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El laberinto de las huelgas y la reforma obligada


La aparente "calma" que a veces se observa en algunas entidades del sector público tiende a ocultar "sólo por un tiempo", la razón real de una crisis permanente que afecta a casi toda la administración del Estado panameño: la inexistente política de reclutamiento del recurso humano. Este problema es tan antiguo como la patria misma, pero se acrecentó en los últimos lustros por el clientelismo político que practicaron los partidos políticos que se han alternado sucesivamente el poder en el país. El bochornoso espectáculo que escenificaron los trabajadores administrativos en huelga de la CSS, es sólo una muestra de lo que se ha hecho muy mal por muchos años.
El problema se ha agravado pues las autoridades nacionales tienden a desatender los problemas sociales internos de las entidades. Y cuando se producen las huelgas, las protestas y los paros, quedan al descubierto la profunda marginación, los atrasos profesional y educativo del personal, la exclusión y el abandono administrativo en que se desenvuelve buena parte de los servidores públicos y que, a través de las formas que asumen las huelgas, como el lenguaje que emplean, las estrechas razones de sus demandas gremiales y las conductas poco ejemplarizantes de sus directivas, expresan el rotundo fracaso de las gestiones gubernamentales sobre los recursos humanos.
Aunque es problema complejo, está claro que tanto los docentes, como las autoridades ministeriales, los administrativos de la Caja de Seguro Social, y los directivos de la institución, se encuentran en un laberinto sin salida. Afectados son, los estudiantes, la salud de los asegurados y la zozobra en que vive el resto de la población que, directa o indirectamente, está siendo condenada al atraso en su desarrollo.
El momento es oportuno para que el perfil del "recurso humano" del Estado ocupe las prioridades de la agenda presidencial panameña.

101 años de Panamá América

 
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