El imperio sabe mucho
Como era de esperarse, las declaraciones de la embajadora de Estados Unidos (EU) en el programa televisivo “Enfoque” tenían que despertar inquietudes y protestas en la opinión pública panameña. Por lo que trataré de mencionar brevemente algunas verdades que no dejarán de serlo aunque el imperio disienta.
Para la mayoría de los panameños EU tiene la obligación práctica y moral de sanear las tierras que contaminó en nuestro país. Tan sencillo como eso. Nadie lo va a olvidar. Así como nadie olvidó la injusticia de una tratado a perpetuidad.
En cuanto a la corrupción y la deficiencia de nuestro sistema judicial, admitimos que existe en alto grado. Lo que enerva es que todos los países no reciprocan y evalúan la corrupción que existe en EU. Es verdad que de vez en cuando se divulgan algunos casos peludos en EU como el de Enron y Worldcom.
Por ahora no se ha probado más allá de una duda razonable que Hussein tiene armas de destrucción en masa que pensaba utilizar. No obstante, el éxito de la campaña de demonización ha llevado a muchos ciudadanos del mundo, que aprecian al pueblo norteamericano, a medio comprender el deseo de asesinar a Sadam. Sin embargo, creo que las mayorías hubieran preferido que la guerra no se hubiera llevado a cabo tal cual se ha hecho. Los iraquíes, sin importar si no comulgaban con el demonio Hussein, vivirán con el resentimiento de la violación de su patria. Igual se puede decir de los panameños.
Y no se puede olvidar que EU apoyó a Sadam cuando el demonio número uno era Irán. Tampoco que amamantó a Noriega y sus Fuerzas de Defensa hasta que dejaron de serle útil. Pero esa es la naturaleza de cualquier imperio. Y yo reitero que el imperio estadounidense ha sido quizás el más benévolo de la historia.
Por amistad, EU nos apoya en la lucha contra el vicio de la droga y su correspondiente lavado de dinero. Por allá por el año 1987 viajé a EU a un curso, enviado por la Comisión del Canal. Luego aproveché para visitar a mi hermano que vive en Chicago. En el avión me atrajo un espectáculo que se presentaba en una discoteca. Le sugerí a mi hermano que asistiéramos al mismo. En breve, la concurrencia era mayormente latina, aunque habían otros gringos “arios”. Calculo que habían 300 a 500 asistentes. Cerca de medianoche vi por lo menos una decena de asistentes que aspiraban cocaína, la cual colocaban en los pliegues que formaban en billetes de dólares, principalmente de $10 y $20. No puedo menos que concluir que las autoridades gringas tenían que saber que ese tipo de actividad delictiva existía en espectáculos similares en todo el continente estadounidense. No me di cuenta si trataron de detectar a nadie en esa actividad. Sin embargo, en lugar de encarcelar a sus residentes con mayor ahínco, prefieren dedicarse con vehemencia a impedir el trasiego de drogas de afuera hacia adentro.
Todo lo expuesto me lleva a concordar con opiniones expresadas por otros compatriotas, en el sentido que no debimos apoyar la masacre en Irak, que debemos actuar como Suiza en cuanto a nuestra neutralidad y, sobre todo, que nuestras relaciones exteriores, principalmente con el imperio, deben tener como norte la dignidad de Panamá y de los panameños.
A mayor claridad, mayor amistad. Sabemos que los actuales dirigentes norteños son ultra conservadores. Algunos de ellos hicieron sus fortunas con el petróleo. Nunca se sabrá si una de las razones principales de la guerra en Irak tenía como objetivo dominar el petróleo de Irak. A lo mejor nunca se sabrá si en efecto Sadam tenía armas que dañarían a EU y al resto del mundo. Sé que en EU la política de su seguridad nacional es la primera prioridad.
La guerra en Irak es para prevenir y amedrentar con motivo del barbárico ataque a las Torres Gemelas. Sólo deseo afirmar que nosotros tenemos el mismo derecho de velar por nuestra seguridad nacional, aunque sea con las uñas. Las decisiones pertinentes las haremos los panameños.
