El legislador bonito
El periódico muchas veces puede ser utilizado de muchas maneras algunas positivas, otras negativas. Marlene Lenick tuvo una disputa con su esposo, Michael; ella quería ver las noticias y él quería ver el juego de fútbol. La televisión fue prendida en el juego de fútbol y el señor Michael se aprestó a ver su partido. La señora Lenick le dijo a su marido que ya había tenido demasiado de fútbol en su vida, fue a su cómoda, sustrajo una Smith and Weson calibre 38 y le pegó 2 balazos a su esposo, uno en el abdomen y el otro en su hombro derecho, Michael sobrevivió el ataque y la señora Lenick fue liberada con una fianza de 50,000 dólares. Esta todavía se pregunta no cómo fue que tuvo el valor de querer destruir a su atormentador, sino por qué no lo hizo antes.
Comencé este artículo con la premisa de que un artículo podía ser utilizado para el bien o para el mal (también para limpiar vidrios) y lógicamente no estoy tratando de implicar que está bien el balear a maridos desconsiderados (patearlos es O.K.). Pienso y siento desde que leí este ejemplo (Daniele Coleman "Emotional Intelligence") en el grado de rabia, el grado de que ya no aguantó más esta vida, la desesperación que debió sentir esta mujer de no ser escuchada, por aquella persona que debiese ser su amigo, su compañero. No ser escuchado es terrible, es el dolor del vacío. Siento que esta mujer quería gritar "por favor yo sé que tú eres más fuerte que yo, pero me gustaría que me complacieses a mí alguna vez". Leo entre las líneas la desesperación que causa estar asociado con un patán, la locura que puede conllevar a año tras año el tener que vivir con alguien que ignora mis necesidades. Así comienzan las revoluciones, así comienza la desintegración de una fábrica, una familia, una Patria...
El honorable cuerpo de legisladores fue escogido, en democracia abierta, para ser el representante del pueblo de Panamá. Cualquier otro intento que este honorable cuerpo quiera darle a la misión para la cual fue formado es una farsa y un engaño. Año tras año, en el tiempo que tengo de vida en Panamá, no he escuchado a un pueblo expresarse con admiración de aquellos que fueron elegidos no para representar a ICA, ni para representar al BID o al FMI, sino para representar al pueblo de Panamá. Todos los días escuchamos, los robos, los ausentismos, los carros exonerados, prebendas, madrugonazos, peleas cuerpo a cuerpo, PRD contra el demonio azul, El Santo contra el Arnulfismo, comilonas en restaurantes finos, nepotismo, amiguismo, leyes para elevar a la categoría de dioses a sus legisladores, guerras entre bancadas, bochinches miserables que hacen que cada día el grado de desesperación aumente, entre los desesperados ciudadanos de Panamá, que sueñan que para la próximas elecciones sí tendremos a un legislador bueno, esperanza que algún día haya un legislador bonito... sueños de niño ingenuo, que aún confía en que la Patria sea más que jirones de amor y de dolor envueltos en el diario humo de la corrupción y decepción.
El honorable cuerpo de legisladores de Panamá, piensa y en su infinita vanidad cree, al igual que creía el señor Michael de su esposa, que el pueblo es secundario a sus anhelos personales. El honorable cuerpo de legisladores piensa que su único propósito en sus brillantes destinos es el de honrar a sus partidos, honrar los lineamientos partidistas, cual si éstos fuesen amigos de una tribu especial separadas del hambre del pueblo, para así poder mantenerse en la papa, por otros cuatro años más.
Partidas circuitales malgastadas, plata de mis impuestos, plata de los impuestos de todo hombre y mujer panameño/a. ¿Por qué? porque... piensan que sólo ustedes tienen derecho a aspirar, a tener un buen carro, por qué y con qué derecho piensan que las otras tribus, aquellas que no participamos bajo una bandera de un partido político, no queremos comer, y mandar a nuestros hijos a la escuela. De dónde sacamos la idea de que a mí no me gusta también la buena vida....
El pueblo de Panamá pide a gritos ser escuchado, no queremos llegar a la locura de El Salvador, a la forma colombiana, no queremos llegar a imitar a Nicaragua, el pueblo no quiere imitar a Perú ni a Ecuador, no queremos violencia, sólo queremos que se nos escuche. El silencio del honorable cuerpo de legisladores, es funesto, el silencio mata cualquier amor. Un legislador bonito eso es lo que quiere Panamá. Alguien con honor, alguien que pueda devolverle al honorable cuerpo el honor perdido. Alguien que impulse leyes para el beneficio de Panamá. No un cuerpo de luchadores que piensan que entre más se atacan en la radio y televisión son más aplaudidos. Legisladores bonitos, que escuchen el clamor de su pueblo, legisladores que entiendan que fueron elegidos para hacer de Panamá un mejor lugar para vivir, y eso se logra escuchando, primeramente y segundo, dando el ejemplo como hombres de integridad inmaculada, como líderes de la moralidad que el pueblo deba de seguir.... Podemos ser grandes, si nuestros líderes muestran el camino de la grandeza. Panamá puede ser íntegra si nuestros legisladores muestran integridad. Creo con toda mi alma que podemos ser bellos si ustedes nos muestran a un legislador bonito.
