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El inicio de un nuevo año


Mañana se inicia un nuevo año, es valiosa oportunidad para que todos los panameños, con distingos de religión, raza, color, partidos políticos, clase social y condiciones económicas, hagan un alto frente al altar de la Patria para reflexionar, profundamente, en torno a este pedazo de tierra bendecido por Dios y convertido en el paso obligado del Universo; reflexionar en gobernantes y gobernados para que se hagan conscientes de su actuar frente al dolor y angustia de una nación que clama por mejores días, por verdaderos senderos que la conduzcan a su progreso y bienestar integral, porque sólo en esa forma, lograremos ser más honestos, responsables y con una actitud que nos permita pensar en todos los sectores del territorio nacional y trabajar, constructivamente, por su mejoramiento.
Gobierno, empresa privada, profesionales, trabajadores y la sociedad civil, tienen que identificarse frente a un nuevo año para dar violencia, la droga, el crimen etc, que vienen ocasionando tanto daño a la imagen de la República.
El año 2006 debe traer cambios, sueños y esperanzas, además debe advertir que la Nación está necesitando, con urgencia, el sacrificio, los desvelos y luchas de todos, a fin de continuar adelante en la búsqueda del progreso y la felicidad del país. Estamos seguros de que sin esa reflexión, sin esa lucha y sacrificio de los panameños, no se podrá cambiar el estado lamentable de cosas que sufre la nación.
El nuevo año 2006 no debe perderse en la emoción, en el brindis demagógico y en las promesas incumplidas de quienes tienen grandes responsabilidades en el futuro de Panamá; por el contrario, debe ser un hecho social que nos mueva al trabajo constructivo, al bien común, a la democracia, a la justicia social y a la libertad.
El país seguirá adelante en la medida en que desde el señor Presidente de la República hasta el último funcionario de la administración gubernamental, se dediquen a trabajar con responsabilidad, honestidad, capacidad y grandes anhelos de concertación; cuando empresa privada, gobierno y sociedad civil se identifiquen en la tarea de contribuir, permanentemente, al bienestar de la nación.
El pueblo panameño vería con mucho agrado que el 2006 trajera mayor paz y tranquilidad para las clases más humildes a través de políticas de Estado que tiendan a erradicar la violencia existente a lo largo y ancho del país, a erradicar los altos salarios y exoneraciones que una nueva casta recibe sin justificación alguna, a enfrenar la crisis energética que está haciendo estragos económicos en la vida del país; a bajar las tarifas de la energía eléctrica y del teléfono; a llevar el presupuesto del país a todos los sectores; a hacer realidad una eficiente administración de justicia con empleados públicos conscientes de su compromiso con Panamá para que salvaguarden la imagen del Poder Judicial, tal como lo esta haciendo la señora Procuradora.
El año 2006 debe ser un llamado al cambio, a la superación en el gobierno que lidera Martín Torrijos Espino; debe ser un momento para evaluar el nivel de eficiencia y de la gestión que cumple a lo largo y a lo ancho de la nación.
Y esperamos que ese cambio en la gestión gubernamental no debe hacerse esperar, porque son miles los panameños que sufren de pobreza extrema.
Este es un momento para el análisis profundo de los problemas nacionales y de los retos que hemos de enfrentar en el futuro; es la oportunidad para que todos los que deseamos un Panamá más grande, nos dediquemos a trabajar liberados de intereses partidistas y de ambiciones personales para encontrar la Patria Nueva tan proclamada por el señor presidente Martín Torrijos.
¡Feliz año, pueblo panameño!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América