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El legado de Bush


Cuando George Bush ganó la presidencia en el 2000 con menos votos a nivel nacional que su contrincante demócrata Al Gore, se pensó que su presidencia sufriría de falta de legitimidad y estaría ausente de cambios importantes. Cuatro años después, independientemente que gane o pierda su reelección, nadie olvidará la presidencia de Bush. Pasará a la historia como uno de los presidentes más queridos y odiados en la historia reciente de Estados Unidos (EU). En parte, como resultado de haber lanzado la guerra más controversial desde Vietnam, y por sus posturas en el ámbito económico, social, y de política exterior.
En su política exterior, dejará su legado más significativo luego que el 11 de Septiembre cambiara el curso de su presidencia. La mayoría de sus decisiones han sido acertadas. Comprendió rápido la amenaza del terrorismo, y le declaró la guerra a nivel global. Destruyó el centro de comando de Al-Qaeda en Afganistán y destronó al régimen talibán. Y considerando la evidencia de inteligencia presentada antes de la guerra, no sólo por la CIA sino por todas las agencias de inteligencia a nivel mundial, la decisión de invadir Irak fue correcta.
Pero Bush también ha tenido sus equivocaciones. Aunque no mintió sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, sí parece haber desinformado sobre lo que la administración sabía y no sabía. Exageró la urgencia de invadir Irak al conectar a Sadam Hussein con Al-Qaeda, sin evidencias que lo sustentaran. Luchó una guerra efectiva, pero falló en establecer un plan coherente para la reconstrucción de Irak. Y en un conflicto donde ganar la simpatía del pueblo árabe es vital, los abusos a prisioneros de guerra por parte de tropas norteamericanas deterioró severamente la reputación de EU en esa región. Podemos concluir que la política exterior de Bush ha dado un nuevo y fuerte liderazgo en un mundo errático, y más han sido sus aciertos que sus desaciertos.
Otro tema controversial ha sido su política social. Bush es un hombre de fuertes creencias religiosas, pero prometió en el 2000 que mantendría a extremistas cristianos bajo control. Pero en estos cuatro años, les ha dado amplio campo de acción en su administración, especialmente en temas sobre aborto, matrimonio entre homosexuales e investigación genética que han enfurecido a liberales para satisfacer las demandas de la facción ultra conservadora de su partido.
Su política económica ha tenido resultados mixtos. A pesar de haber heredado una economía que sufrió la caída brutal de los mercados financieros, problemas económicos en Europa y Japón, las quiebras corporativas más espectaculares de la historia norteamericana y los atentados terroristas, la administración de Bush evitó un colapso económico con una política fiscal agresiva de recorte de impuestos que fueron coherentes con la política de reducción de tasas de interés y expansión monetaria del Banco de la Reserva Federal. El liderazgo de Bush evitó que la economía cayera en profunda recesión, lo que hubiera arrastrado consigo a toda la economía global. Lamentablemente, Bush no ha sido un campeón del libre mercado. Cedió ante presiones proteccionistas, aumentó aranceles en el acero y pasó una ley de subsidios agrícolas paternalista que ha dificultado las negociaciones de libre comercio en la ciudad de Doha. Disminuyó sustancialmente los impuestos bajo el mejor estilo de la tradición conservadora, pero aumentó los gastos en programas sociales al mejor estilo demócrata.
Extrañamente, George Bush pasará a la historia como el único conservador que cree simultáneamente en reducir los impuestos y aumentar el tamaño y centralización del Estado. Esta combinación explosiva ha creado un déficit fiscal de proporciones titánicas. Junto al masivo déficit comercial y de cuenta corriente proyectados para los próximos años, esperen una fuerte caída del dólar a mediano plazo. Eventualmente sucederá, la pregunta es solo cuando.
Dicho esto, si hay algo que nadie duda es el liderazgo, convicción y determinación del presidente, características valiosas en tiempos de incertidumbre como los actuales. Estas no son cualidades que tiene John Kerry. Y al final, más que las controversias y divisiones que han caracterizado su presidencia, esta marcada diferencia con su contrincante demócrata quizás sea la razón principal de la reelección de Bush.
Es evidente que la posición del Presidente Torrijos se distancia de la expresada por Alemán Zubieta cuando dijo en su discurso inaugural, en forma que no deja dudas: "Con ese mismo sentido de responsabilidad que hemos demostrado, examinaremos las perspectivas de la ampliación de la vía, y las daremos a conocer a la ciudadanía".
"Que quede claro: una decisión de esa magnitud sólo la puede tomar el pueblo panameño y yo empeño mi palabra en garantizar una amplia discusión y un referéndum nacional transparente."
En la vertiente de la opinión pública le atribuyo señalada trascendencia a los comentarios que hace al discurso del Presidente Torrijos, en su crónica semanal del sábado 4 de septiembre, el Dr. Carlos Iván Zúñiga G., ex Rector de la Universidad de Panamá y Presidente de la Comisión Presidencial Anticorrupción integrada durante la administración Moscoso, quien estima que "el discurso de Torrijos esboza una política de probidad como eje central de su gobierno".
A juicio del Dr. Zúñiga, es positivo que la sociedad, más serena y práctica que los dirigentes de la oposición, "ha registrado de modo indeleble el propósito moralizador enunciado por Torrijos. Lo que significa que ese propósito no debe ser de la exclusiva competencia gubernamental". Ubicados en un plano constructivo, el país debe celebrar que la idea expresada por el Dr. Zúñiga, en el sentido de que la sociedad incorpore a la lucha contra la corrupción sus propios programas de adecentamiento, fue anticipada en su discurso inaugural por el Presidente Torrijos cuando expresó que en su lucha contra la corrupción "el gobierno pondrá todo su empeño, pero esta lucha será en vano si no contamos con el apoyo de todas las fuerzas morales y patrióticas que existen en el país. La vamos a ganar sólo si logramos un compromiso nacional de los partidos políticos y de la sociedad en su conjunto".
Es obvio que está en pie la propuesta del Presidente Martín Torrijos de lograr un compromiso nacional de los partidos políticos y de la sociedad en su conjunto, en una lucha frontal contra la corrupción.

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