El largo camino hacia la integración
La rutina electoral de Estados Unidos obliga, cumplido el segundo y último mandato del presidente Clinton, a decidir quién conducirá los destinos del país durante los próximos cuatro años. Todo parecía indicar que se acercaba una elección presidencial más, sin alcanzar el nivel de apasionamiento y polémica que las contiendas políticas generan en nuestra America Latina. Sin embargo, una decisión tomada por el vicepresidente y candidato demócrata Albert Gore, sacudió la somnolencia de la opinión pública, rescatándola de la apatía en la que estaba inmersa. Las primeras reacciones fueron de una gran sorpresa; luego sería el turno de una generalizada aprobación. A la mañana siguiente del anuncio, los titulares de la prensa reprodujeron hasta el cansancio la buena nueva: a Gore lo acompañaría Joseph Lieberman en la fórmula presidencial, un respetado senador judío ortodoxo, oriundo del pequeño estado de Connecticut. Desde entonces, expertos y neófitos continúan desentrañando los alcances de la designación.
Dos semanas atrás, los republicanos habían celebrado en Filadelfia su convención partidaria. Allí, consagraron como candidato oficial al gobernador de Texas, George W. Bush. Durante todo el evento, dieron muestras de identificar los dilemas que les presenta una sociedad cada vez más compleja, colorida y diversa. Esto quizás explica por qué, durante toda la semana, desfilaron por el podio de los oradores hombres y mujeres cuyos nombres, rostros e inclinaciones recuerdan la pluralidad que hoy caracteriza a los Estados Unidos. Por primera vez, un delegado homosexual pronunció un discurso frente a sus pares republicanos. Varios integrantes de minorías raciales aseguraron con su presencia que la "hora de la inclusión" había llegado, incluso, hasta los ámbitos conservadores. Entre ellos, se destacó el general Colin Powell. Su nombre suena insistentemente como futuro Secretario de Estado de una eventual administración Bush. Si gana el gobernador tejano, Powell podría convertirse en el primer político negro encargado de conducir la política exterior de Estados Unidos. Otras dos promesas partidarias afroamericanas accedieron al escenario: la asesora en política internacional Condeleeza Rice y el congresista J. C. Watts. Rice es la preferida en los círculos influyentes republicanos para asumir como Consejera Nacional de Seguridad. En este caso, también sería la primera vez que esa posición es confiada a un afroamericano. Tampoco pasó desapercibida la presencia de George Bush, hijo del gobernador de Florida y sobrino del candidato presidencial. Poco a poco, ha asumido la función de "embajador" del partido ante el electorado latino. Hijo de madre de origen mexicana y con capacidad para expresarse claramente en español, el joven ha reiterado que para su familia la integración "empieza por casa".
El acceso a la función pública por parte de miembros de minorías ha adquirido una importancia creciente en el debate actual de los norteamericanos. Numerosas organizaciones comunitarias insisten que es "vital" participar activamente del proceso electoral y político. Por ello, las entidades que agrupan a los afroamericanos, hispanos, judíos, árabes-americanos y asiáticos entre otros, estimulan a sus representados a entrar sin demoras al "sistema". Como resultado, en los últimos años se ha incrementado considerablemente la cantidad de jueces, legisladores, políticos y funcionarios gubernamentales en general, provenientes de esos grupos. No obstante, la tendencia no parece haber "preparado" suficientemente a la sociedad para la sorprendente designación de Lieberman. La posibilidad de que un funcionario judío ortodoxo, cuya religión ha estado en el centro de su vida privada y pública, pueda llegar a la vicepresidencia, constituye un avance notable. El mismo corona un largo y lento proceso hacia la integración de las minorías. La importancia y el simbolismo de este paso, fue resumido con elocuencia por la actual Secretaria de Salud del Gabinete de Clinton, Donna Shalala. Ella es descendiente directa de inmigrantes libaneses. Al hablar ante un grupo de altos dirigentes demócratas árabe-norteamericanos expresó que: "la llegada a tan alta posición de un "hijo de minorías" constituye un hecho trascendente para "todos" los hijos de minorías". Ello demuestra, concluyó, "que todos, sin distinción de origen, seguimos avanzando hacia una plena y definitiva integración en el seno de la sociedad". En un final de siglo que ha presentado numerosas situaciones de opresión, barbarie y persecución de grupos étnicos, religiosos o culturales, quizás estos casos de integración armónica, y efectiva, precedidos por años de esfuerzos pacíficos ejercidos en el marco de una sociedad democrática, señalen claramente el norte a seguir.
