El incremento del comercio permite el desarrollo
Durante la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en noviembre de 2001 en Dohá, Qatar, los estados miembros de la OMC acordaron dar prioridad a los temas de desarrollo en la nueva ronda de negociaciones para la liberalización del comercio. La decisión de concentrarse en el desarrollo, en lo que popularmente se conoce como “Agenda de Dohá para el Desarrollo”, se basó en el consenso de que la eliminación de las barreras mundiales al comercio es la mejor manera de impulsar el crecimiento en todo el mundo y fomentar la prosperidad en los países en desarrollo.
Los ministros de Comercio se reúnen en Cancún, México, hasta el 14 de septiembre, para hacer una revisión de mitad de período de los progresos en las negociaciones, y darles a los negociadores mayores orientaciones para concretar las negociaciones para fines del 2004. Al cabo de dos años por ese camino, cada vez es más visible la importancia de concentrarse en el comercio como el medio principal para asegurar el crecimiento y el desarrollo.
La ampliación del comercio permite llevar más empleos, inversiones y destrezas a los países en desarrollo y, por medio de la integración en el mercado mundial, les permite a esos países beneficiarse de la creciente ola de prosperidad mundial. Los mercados libres también resultan en importantes beneficios sociales y políticos. Como lo señaló el presidente George W. Bush en su primer mensaje al Congreso de Estados Unidos (EU), “el comercio libre resulta en una mayor libertad política y personal”.
La Reunión Ministerial de Cancún representa un punto medio crítico en las negociaciones para impulsar el crecimiento económico, el desarrollo y la oportunidad en todo el mundo. Las negociaciones están muy lejos de completarse. En Cancún esperamos que los ministros de los países miembros de la OMC establezcan un marco de referencia en el que puedan realizarse negociaciones ambiciosas, al acercarse la conclusión prevista de la Ronda a fines del año próximo.
Un tema muy importante para los países en desarrollo ya ha sido resuelto, el acceso de los países más pobres a los medicamentos. Al resolver esa alta prioridad la OMC ha establecido una base positiva para las conversaciones en Cancún. A EU le complace que los miembros de la OMC lograran un equilibrio adecuado para permitirles a los países más pobres el acceso a los medicamentos para combatir el VIH/SIDA, la malaria, la tuberculosis y otras epidemias, asegurando al mismo tiempo que no se violentara el sistema de derechos de propiedad intelectual que permite el desarrollo de los medicamentos que salvan vidas.
La Ronda de Dohá le ofrece al mundo una oportunidad única en una generación para eliminar las barreras al comercio, y con ello estimular el crecimiento económico en los países desarrollados y en desarrollo por igual. Se necesita un esfuerzo intenso de todos los miembros de la OMC para vigorizar el proceso de liberalización, que promueva un mundo más abierto, pacífico y próspero.
En la médula del Programa de Dohá para el Desarrollo está el acceso a los mercados, la reforma agrícola, la reducción y eliminación de las barreras comerciales para los productos de consumo e industriales, y la liberalización del comercio de servicios.
La reforma del comercio agrícola es una prioridad en Cancún. Estados Unidos la lidera con la propuesta de ambiciosas reformas en la agricultura para ampliar el acceso a los mercados, reducir los subsidios internos que distorsionan el comercio mundial y superan los 100,000 millones de dólares anuales, y para eliminar los subsidios a la exportación. En respuesta al pedido de otros miembros de la OMC, EU y la Unión Europea presentaron una propuesta conjunta que podría fortalecer esos pilares. Este tuvo el propósito de galvanizar las negociaciones y refleja un paso adelante por parte de Estados Unidos y la UE. No es un documento final de negociación, y trabajaremos con otros miembros para resolver estos temas en el marco de referencia de Cancún. De hecho, otros miembros han planteado propuestas utilizando un enfoque de marco de referencia.
Aunque virtualmente todos los miembros de la OMC coinciden en que la agricultura es la clave del éxito en Dohá, no podemos pasar por alto la importancia del comercio, mucho mayor, en productos no agrícolas y servicios. Colectivamente esos temas son decisivos para la salud a largo plazo del sistema de comercio.
La liberalización en los servicios y en el acceso a los mercados no agrícolas permitirá beneficios sustanciales para nuestras economías y, en conjunto, para la economía mundial. Todos los países deben reducir sus aranceles sobre las mercancías y reducir las barreras al comercio de servicios. El 70% de los aranceles que paga el mundo en desarrollo va a esos mismos países. Dentro de las negociaciones hay lugar para atender las cuestiones que son delicadas para el mundo en desarrollo. Sin embargo, las mayores ganancias las obtendrán aquellos que se abran a las oportunidades que ofrece el mundo mundializado -aumento del comercio, inversiones e integración económica. Como señala el Banco Mundial, los países en desarrollo que más abrieron sus mercados al comercio en la década de 1990 crecieron tres veces más rápido que aquellos que no lo hicieron.
Estados Unidos y sus asociados comerciales han colaborado estrechamente en esta ronda comercial, y en las anteriores, para concretar nuestros objetivos comunes, reduciendo las barreras al comercio, promoviendo el crecimiento económico y el desarrollo y permitiendo mejores esperanzas y oportunidades para los agricultores, trabajadores, consumidores y empresas del mundo.
Debemos seguir creando oportunidades para el comercio abierto, para asegurar que las sociedades en desarrollo compartan sus beneficios. Todos sabemos que en el avance para lograr esas oportunidades, todos debemos asumir nuestra responsabilidad colectiva y mutua para asegurar que el sistema comercial multilateral siga acentuando la apertura. Al permitir a los países en vías de desarrollo diversificar sus exportaciones y favorecer su integración económica en la economía mundial, los miembros de la OMC avanzarán mucho hacia el logro de un futuro económico más brillante y seguro para todos.
