El IFARHU: algo más que becas
Desde los albores de la República, los gobiernos se han preocupado, sin excepción, en mayor o menor grado, por brindarle a la población una adecuada educación, renglón al que le han adjudicado un significativo porcentaje del presupuesto nacional.
Aceptado lo anterior, debemos reconocer hoy, que en el consorcio de las naciones latinoamericanas ocupamos una posición envidiable en cuanto a educación se refiere, y sin descuidar el grave problema del analfabetismo, como lo demostraron nuestros gobernantes de la década de 1950, al promulgar la Ley 36 de 10 de diciembre de 1953, que crea la Junta Nacional Permanente de Alfabetización.
Esta constante preocupación del Estado en la problemática educativa, inquietud que se trasmite a través de los años y de los diferentes gobiernos, dio origen a una idea que se concretó el 11 de enero de 1965 en Ley de la República y cuyo resultado fue la creación del Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (IFARHU), con el noble propósito de apoyar mediante programas de becas y préstamos a estudiantes de escasos recursos que cursan los niveles de primaria, secundaria y universidad.
Cada administración imprimió a la institución su propia dinámica; la actual, que se inició el 1° de septiembre de 1999, no sólo asignó a los programas existentes los fondos cónsonos con la realidad económica del país, sino que creó nuevos, como "Nueva Vida" dirigido a jóvenes ex pandilleros que decidan resocializarse y continuar sus estudios, los programas para formación de investigadores y técnicos especializados y los destinados, específicamente a grupos indígenas, por mencionar algunos. Modernizamos la Institución, dotándola de la nueva tecnología informática: equipos de cómputo, programas, sistemas, para una administración más eficiente y el adecuado control de la exitosa expansión a la que la hemos sometido.
Cuando se menciona al IFARHU, inmediatamente lo relacionamos con "becas y préstamos". Sin embargo, es algo más que eso; ahora es una institución inmersa en la actividad socioeconómica de la Nación que participa activamente en la dura lucha contra los niveles de pobreza existentes en nuestras áreas rurales y periféricas de la ciudad capital, y lo hace a través de becas colectivas, comunitarias y con sus centros estudiantiles establecidos mediante el artículo 68 del Reglamento de Becas, son internados en los que se da albergue a estudiantes del nivel secundario, de escasos recursos económicos, procedentes de regiones muy apartadas y a quienes, de no contar con estas facilidades, les sería imposible continuar sus estudios. Estos centros, ocho en total, están diseminados por toda la República y brinda alojamiento, alimentación, transporte y lo que es más importante, coadyuvamos en la formación integral de nuestros jóvenes internos, preparándolos para que en el futuro, sean hombres y mujeres productivos, para beneficio del país y sus familias. Hay que destacar que los centros estudiantiles del IFARHU han contribuido a disminuir los niveles de deserción escolar en los lugares en donde existen.
El próximo 3 de noviembre, Panamá cumplirá cien años de vida republicana y en ese espacio de tiempo, la presencia del IFARHU en los últimos 38 años ha sido y es realmente significativa, sobre todo en lo que a la formación del recurso humano se refiere.
El apoyo financiero que brinda a niños, jóvenes y profesionales de escasos recursos a través de becas, asistencias, préstamos, incluyendo las facilidades de un internado, son puertas que se abren al estudio, la capacitación, el perfeccionamiento profesional y a una mejor calidad de vida.
El IFARHU está cumpliendo una función social importante y garantizamos que lo seguirá haciendo en el futuro, ya que la administración del profesor Anel Adames Palma y su equipo de colaboradores, al insertar modificaciones, ampliaciones y puesto en vigencia nuevos programas, así como el conducir a la institución por el camino correcto, y sea hoy "algo más que becas y préstamos".
Aceptado lo anterior, debemos reconocer hoy, que en el consorcio de las naciones latinoamericanas ocupamos una posición envidiable en cuanto a educación se refiere, y sin descuidar el grave problema del analfabetismo, como lo demostraron nuestros gobernantes de la década de 1950, al promulgar la Ley 36 de 10 de diciembre de 1953, que crea la Junta Nacional Permanente de Alfabetización.
Esta constante preocupación del Estado en la problemática educativa, inquietud que se trasmite a través de los años y de los diferentes gobiernos, dio origen a una idea que se concretó el 11 de enero de 1965 en Ley de la República y cuyo resultado fue la creación del Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (IFARHU), con el noble propósito de apoyar mediante programas de becas y préstamos a estudiantes de escasos recursos que cursan los niveles de primaria, secundaria y universidad.
Cada administración imprimió a la institución su propia dinámica; la actual, que se inició el 1° de septiembre de 1999, no sólo asignó a los programas existentes los fondos cónsonos con la realidad económica del país, sino que creó nuevos, como "Nueva Vida" dirigido a jóvenes ex pandilleros que decidan resocializarse y continuar sus estudios, los programas para formación de investigadores y técnicos especializados y los destinados, específicamente a grupos indígenas, por mencionar algunos. Modernizamos la Institución, dotándola de la nueva tecnología informática: equipos de cómputo, programas, sistemas, para una administración más eficiente y el adecuado control de la exitosa expansión a la que la hemos sometido.
Cuando se menciona al IFARHU, inmediatamente lo relacionamos con "becas y préstamos". Sin embargo, es algo más que eso; ahora es una institución inmersa en la actividad socioeconómica de la Nación que participa activamente en la dura lucha contra los niveles de pobreza existentes en nuestras áreas rurales y periféricas de la ciudad capital, y lo hace a través de becas colectivas, comunitarias y con sus centros estudiantiles establecidos mediante el artículo 68 del Reglamento de Becas, son internados en los que se da albergue a estudiantes del nivel secundario, de escasos recursos económicos, procedentes de regiones muy apartadas y a quienes, de no contar con estas facilidades, les sería imposible continuar sus estudios. Estos centros, ocho en total, están diseminados por toda la República y brinda alojamiento, alimentación, transporte y lo que es más importante, coadyuvamos en la formación integral de nuestros jóvenes internos, preparándolos para que en el futuro, sean hombres y mujeres productivos, para beneficio del país y sus familias. Hay que destacar que los centros estudiantiles del IFARHU han contribuido a disminuir los niveles de deserción escolar en los lugares en donde existen.
El próximo 3 de noviembre, Panamá cumplirá cien años de vida republicana y en ese espacio de tiempo, la presencia del IFARHU en los últimos 38 años ha sido y es realmente significativa, sobre todo en lo que a la formación del recurso humano se refiere.
El apoyo financiero que brinda a niños, jóvenes y profesionales de escasos recursos a través de becas, asistencias, préstamos, incluyendo las facilidades de un internado, son puertas que se abren al estudio, la capacitación, el perfeccionamiento profesional y a una mejor calidad de vida.
El IFARHU está cumpliendo una función social importante y garantizamos que lo seguirá haciendo en el futuro, ya que la administración del profesor Anel Adames Palma y su equipo de colaboradores, al insertar modificaciones, ampliaciones y puesto en vigencia nuevos programas, así como el conducir a la institución por el camino correcto, y sea hoy "algo más que becas y préstamos".