El IRMA: Novedoso y controversial
COMO CUALQUIER cambio profundo, el IRMA o Impuesto/Renta Mínima Alterna, ha causado consternación dentro de la clase empresarial, hasta le han endilgado propiedades ajenas. Incluso algunos empresarios políticos han tratado de vender a la sociedad que es un impuesto al consumo, una especie de ITBM.
Lo que sí es, tan claro como su nombre, otra manera de establecer el impuesto a pagar sobre las ganancias de una empresa. El valor ha establecerse entre el uno y dos, diría yo, más cerca de uno, que no solamente funciona en el Panamá de hoy -sociedad de suspicacia-, sino incluso en una sociedad de mercado competitivo como el norteamericano. Su nivel se establecerá tomando en cuenta las actividades de alto volumen con márgenes relativamente bajo, tal como los supermercados, comercial mayorista, etc. Empero, es claro que tienden a disminuir o eliminar las prácticas empresariales más nocivas, que es el pan de cada día en los momentos actuales.
La quiebra fraudulenta a todas luces de ADELAG, el caso más sonado en los últimos años, se examina bajo la luz del IRMA, junto con las certificaciones exigidas a los dignatarios de que la contabilidad presentada al Fisco y a los bancos son fidedignas: nuestro Sarbannes Oxley. Dicho sea de paso, los representantes de los CPA también han elevado sus protestas y preocupaciones, porque la reforma fiscal les exige seriedad y profundidad en sus delicadas tareas.
Los hermanos de la Guardia, quienes eran los directores ejecutivos y accionistas principales, cargaban los gastos familiares - los tres viajes al año con todas sus esposas, hijos y niñeras al exterior- y las tarjetas de créditos de las esposas con límite de 30 mil mensual a la empresa, aún en los momentos más próximos a su quiebra definitiva. Lo más interesante de todo esto es que las auditorías, tanto interna como externa, avalaban la práctica empresarial y contable, presentando a los bancos cosas muy distintas a la realidad, y así se mantuvieron como sujetos de crédito casi hasta el último momento de este bochornoso episodio.
Se rumora que había tres juegos de libros distintos para la empresa madre del grupo para representar cada fuente de financiamiento, tarea que fue propiciada por las empresas interconectadas y las estructuras que la ingeniería financiera moderna facilita.
El análisis. La práctica cotidiana, típica de las empresas familiares, tienden a cargar los gastos familiares como propios de la empresa; además, los gastos de miembros de la familia que laboran o no en el negocio son cargados también. Uno diría, "es su empresa" y tienen el derecho de hacerlo distinto que aquéllos de la clase política en el manejo de los fondos públicos. Empero no es así, porque aunque el empresario representa el capital de riesgo, no es el único "stakeholder". Hay otros miembros que son parte interesada y son los siguientes:
i) Los ejecutivos y trabajadores de la empresa.
ii) Los proveedores de bienes y servicios y sus respectivos bancos o fuentes de financiamiento.
iii) Su clientela, que espera precios competitivos con calidad, en un mercado como el panameño que se caracteriza por ser oligopólico en variados sectores de nuestra economía.
iv) La ciudadanía en general, por la contribución de la empresa al Fisco.
El IRMA establece el mínimo alterno con que la empresa debe contribuir para aprovechar las condiciones existentes y, junto con su esfuerzo empresarial, producir los ingresos y riquezas que generan. Entonces, se defrauda a la sociedad en general cuando inflan los gastos de la empresa y se incluyen los personales del empresario, él a su vez comete el mismo "pecado", por no declarar los ingresos percibidos: no hay diferencia entre la corrupción empresarial y la del funcionario público - los dos son corruptos.
Además, cualquier intento de trasladar el costo justo del IRMA a sus clientes para defender la práctica de evadir el tributo justo sobre la renta o en detrimento de sus trabajadores, será una señal clara del poder oligopólico, que será atendido por las autoridades competentes.
Empero, lo que he escrito en el artículo ¿Quiénes somos y cuáles son nuestros valores públicos?, en el punto a) del subtítulo "Las culturas de la corrupción y el "juega vivo", cae como anillo al dedo: "La lucha política de mantener un conjunto de leyes que favorece a una clase socioeconómica para que las reglas del juego les favorezca a las expensas de las grandes mayorías". Como dijo el ministro Vásquez, un número importante de empresas declaran pérdidas, pero el nivel y estilo de vida de sus dueños no están acorde con la realidad de sus empresas.
