¿El idioma inglés o el frío de la ignorancia?
No soy un experto, o algo que se le parezca, en educación. Como siempre, sigo siendo un libre pensador. Como tal, vivo y sufro los problemas que a diario se reflejan en los medios de comunicación social. Por tal razón, me ha preocupado el artículo periodístico publicado por este diario en su edición del martes 28 de mayo de 2002, titulado "Preocupante índice de desarrollo en Panamá" que en muchos aspectos nos comparó con países africanos que simplemente menospreciamos. De Africa, parece ser que no estamos tan lejos. El mayor capital de un país es su capital humano. La cantidad y la calidad del capital humano hacen la diferencia entre un país desarrollado y otro en subdesarrollo. Ese es el caso de Panamá que despilfarra año tras año su capital humano. Esta es la conclusión que se perfila en el artículo comentado. Por tal razón, nos parece del todo superficial el debate que se ha dado en torno al aprendizaje y dominio del idioma "inglés", como si ello fuera nuevo, como si viniéramos a descubrir que el agua moja, o que llueve de arriba hacia abajo. En realidad, las deficiencias en cuanto al idioma inglés obedecen a causas más profundas que no se resuelven con una ley que lo haga obligatorio. Nadie se hace bilingüe, culto, o inteligente, por decreto, o por Ley.
En efecto, las causas de tal problema están en la calidad de la educación. Así, tenemos que Panamá estaría más desarrollada con una mejor calidad de educación. Para lograrlo debemos invertir en educación, por ello hacemos las siguientes recomendaciones: 1. Ofrecer becas periódicas a los profesores y maestros, incluyendo a su dirigencia, para que se instruyan en las áreas en que se desenvuelvan, comprendiendo la noble tarea de dirigir "sindicatos". Estas becas deben ser otorgadas para realizar estudios en países de primer orden que queremos emular: Alemania, Francia, España, Japón, Canadá, Inglaterra, Estados Unidos, Italia, o Australia. 2. Reforzar los centros de "internado" para los estudiantes de escasos recursos del interior del país. Este sistema resultó eficiente y garantizó la más amplia difusión de la educación en los inicios de la República, con excelentes resultados. 3. Efectuar convenios con naciones amigas para el intercambio de profesionales y maestros, para traer nuevamente profesores extranjeros que mucho ayudaron al país anteriormente. 4. Hacer un diagnóstico para determinar las fallas de las escuelas públicas, en comparación con las escuelas privadas más exitosas, para crear Institutos Públicos de Excelencia Académica. 5. Definir el perfil que queremos del panameño en el futuro. El panameño debería hablar al menos dos idiomas, los que pueden ser, para ser democráticos, el inglés, francés, alemán, italiano, japonés, chino o portugués y poseer una cultura general amplia (música, arte, ciencias, historia, cívica). 6. Ser exigentes con el nivel de los estudiantes y profesores para evitar acomodos y flexibilizaciones que en nada ayudan. Se debe buscar elevar el nivel. Lo contrario sólo conspira a favor de la mediocridad y el fracaso. Sólo los buenos estudiantes, por sus méritos, deben ser reconocidos como tales, lo contrario es un gran engaño y desperdicio.
Existen otras propuestas que pudieran ser mejores que las presentadas, pero no hay que olvidar que la principal causa del estancamiento de la educación proviene de la cerrada mentalidad, la ignorancia, la mala fe, el caciquismo y, en muchos casos, las peleas partisanas que nos dañan. Si los comerciantes de este país se preocupan porque no hay suficientes personas bilingües, deberían preocuparse principalmente por la deficiente educación del país, como causa principal de estos males, incluyendo la delincuencia y la falta de desarrollo y la poca expansión del mercado. La educación tiene como objetivo, no únicamente rellenar a los estudiantes de conocimientos, como si fueran un salchichón, tampoco busca crear autómatas, sino en hacerles comprender el mundo, formarles su alma, su conciencia y permitirles abordar los problemas con suficiente, libertad y autonomía, libres de las cadenas de la ignorancia y la sumisión. El objetivo de la educación es crear identidad nacional, socializar la cultura, integrar a la Nación, crear solidaridad, reducir la fractura social generando igualdad de oportunidades, estableciendo un régimen de meritocracia general (que el nepotismo en el país hace desaparecer).
