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El interior, hacia la reconversión


Aunque Panamá, tras arduas y dilatadas negociaciones, había conseguido de los países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) hasta 30 años de gracia para desmontar gradualmente la cubierta arancelaria que protegía a su producción agropecuaria, el gobierno del Presidente Pérez Balladares, que firmó el acuerdo de ingreso a la organización, súbitamente renunció a la cobertura lograda, haciendo descender los aranceles en un primer término, desde un promedio de 60% hasta 15% y, meses después, hasta 3% y 8%, salvo excepciones.
Efecto del súbito descenso, fue que el tradicional mercado metropolitano, próximo al área canalera, se vio colmado de productos importados, sin que el consumidor se beneficie, pues los importadores y supermercados retienen para sí los márgenes de diferencia entre el costo y la reventa.
Todo el interior del país sufrió el impacto, en especial sus principales ciudades que empezaron a sentir la baja económica en cadena, sobre todo en Chitré, David y Concepción.
El gobierno había prometido constituir un fondo multimillonario para facilitar la reconversión y modernización del agro; pero a más de un año de la promesa, ni un solo centavo se ha visto de ello. Afortunadamente, sin embargo, el interior está demostrando más espíritu de sobrevivencia que el esperado por muchos observadores, entre ellos nosotros.
La mejor reacción se ha dado a nivel del mejoramiento de la eficiencia de la producción, la calidad del rubro de exportación y el despegue del turismo ecológico.
El arroz, por ejemplo, está sumido en un proceso de modernización con visos de verdadera revolución. Así, hay al menos un gran productor coclesano que hoy cosecha más de 200 quintales por hectárea, superando los mayores estándares norteamericanos. Del mismo modo, los mismos arroceros financian hoy sus propios programas de semillas y de combate de plagas.
En el plano de la exportación, algunos productores de café de Chiriquí y algunas cooperativas de Azuero ya incursionan en la oferta de productos 100% orgánicos en ferias europeas, con mucho éxito. Y otros ya han aprendido la técnica compleja de superación de barreras no arancelarias y de comercialización a través de bancos y cartas de crédito.
Y, por último, a nivel del turismo ecológico, se vive un verdadero "boom", teniendo como ejemplo el sector costero de Pedasí, Los Santos, inmediato a la paradisíaca Isla Iguana. También proliferan atractivos sitios de recreo y descanso en las áreas montañosas de Coclé y en la Laguna de Chiriquí en Bocas del Toro. De hecho, el turismo nacional y extranjero se vuelca sobre las nuevas atracciones, augurando tremendas perspectivas de desarrollo. Todo lo anterior, una vez más, sin el apoyo prometido por el gobierno central.


101 años de Panamá América

 
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