Recuerden las palabras del Dr. Dietrich Banhoffer: "La prueba definitiva de una sociedad moral es ¿qué clase de mundo le lega a sus hijos?"
Huelgan las palabras!
Lo que sí es, tan claro como su nombre, otra manera de establecer el impuesto a pagar sobre las ganancias de una empresa. El valor ha establecerse entre el uno y dos, diría yo, más cerca de uno, que no solamente funciona en el Panamá de hoy -sociedad de suspicacia-, sino incluso en una sociedad de mercado competitivo como el norteamericano. Su nivel se establecerá tomando en cuenta las actividades de alto volumen con márgenes relativamente bajo, tal como los supermercados, comercial mayorista, etc. Empero, es claro que tienden a disminuir o eliminar las prácticas empresariales más nocivas, que es el pan de cada día en los momentos actuales.
La quiebra fraudulenta a todas luces de ADELAG, el caso más sonado en los últimos años, se examina bajo la luz del IRMA, junto con las certificaciones exigidas a los dignatarios de que la contabilidad presentada al Fisco y a los bancos son fidedignas: nuestro Sarbannes Oxley. Dicho sea de paso, los representantes de los CPA también han elevado sus protestas y preocupaciones, porque la reforma fiscal les exige seriedad y profundidad en sus delicadas tareas.
Los hermanos de la Guardia, quienes eran los directores ejecutivos y accionistas principales, cargaban los gastos familiares - los tres viajes al año con todas sus esposas, hijos y niñeras al exterior- y las tarjetas de créditos de las esposas con límite de 30 mil mensual a la empresa, aún en los momentos más próximos a su quiebra definitiva. Lo más interesante de todo esto es que las auditorías, tanto interna como externa, avalaban la práctica empresarial y contable, presentando a los bancos cosas muy distintas a la realidad, y así se mantuvieron como sujetos de crédito casi hasta el último momento de este bochornoso episodio.
Se rumora que había tres juegos de libros distintos para la empresa madre del grupo para representar cada fuente de financiamiento, tarea que fue propiciada por las empresas interconectadas y las estructuras que la ingeniería financiera moderna facilita.
El análisis. La práctica cotidiana, típica de las empresas familiares, tienden a cargar los gastos familiares como propios de la empresa; además, los gastos de miembros de la familia que laboran o no en el negocio son cargados también. Uno diría, "es su empresa" y tienen el derecho de hacerlo distinto que aquéllos de la clase política en el manejo de los fondos públicos. Empero no es así, porque aunque el empresario representa el capital de riesgo, no es el único "stakeholder". Hay otros miembros que son parte interesada y son los siguientes:
i) Los ejecutivos y trabajadores de la empresa.
ii) Los proveedores de bienes y servicios y sus respectivos bancos o fuentes de financiamiento.
iii) Su clientela, que espera precios competitivos con calidad, en un mercado como el panameño que se caracteriza por ser oligopólico en variados sectores de nuestra economía.
iv) La ciudadanía en general, por la contribución de la empresa al Fisco.
El IRMA establece el mínimo alterno con que la empresa debe contribuir para aprovechar las condiciones existentes y, junto con su esfuerzo empresarial, producir los ingresos y riquezas que generan. Entonces, se defrauda a la sociedad en general cuando inflan los gastos de la empresa y se incluyen los personales del empresario, él a su vez comete el mismo "pecado", por no declarar los ingresos percibidos: no hay diferencia entre la corrupción empresarial y la del funcionario público - los dos son corruptos.
Además, cualquier intento de trasladar el costo justo del IRMA a sus clientes para defender la práctica de evadir el tributo justo sobre la renta o en detrimento de sus trabajadores, será una señal clara del poder oligopólico, que será atendido por las autoridades competentes.
Empero, lo que he escrito en el artículo ¿Quiénes somos y cuáles son nuestros valores públicos?, en el punto a) del subtítulo "Las culturas de la corrupción y el "juega vivo", cae como anillo al dedo: "La lucha política de mantener un conjunto de leyes que favorece a una clase socioeconómica para que las reglas del juego les favorezca a las expensas de las grandes mayorías". Como dijo el ministro Vásquez, un número importante de empresas declaran pérdidas, pero el nivel y estilo de vida de sus dueños no están acorde con la realidad de sus empresas.
Recuerden las palabras del Dr. Dietrich Banhoffer: "La prueba definitiva de una sociedad moral es ¿qué clase de mundo le lega a sus hijos?"
Huelgan las palabras!