El lado oscuro de la ciudad
H ay un costado oscuro de la ciudad que se niega a desaparecer, que no sabe de normas de respeto ni educación y que convive diariamente con el resto de la sociedad imponiendo sus propias reglas y códigos malsanos.
Son personas a la que se puede ver a cualquier hora orinar en la calle a plena luz del día y sin ningún tipo de pudor; tomarse a los golpes por un problema menor; emborracharse en la vía pública sin ninguna vergüenza ni respeto por los demás; o practicar sexo en el auto en un espacio público.
Prácticas cada día más frecuentes que riñen con la moral y las buenas costumbres.
Algunas de ellas, las menos, son sancionadas por las corregidurías como infracciones al Código Administrativo. Otras, las más, no aparecen en ningún registro pero inundan las calles de postales impúdicas y desagradables.
Al panameño le gusta el boxeo. Es un país conocido como "Tierra de Campeones". Eso es motivo de orgullo para cualquiera. Pero en muchas ocasiones la afición al boxeo va mucho más allá del amor a este deporte.
A algunos panameños les encanta "sacar la casta de campeón" y arreglar sus diferencias a puño limpio. Prueba de ello es que de acuerdo con informes estadísticos de la Coordinación de Corregidurías del Municipio de Panamá, las riñas y escándalos en la vía pública figuran como una de las principales faltas que riñen contra la moralidad y las buenas costumbres con un total de 635 en el 2003, mientras que en los tres primeros meses del presente año van 120.
¿Cuál es la razón de tanta desconsideración y violencia? Hay muchas, pero una, la más significativa tal vez, es la falta de educación.
Al respecto, maestra Adela Romero de Solís, de la Escuela de San Antonio, en San Miguelito, tiene mucho para decir. "La falta de educación en los hogares es el principal factor de esta crisis de valores. La familia es la base de la educación y si en la misma, los chicos crecen con malos hábitos, tal como se está viendo en la actualidad, es muy difícil que la escuela pueda cambiarlos".
Agregó que es de mucha importancia que exista una correlación entre el padre, maestro, comunidad y autoridades.
Desde el punto de vista psicológico, la doctora Geraldine Emiliani, coincide con la maestra Romero al señalar que esta dificultad es producto de la falta de educación y la falta de valores.
Para la profesional de la psicología, estos comportamientos se pueden definir como trastornos de conductas que en algunos casos son de tipo patológico, mientras que otros pueden ser clasificados dentro de un comportamiento aberrante y hasta forma parte del estilo de vida del individuo que adopta estas actitudes para poder sobrevivir en estos ambientes de violencia y de peligrosidad. "Es una forma de imponer supremacía y respeto", señaló.
Pero el panameño no solo le gusta irse a los puños para dirimir una diferencia. De acuerdo al documento de la Alcaldía capitalina, también le gusta "refrescarse" y no importa si es en la vía pública, a pesar de que está prohibido por las leyes nacionales.
Solo en el 2003 fueron sorprendidos un total de 586 personas libando licor en la vía pública y en los tres primeros meses del año van 97 casos.
Esto corrobora el estudio realizado hace dos años por el semanario "El Financiero" de San José, Costa Rica, en el cual se señaló que los panameños son los que más liban cerveza en toda la región de Centroamérica, unos 47 litros anuales por persona, tomando en cuenta que somos el país con menor cantidad de población en el istmo centroamericano.
Para la psicóloga Emiliani, algunos panameños tiene esta conducta patológica debido a que demuestran un comportamiento de exhibicionismo y dependiendo de la ingesta de alcohol pueden incluso llegar a una adicción.
Las personas pueden ingerir bebidas con sus amistades pero de una manera controlada. El hecho de consumir en la vía pública ya se podría calificar como una conducta aberrantes.
Quizás una de las prácticas más frecuentes de ver en las calles de Panamá sea la de orinar en cualquier lugar, allí donde les venga la gana. Esto se ha convertido casi en una costumbre para algunos panameños, que con tendencias exhibicionistas hacen sus necesidades fisiológicas ante los ojos de todos.