*De la Embajada de Estados Unidos en Panamá.
Los ministros de Comercio se reúnen en Cancún, México, hasta el 14 de septiembre, para hacer una revisión de mitad de período de los progresos en las negociaciones, y darles a los negociadores mayores orientaciones para concretar las negociaciones para fines del 2004. Al cabo de dos años por ese camino, cada vez es más visible la importancia de concentrarse en el comercio como el medio principal para asegurar el crecimiento y el desarrollo.
La ampliación del comercio permite llevar más empleos, inversiones y destrezas a los países en desarrollo y, por medio de la integración en el mercado mundial, les permite a esos países beneficiarse de la creciente ola de prosperidad mundial. Los mercados libres también resultan en importantes beneficios sociales y políticos. Como lo señaló el presidente George W. Bush en su primer mensaje al Congreso de Estados Unidos (EU), “el comercio libre resulta en una mayor libertad política y personal”.
La Reunión Ministerial de Cancún representa un punto medio crítico en las negociaciones para impulsar el crecimiento económico, el desarrollo y la oportunidad en todo el mundo. Las negociaciones están muy lejos de completarse. En Cancún esperamos que los ministros de los países miembros de la OMC establezcan un marco de referencia en el que puedan realizarse negociaciones ambiciosas, al acercarse la conclusión prevista de la Ronda a fines del año próximo.
Un tema muy importante para los países en desarrollo ya ha sido resuelto, el acceso de los países más pobres a los medicamentos. Al resolver esa alta prioridad la OMC ha establecido una base positiva para las conversaciones en Cancún. A EU le complace que los miembros de la OMC lograran un equilibrio adecuado para permitirles a los países más pobres el acceso a los medicamentos para combatir el VIH/SIDA, la malaria, la tuberculosis y otras epidemias, asegurando al mismo tiempo que no se violentara el sistema de derechos de propiedad intelectual que permite el desarrollo de los medicamentos que salvan vidas.
La Ronda de Dohá le ofrece al mundo una oportunidad única en una generación para eliminar las barreras al comercio, y con ello estimular el crecimiento económico en los países desarrollados y en desarrollo por igual. Se necesita un esfuerzo intenso de todos los miembros de la OMC para vigorizar el proceso de liberalización, que promueva un mundo más abierto, pacífico y próspero.
En la médula del Programa de Dohá para el Desarrollo está el acceso a los mercados, la reforma agrícola, la reducción y eliminación de las barreras comerciales para los productos de consumo e industriales, y la liberalización del comercio de servicios.
La reforma del comercio agrícola es una prioridad en Cancún. Estados Unidos la lidera con la propuesta de ambiciosas reformas en la agricultura para ampliar el acceso a los mercados, reducir los subsidios internos que distorsionan el comercio mundial y superan los 100,000 millones de dólares anuales, y para eliminar los subsidios a la exportación. En respuesta al pedido de otros miembros de la OMC, EU y la Unión Europea presentaron una propuesta conjunta que podría fortalecer esos pilares. Este tuvo el propósito de galvanizar las negociaciones y refleja un paso adelante por parte de Estados Unidos y la UE. No es un documento final de negociación, y trabajaremos con otros miembros para resolver estos temas en el marco de referencia de Cancún. De hecho, otros miembros han planteado propuestas utilizando un enfoque de marco de referencia.
Aunque virtualmente todos los miembros de la OMC coinciden en que la agricultura es la clave del éxito en Dohá, no podemos pasar por alto la importancia del comercio, mucho mayor, en productos no agrícolas y servicios. Colectivamente esos temas son decisivos para la salud a largo plazo del sistema de comercio.
La liberalización en los servicios y en el acceso a los mercados no agrícolas permitirá beneficios sustanciales para nuestras economías y, en conjunto, para la economía mundial. Todos los países deben reducir sus aranceles sobre las mercancías y reducir las barreras al comercio de servicios. El 70% de los aranceles que paga el mundo en desarrollo va a esos mismos países. Dentro de las negociaciones hay lugar para atender las cuestiones que son delicadas para el mundo en desarrollo. Sin embargo, las mayores ganancias las obtendrán aquellos que se abran a las oportunidades que ofrece el mundo mundializado -aumento del comercio, inversiones e integración económica. Como señala el Banco Mundial, los países en desarrollo que más abrieron sus mercados al comercio en la década de 1990 crecieron tres veces más rápido que aquellos que no lo hicieron.
Estados Unidos y sus asociados comerciales han colaborado estrechamente en esta ronda comercial, y en las anteriores, para concretar nuestros objetivos comunes, reduciendo las barreras al comercio, promoviendo el crecimiento económico y el desarrollo y permitiendo mejores esperanzas y oportunidades para los agricultores, trabajadores, consumidores y empresas del mundo.
Debemos seguir creando oportunidades para el comercio abierto, para asegurar que las sociedades en desarrollo compartan sus beneficios. Todos sabemos que en el avance para lograr esas oportunidades, todos debemos asumir nuestra responsabilidad colectiva y mutua para asegurar que el sistema comercial multilateral siga acentuando la apertura. Al permitir a los países en vías de desarrollo diversificar sus exportaciones y favorecer su integración económica en la economía mundial, los miembros de la OMC avanzarán mucho hacia el logro de un futuro económico más brillante y seguro para todos.
*De la Embajada de Estados Unidos en Panamá.