El irrespeto de un tiranuelo
Desde hace rato habíamos detectado la proclividad del ex militar golpista Hugo Rafael Chávez Frías, hacia el autoritarismo y la tiranía. Los últimos hechos no hacen más que confirmar nuestras sospechas, así el embajador venezolano se moleste de tiempo en tiempo, cada vez que denunciamos en nuestras páginas la tropelías del presidente venezolano.
Si bien su discurso populista había estado basado, hasta hace poco, en ataques a los Estados Unidos de América y en particular a su presidente George W. Bush, Chávez poco a poco fue también interviniendo indebidamente en asuntos internos de los países del área. Incluso, llegó a meter mala mano en cuestiones multilaterales como el Grupo de los Tres y el Pacto Andino, ideas de integración subregional, que recibieron las megalómanas embestidas del ex coronel Chávez.
Pero esta vez se ha pasado de la raya. Al anunciar la cancelación de la concesión a la estación de televisión más antigua de Venezuela, Radio Caracas Televisión, por el único crimen de no ser afecta a su régimen, provocó la reacción unánime de quienes sí creemos en la libertad de expresión como piedra fundamental de la democracia participativa.
Los insultos proferidos contra el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, no hacen sino confirmar que Venezuela, bajo el régimen de Chávez, no está dispuesta a cumplir ninguno de los compromisos que ha asumido como nación perteneciente a la unión panamericana.
El artículo 13 de la Convención Américana sobre sobre Derechos Humanos y la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión, ambos de obligatorio cumplimiento, serán violados por Venezuela, si el señor Chávez insiste en su despropósito. El caballero Insulza, lo único que hizo fue cumplir con su deber. Pero del desquicio no puede esperarse que brote razón.