se acostumbró al "Hospital de los pobres". Las ambiciones políticas e intereses personales y de partido no deben ser obstáculo para reconocer y respaldar en lo que vale el esfuerzo realizado por el pasado régimen para entregar a todos los panameños una obra de tanta trascendencia para la vida de la república.