Los controles de la Alcaldía resultan exiguos a la par de los casos que uno puede ver en las calles. Según los números oficiales en el 2003 se cometieron 83 de esto actos inmorales en la vía pública, cifra demasiado baja comparada con lo que muestra la realidad.
Para el doctor Carlos Rodríguez, director de la Región Metropolitana de Salud orinarse en una vía o lugar público es una inmoralidad.
"Cuando sorprenden a una pareja teniendo relaciones sexuales dentro de un carro los llevan a la corregiduría. Asímismo deberían hacer con personas que tienen estas malas prácticas", opinó Rodríguez.
Por su parte, el presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), Abdiel Cano, ve de manera positiva que se construyan sanitarios públicos en áreas de fácil acceso, vías principales y de alto movimiento vehicular.
El ingeniero opinó que esto mejoraría en gran medida la higiene de la ciudad, por lo que sugirió que debería implementarse a la menor brevedad, ya que continuamente se observan a automovilistas y a peatones haciendo sus necesidades fisiológicas a plena luz del día por carecer de estos baños.
"Esta obra podría hacerla el Municipio de Panamá, el cual es la primera autoridad del distrito y quien está en mayor contacto con las necesidades de la población", apuntó.
En cuanto a las sanciones para estas faltas no hay una pena específica por determinado delito, ya que esto depende de su gravedad.
Según el director de la Dirección de Legal y Justicia del Municipio de Panamá, Juan García, las sanciones varían.
"Un establecimiento que vende licor sin licencia y que lo hace después de las 12 de la noche es merecedor a una sanción. También cuando hay peleas o riñas, pero depende de la gravedad del caso", indicó García.
Reiteró que la multa depende de muchas connotaciones, pero lo importante es que se aplican multas y sobre todo que las sanciones de arresto son conmutables.
García señaló que la mayoría de las faltas administrativas están contempladas en el Código Administrativo, pero muchos otros están regulados en leyes, decretos y acuerdos municipales como lo son la Ley 55 de 1973 y el Decreto 705 del Municipio de Panamá. Además de los horarios regulares de las corregidurías se habilita a una para que labore después de las 6 de la tarde.
Son personas a la que se puede ver a cualquier hora orinar en la calle a plena luz del día y sin ningún tipo de pudor; tomarse a los golpes por un problema menor; emborracharse en la vía pública sin ninguna vergüenza ni respeto por los demás; o practicar sexo en el auto en un espacio público.
Prácticas cada día más frecuentes que riñen con la moral y las buenas costumbres.
Algunas de ellas, las menos, son sancionadas por las corregidurías como infracciones al Código Administrativo. Otras, las más, no aparecen en ningún registro pero inundan las calles de postales impúdicas y desagradables.
Al panameño le gusta el boxeo. Es un país conocido como "Tierra de Campeones". Eso es motivo de orgullo para cualquiera. Pero en muchas ocasiones la afición al boxeo va mucho más allá del amor a este deporte.
A algunos panameños les encanta "sacar la casta de campeón" y arreglar sus diferencias a puño limpio. Prueba de ello es que de acuerdo con informes estadísticos de la Coordinación de Corregidurías del Municipio de Panamá, las riñas y escándalos en la vía pública figuran como una de las principales faltas que riñen contra la moralidad y las buenas costumbres con un total de 635 en el 2003, mientras que en los tres primeros meses del presente año van 120.
¿Cuál es la razón de tanta desconsideración y violencia? Hay muchas, pero una, la más significativa tal vez, es la falta de educación.
Al respecto, maestra Adela Romero de Solís, de la Escuela de San Antonio, en San Miguelito, tiene mucho para decir. "La falta de educación en los hogares es el principal factor de esta crisis de valores. La familia es la base de la educación y si en la misma, los chicos crecen con malos hábitos, tal como se está viendo en la actualidad, es muy difícil que la escuela pueda cambiarlos".
Agregó que es de mucha importancia que exista una correlación entre el padre, maestro, comunidad y autoridades.