Educar consiste, ante todo, en formar un patrón de comportamiento, una esperanza de conducta, un anhelo de innovar, buscar y reinventar. Cuando nuestros estudiantes no son capaces de expresar una idea coherente sobre el mundo que los rodea, como pasa hoy, la educación ha fracasado. Por tal razón, debemos cambiar desde la raíz, recordando que un pueblo educado es un pueblo libre.
Ahora, sólo nos queda esperar al 2003, cuando seremos la sede del concurso Miss Universo en el marco del Centenario de la República, ocasión que nos dará la oportunidad de enseñar nuestro rostro al mundo, decirles que estamos dando los pasos necesarios para convertirnos en uno de los destinos preferidos del área y allí estará Justine Pasek, como anfitriona y representante de la calidez y espontaneidad del panameño.
(alvarezm@cableonda.net)
En efecto, las causas de tal problema están en la calidad de la educación. Así, tenemos que Panamá estaría más desarrollada con una mejor calidad de educación. Para lograrlo debemos invertir en educación, por ello hacemos las siguientes recomendaciones: 1. Ofrecer becas periódicas a los profesores y maestros, incluyendo a su dirigencia, para que se instruyan en las áreas en que se desenvuelvan, comprendiendo la noble tarea de dirigir "sindicatos". Estas becas deben ser otorgadas para realizar estudios en países de primer orden que queremos emular: Alemania, Francia, España, Japón, Canadá, Inglaterra, Estados Unidos, Italia, o Australia. 2. Reforzar los centros de "internado" para los estudiantes de escasos recursos del interior del país. Este sistema resultó eficiente y garantizó la más amplia difusión de la educación en los inicios de la República, con excelentes resultados. 3. Efectuar convenios con naciones amigas para el intercambio de profesionales y maestros, para traer nuevamente profesores extranjeros que mucho ayudaron al país anteriormente. 4. Hacer un diagnóstico para determinar las fallas de las escuelas públicas, en comparación con las escuelas privadas más exitosas, para crear Institutos Públicos de Excelencia Académica. 5. Definir el perfil que queremos del panameño en el futuro. El panameño debería hablar al menos dos idiomas, los que pueden ser, para ser democráticos, el inglés, francés, alemán, italiano, japonés, chino o portugués y poseer una cultura general amplia (música, arte, ciencias, historia, cívica). 6. Ser exigentes con el nivel de los estudiantes y profesores para evitar acomodos y flexibilizaciones que en nada ayudan. Se debe buscar elevar el nivel. Lo contrario sólo conspira a favor de la mediocridad y el fracaso. Sólo los buenos estudiantes, por sus méritos, deben ser reconocidos como tales, lo contrario es un gran engaño y desperdicio.
Existen otras propuestas que pudieran ser mejores que las presentadas, pero no hay que olvidar que la principal causa del estancamiento de la educación proviene de la cerrada mentalidad, la ignorancia, la mala fe, el caciquismo y, en muchos casos, las peleas partisanas que nos dañan. Si los comerciantes de este país se preocupan porque no hay suficientes personas bilingües, deberían preocuparse principalmente por la deficiente educación del país, como causa principal de estos males, incluyendo la delincuencia y la falta de desarrollo y la poca expansión del mercado. La educación tiene como objetivo, no únicamente rellenar a los estudiantes de conocimientos, como si fueran un salchichón, tampoco busca crear autómatas, sino en hacerles comprender el mundo, formarles su alma, su conciencia y permitirles abordar los problemas con suficiente, libertad y autonomía, libres de las cadenas de la ignorancia y la sumisión. El objetivo de la educación es crear identidad nacional, socializar la cultura, integrar a la Nación, crear solidaridad, reducir la fractura social generando igualdad de oportunidades, estableciendo un régimen de meritocracia general (que el nepotismo en el país hace desaparecer).
Educar consiste, ante todo, en formar un patrón de comportamiento, una esperanza de conducta, un anhelo de innovar, buscar y reinventar. Cuando nuestros estudiantes no son capaces de expresar una idea coherente sobre el mundo que los rodea, como pasa hoy, la educación ha fracasado. Por tal razón, debemos cambiar desde la raíz, recordando que un pueblo educado es un pueblo libre.
Ahora, sólo nos queda esperar al 2003, cuando seremos la sede del concurso Miss Universo en el marco del Centenario de la República, ocasión que nos dará la oportunidad de enseñar nuestro rostro al mundo, decirles que estamos dando los pasos necesarios para convertirnos en uno de los destinos preferidos del área y allí estará Justine Pasek, como anfitriona y representante de la calidez y espontaneidad del panameño.
(alvarezm@cableonda.net)