El lastre de los candidatos
Otro aspecto a considerar por los aprendices a futurólogos políticos es el lastre que cargan los aspirantes a la Presidencia, el cual mientras más pesado peor para sus pretensiones. Y del mismo no se salva ninguno de los cuatro. Martín Torrijos, para empezar por el orden de preferencia en las encuestas, del mismo modo que se beneficia del prestigio de su padre Omar y del partido que fundara durante el régimen militar, se perjudica con el lastre histórico de arrastre. Porque así como hubo muchos logros, hubo también muchos abusos, incluso asesinatos. Cada vez que aparecen algunos huesos legítimos - para diferenciarlos de los sembrados por la dueña de "Eagle" - los recuerdos de los días aciagos y oscuros reviven.
Cierto, han pasado trece años desde la restauración de la democracia, y una generación de jóvenes que nada recuerda del negro pasado se aprestan a votar. Pero la mayoría de votantes lo tiene presente y cada uno, haciendo su inventario de cosas buenas y malas, tomará su decisión, que hoy arroja un saldo sumamente positivo a su favor, aunque paralelamente da origen a un voto en contra "duro", con los que no podrá contar en modo alguno y que preferiría incluso abstenerse o anular su voto si no encuentra otra mejor opción, distinta a Torrijos.
El mismo lastre histórico le hace vulnerable a ataques, aunque el Pacto Etico Electoral le favorece, al igual que al Arnulfista. En este aspecto, Endara y Martinelli enfrentan la campaña con la pólvora mojada.
Guillermo Endara, carga a cuestas su propio fardo. El gobernó el país como Presidente en la dura etapa de la reconstrucción post-dictadura. Hizo un buen gobierno y por eso marca segundo, haciendo muy poco. Pero cometió también errores, dejó demasiadas tareas pendientes y permitió que allegados suyos abusaran.
Por otra parte, tanto él como sus colaboradores de hoy, que formaron parte de su administración, pasaron ya su mejor momento. Da la impresión que una segunda parte no será buena, al menos no tanto como la primera. Los años no pasan en vano y los defectos con el tiempo se magnifican. Ese es pues su lastre y por eso le es tan difícil ganar cada punto porcentual y no crece desde hace tres meses. Carece además de una buena estructura partidaria y equipo.
José Miguel Alemán es joven y brillante, pero fue ministro bajo el actual gobierno y ha basado su campaña exclusivamente en las realizaciones de la presidenta Moscoso. Su principal carga es no crearse una imagen propia y figurar como un mero satélite de su mentora. También arrastra consigo el desgaste de la actual administración y la percepción de corrupción y eso, a juzgar por todas las encuestas, pesa como plomo. Eso se refleja en el gran volumen de opiniones desfavorables que superan las favorables y que no lo dejan crecer.
Por último, Ricardo Martinelli, prestigioso y exitoso empresario, de mediana edad, diríamos la ideal para gobernar un país sumido en problema y carente de mandatarios con carácter recio, que tomen decisiones. Pero su propio activo personal es su pasivo. Parte de su experiencia fue servir durante los gobiernos PRD de Pérez Balladares y Arnulfista de Mireya Moscoso. Y cuando se participa en una administración cualquiera se cargan con las cosas buenas y también con las malas. En ambas ocasiones tuvo aciertos, pero también desaciertos. Fuera de eso, igual que Endara, carece de un respaldo partidario y de equipo de respaldo.
¿Cuál de los cuatro carga el peor? Las encuestas, otra vez, lo reflejan claramente, en su orden. ¿Puede cambiar ese cuadro? Sí. Queda aún mucho tiempo por delante.
Cierto, han pasado trece años desde la restauración de la democracia, y una generación de jóvenes que nada recuerda del negro pasado se aprestan a votar. Pero la mayoría de votantes lo tiene presente y cada uno, haciendo su inventario de cosas buenas y malas, tomará su decisión, que hoy arroja un saldo sumamente positivo a su favor, aunque paralelamente da origen a un voto en contra "duro", con los que no podrá contar en modo alguno y que preferiría incluso abstenerse o anular su voto si no encuentra otra mejor opción, distinta a Torrijos.
El mismo lastre histórico le hace vulnerable a ataques, aunque el Pacto Etico Electoral le favorece, al igual que al Arnulfista. En este aspecto, Endara y Martinelli enfrentan la campaña con la pólvora mojada.
Guillermo Endara, carga a cuestas su propio fardo. El gobernó el país como Presidente en la dura etapa de la reconstrucción post-dictadura. Hizo un buen gobierno y por eso marca segundo, haciendo muy poco. Pero cometió también errores, dejó demasiadas tareas pendientes y permitió que allegados suyos abusaran.
Por otra parte, tanto él como sus colaboradores de hoy, que formaron parte de su administración, pasaron ya su mejor momento. Da la impresión que una segunda parte no será buena, al menos no tanto como la primera. Los años no pasan en vano y los defectos con el tiempo se magnifican. Ese es pues su lastre y por eso le es tan difícil ganar cada punto porcentual y no crece desde hace tres meses. Carece además de una buena estructura partidaria y equipo.
José Miguel Alemán es joven y brillante, pero fue ministro bajo el actual gobierno y ha basado su campaña exclusivamente en las realizaciones de la presidenta Moscoso. Su principal carga es no crearse una imagen propia y figurar como un mero satélite de su mentora. También arrastra consigo el desgaste de la actual administración y la percepción de corrupción y eso, a juzgar por todas las encuestas, pesa como plomo. Eso se refleja en el gran volumen de opiniones desfavorables que superan las favorables y que no lo dejan crecer.
Por último, Ricardo Martinelli, prestigioso y exitoso empresario, de mediana edad, diríamos la ideal para gobernar un país sumido en problema y carente de mandatarios con carácter recio, que tomen decisiones. Pero su propio activo personal es su pasivo. Parte de su experiencia fue servir durante los gobiernos PRD de Pérez Balladares y Arnulfista de Mireya Moscoso. Y cuando se participa en una administración cualquiera se cargan con las cosas buenas y también con las malas. En ambas ocasiones tuvo aciertos, pero también desaciertos. Fuera de eso, igual que Endara, carece de un respaldo partidario y de equipo de respaldo.
¿Cuál de los cuatro carga el peor? Las encuestas, otra vez, lo reflejan claramente, en su orden. ¿Puede cambiar ese cuadro? Sí. Queda aún mucho tiempo por delante.