Desde el punto de vista psicológico, la doctora Geraldine Emiliani, coincide con la maestra Romero al señalar que esta dificultad es producto de la falta de educación y la falta de valores.
Para la profesional de la psicología, estos comportamientos se pueden definir como trastornos de conductas que en algunos casos son de tipo patológico, mientras que otros pueden ser clasificados dentro de un comportamiento aberrante y hasta forma parte del estilo de vida del individuo que adopta estas actitudes para poder sobrevivir en estos ambientes de violencia y de peligrosidad. "Es una forma de imponer supremacía y respeto", señaló.
Pero el panameño no solo le gusta irse a los puños para dirimir una diferencia. De acuerdo al documento de la Alcaldía capitalina, también le gusta "refrescarse" y no importa si es en la vía pública, a pesar de que está prohibido por las leyes nacionales.
Solo en el 2003 fueron sorprendidos un total de 586 personas libando licor en la vía pública y en los tres primeros meses del año van 97 casos.
Esto corrobora el estudio realizado hace dos años por el semanario "El Financiero" de San José, Costa Rica, en el cual se señaló que los panameños son los que más liban cerveza en toda la región de Centroamérica, unos 47 litros anuales por persona, tomando en cuenta que somos el país con menor cantidad de población en el istmo centroamericano.
Para la psicóloga Emiliani, algunos panameños tiene esta conducta patológica debido a que demuestran un comportamiento de exhibicionismo y dependiendo de la ingesta de alcohol pueden incluso llegar a una adicción.
Las personas pueden ingerir bebidas con sus amistades pero de una manera controlada. El hecho de consumir en la vía pública ya se podría calificar como una conducta aberrantes.
Quizás una de las prácticas más frecuentes de ver en las calles de Panamá sea la de orinar en cualquier lugar, allí donde les venga la gana. Esto se ha convertido casi en una costumbre para algunos panameños, que con tendencias exhibicionistas hacen sus necesidades fisiológicas ante los ojos de todos.
Los controles de la Alcaldía resultan exiguos a la par de los casos que uno puede ver en las calles. Según los números oficiales en el 2003 se cometieron 83 de esto actos inmorales en la vía pública, cifra demasiado baja comparada con lo que muestra la realidad.
Para el doctor Carlos Rodríguez, director de la Región Metropolitana de Salud orinarse en una vía o lugar público es una inmoralidad.
"Cuando sorprenden a una pareja teniendo relaciones sexuales dentro de un carro los llevan a la corregiduría. Asímismo deberían hacer con personas que tienen estas malas prácticas", opinó Rodríguez.
Por su parte, el presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), Abdiel Cano, ve de manera positiva que se construyan sanitarios públicos en áreas de fácil acceso, vías principales y de alto movimiento vehicular.
El ingeniero opinó que esto mejoraría en gran medida la higiene de la ciudad, por lo que sugirió que debería implementarse a la menor brevedad, ya que continuamente se observan a automovilistas y a peatones haciendo sus necesidades fisiológicas a plena luz del día por carecer de estos baños.
"Esta obra podría hacerla el Municipio de Panamá, el cual es la primera autoridad del distrito y quien está en mayor contacto con las necesidades de la población", apuntó.
En cuanto a las sanciones para estas faltas no hay una pena específica por determinado delito, ya que esto depende de su gravedad.
Según el director de la Dirección de Legal y Justicia del Municipio de Panamá, Juan García, las sanciones varían.
"Un establecimiento que vende licor sin licencia y que lo hace después de las 12 de la noche es merecedor a una sanción. También cuando hay peleas o riñas, pero depende de la gravedad del caso", indicó García.
Reiteró que la multa depende de muchas connotaciones, pero lo importante es que se aplican multas y sobre todo que las sanciones de arresto son conmutables.
García señaló que la mayoría de las faltas administrativas están contempladas en el Código Administrativo, pero muchos otros están regulados en leyes, decretos y acuerdos municipales como lo son la Ley 55 de 1973 y el Decreto 705 del Municipio de Panamá. Además de los horarios regulares de las corregidurías se habilita a una para que labore después de las 6 de la tarde.