EU no las hará por nosotros. Ojalá que nuestros gobiernos cumplan con este deber dignamente.
Para la mayoría de los panameños EU tiene la obligación práctica y moral de sanear las tierras que contaminó en nuestro país. Tan sencillo como eso. Nadie lo va a olvidar. Así como nadie olvidó la injusticia de una tratado a perpetuidad.
En cuanto a la corrupción y la deficiencia de nuestro sistema judicial, admitimos que existe en alto grado. Lo que enerva es que todos los países no reciprocan y evalúan la corrupción que existe en EU. Es verdad que de vez en cuando se divulgan algunos casos peludos en EU como el de Enron y Worldcom.
Por ahora no se ha probado más allá de una duda razonable que Hussein tiene armas de destrucción en masa que pensaba utilizar. No obstante, el éxito de la campaña de demonización ha llevado a muchos ciudadanos del mundo, que aprecian al pueblo norteamericano, a medio comprender el deseo de asesinar a Sadam. Sin embargo, creo que las mayorías hubieran preferido que la guerra no se hubiera llevado a cabo tal cual se ha hecho. Los iraquíes, sin importar si no comulgaban con el demonio Hussein, vivirán con el resentimiento de la violación de su patria. Igual se puede decir de los panameños.
Y no se puede olvidar que EU apoyó a Sadam cuando el demonio número uno era Irán. Tampoco que amamantó a Noriega y sus Fuerzas de Defensa hasta que dejaron de serle útil. Pero esa es la naturaleza de cualquier imperio. Y yo reitero que el imperio estadounidense ha sido quizás el más benévolo de la historia.
Por amistad, EU nos apoya en la lucha contra el vicio de la droga y su correspondiente lavado de dinero. Por allá por el año 1987 viajé a EU a un curso, enviado por la Comisión del Canal. Luego aproveché para visitar a mi hermano que vive en Chicago. En el avión me atrajo un espectáculo que se presentaba en una discoteca. Le sugerí a mi hermano que asistiéramos al mismo. En breve, la concurrencia era mayormente latina, aunque habían otros gringos “arios”. Calculo que habían 300 a 500 asistentes. Cerca de medianoche vi por lo menos una decena de asistentes que aspiraban cocaína, la cual colocaban en los pliegues que formaban en billetes de dólares, principalmente de $10 y $20. No puedo menos que concluir que las autoridades gringas tenían que saber que ese tipo de actividad delictiva existía en espectáculos similares en todo el continente estadounidense. No me di cuenta si trataron de detectar a nadie en esa actividad. Sin embargo, en lugar de encarcelar a sus residentes con mayor ahínco, prefieren dedicarse con vehemencia a impedir el trasiego de drogas de afuera hacia adentro.
Todo lo expuesto me lleva a concordar con opiniones expresadas por otros compatriotas, en el sentido que no debimos apoyar la masacre en Irak, que debemos actuar como Suiza en cuanto a nuestra neutralidad y, sobre todo, que nuestras relaciones exteriores, principalmente con el imperio, deben tener como norte la dignidad de Panamá y de los panameños.
A mayor claridad, mayor amistad. Sabemos que los actuales dirigentes norteños son ultra conservadores. Algunos de ellos hicieron sus fortunas con el petróleo. Nunca se sabrá si una de las razones principales de la guerra en Irak tenía como objetivo dominar el petróleo de Irak. A lo mejor nunca se sabrá si en efecto Sadam tenía armas que dañarían a EU y al resto del mundo. Sé que en EU la política de su seguridad nacional es la primera prioridad.
La guerra en Irak es para prevenir y amedrentar con motivo del barbárico ataque a las Torres Gemelas. Sólo deseo afirmar que nosotros tenemos el mismo derecho de velar por nuestra seguridad nacional, aunque sea con las uñas. Las decisiones pertinentes las haremos los panameños.
EU no las hará por nosotros. Ojalá que nuestros gobiernos cumplan con este deber dignamente.