Dos semanas atrás, los republicanos habían celebrado en Filadelfia su convención partidaria. Allí, consagraron como candidato oficial al gobernador de Texas, George W. Bush. Durante todo el evento, dieron muestras de identificar los dilemas que les presenta una sociedad cada vez más compleja, colorida y diversa. Esto quizás explica por qué, durante toda la semana, desfilaron por el podio de los oradores hombres y mujeres cuyos nombres, rostros e inclinaciones recuerdan la pluralidad que hoy caracteriza a los Estados Unidos. Por primera vez, un delegado homosexual pronunció un discurso frente a sus pares republicanos. Varios integrantes de minorías raciales aseguraron con su presencia que la "hora de la inclusión" había llegado, incluso, hasta los ámbitos conservadores. Entre ellos, se destacó el general Colin Powell. Su nombre suena insistentemente como futuro Secretario de Estado de una eventual administración Bush. Si gana el gobernador tejano, Powell podría convertirse en el primer político negro encargado de conducir la política exterior de Estados Unidos. Otras dos promesas partidarias afroamericanas accedieron al escenario: la asesora en política internacional Condeleeza Rice y el congresista J. C. Watts. Rice es la preferida en los círculos influyentes republicanos para asumir como Consejera Nacional de Seguridad. En este caso, también sería la primera vez que esa posición es confiada a un afroamericano. Tampoco pasó desapercibida la presencia de George Bush, hijo del gobernador de Florida y sobrino del candidato presidencial. Poco a poco, ha asumido la función de "embajador" del partido ante el electorado latino. Hijo de madre de origen mexicana y con capacidad para expresarse claramente en español, el joven ha reiterado que para su familia la integración "empieza por casa".
El acceso a la función pública por parte de miembros de minorías ha adquirido una importancia creciente en el debate actual de los norteamericanos. Numerosas organizaciones comunitarias insisten que es "vital" participar activamente del proceso electoral y político. Por ello, las entidades que agrupan a los afroamericanos, hispanos, judíos, árabes-americanos y asiáticos entre otros, estimulan a sus representados a entrar sin demoras al "sistema". Como resultado, en los últimos años se ha incrementado considerablemente la cantidad de jueces, legisladores, políticos y funcionarios gubernamentales en general, provenientes de esos grupos. No obstante, la tendencia no parece haber "preparado" suficientemente a la sociedad para la sorprendente designación de Lieberman. La posibilidad de que un funcionario judío ortodoxo, cuya religión ha estado en el centro de su vida privada y pública, pueda llegar a la vicepresidencia, constituye un avance notable. El mismo corona un largo y lento proceso hacia la integración de las minorías. La importancia y el simbolismo de este paso, fue resumido con elocuencia por la actual Secretaria de Salud del Gabinete de Clinton, Donna Shalala. Ella es descendiente directa de inmigrantes libaneses. Al hablar ante un grupo de altos dirigentes demócratas árabe-norteamericanos expresó que: "la llegada a tan alta posición de un "hijo de minorías" constituye un hecho trascendente para "todos" los hijos de minorías". Ello demuestra, concluyó, "que todos, sin distinción de origen, seguimos avanzando hacia una plena y definitiva integración en el seno de la sociedad". En un final de siglo que ha presentado numerosas situaciones de opresión, barbarie y persecución de grupos étnicos, religiosos o culturales, quizás estos casos de integración armónica, y efectiva, precedidos por años de esfuerzos pacíficos ejercidos en el marco de una sociedad democrática, señalen claramente el norte a seguir.