El grado de rabia, el grado de que ya no aguanto más esta vida... la desesperación que siente este pueblo de no ser escuchado, el dolor del vacío, siento en mi interior que cada panameño quisiera gritar, suplicar: "¡Por favor ayúdennos!, ¡Por favor ayúdennos!."
Comencé este artículo con la premisa de que un artículo podía ser utilizado para el bien o para el mal (también para limpiar vidrios) y lógicamente no estoy tratando de implicar que está bien el balear a maridos desconsiderados (patearlos es O.K.). Pienso y siento desde que leí este ejemplo (Daniele Coleman "Emotional Intelligence") en el grado de rabia, el grado de que ya no aguantó más esta vida, la desesperación que debió sentir esta mujer de no ser escuchada, por aquella persona que debiese ser su amigo, su compañero. No ser escuchado es terrible, es el dolor del vacío. Siento que esta mujer quería gritar "por favor yo sé que tú eres más fuerte que yo, pero me gustaría que me complacieses a mí alguna vez". Leo entre las líneas la desesperación que causa estar asociado con un patán, la locura que puede conllevar a año tras año el tener que vivir con alguien que ignora mis necesidades. Así comienzan las revoluciones, así comienza la desintegración de una fábrica, una familia, una Patria...
El honorable cuerpo de legisladores fue escogido, en democracia abierta, para ser el representante del pueblo de Panamá. Cualquier otro intento que este honorable cuerpo quiera darle a la misión para la cual fue formado es una farsa y un engaño. Año tras año, en el tiempo que tengo de vida en Panamá, no he escuchado a un pueblo expresarse con admiración de aquellos que fueron elegidos no para representar a ICA, ni para representar al BID o al FMI, sino para representar al pueblo de Panamá. Todos los días escuchamos, los robos, los ausentismos, los carros exonerados, prebendas, madrugonazos, peleas cuerpo a cuerpo, PRD contra el demonio azul, El Santo contra el Arnulfismo, comilonas en restaurantes finos, nepotismo, amiguismo, leyes para elevar a la categoría de dioses a sus legisladores, guerras entre bancadas, bochinches miserables que hacen que cada día el grado de desesperación aumente, entre los desesperados ciudadanos de Panamá, que sueñan que para la próximas elecciones sí tendremos a un legislador bueno, esperanza que algún día haya un legislador bonito... sueños de niño ingenuo, que aún confía en que la Patria sea más que jirones de amor y de dolor envueltos en el diario humo de la corrupción y decepción.
El honorable cuerpo de legisladores de Panamá, piensa y en su infinita vanidad cree, al igual que creía el señor Michael de su esposa, que el pueblo es secundario a sus anhelos personales. El honorable cuerpo de legisladores piensa que su único propósito en sus brillantes destinos es el de honrar a sus partidos, honrar los lineamientos partidistas, cual si éstos fuesen amigos de una tribu especial separadas del hambre del pueblo, para así poder mantenerse en la papa, por otros cuatro años más.
Partidas circuitales malgastadas, plata de mis impuestos, plata de los impuestos de todo hombre y mujer panameño/a. ¿Por qué? porque... piensan que sólo ustedes tienen derecho a aspirar, a tener un buen carro, por qué y con qué derecho piensan que las otras tribus, aquellas que no participamos bajo una bandera de un partido político, no queremos comer, y mandar a nuestros hijos a la escuela. De dónde sacamos la idea de que a mí no me gusta también la buena vida....
El pueblo de Panamá pide a gritos ser escuchado, no queremos llegar a la locura de El Salvador, a la forma colombiana, no queremos llegar a imitar a Nicaragua, el pueblo no quiere imitar a Perú ni a Ecuador, no queremos violencia, sólo queremos que se nos escuche. El silencio del honorable cuerpo de legisladores, es funesto, el silencio mata cualquier amor. Un legislador bonito eso es lo que quiere Panamá. Alguien con honor, alguien que pueda devolverle al honorable cuerpo el honor perdido. Alguien que impulse leyes para el beneficio de Panamá. No un cuerpo de luchadores que piensan que entre más se atacan en la radio y televisión son más aplaudidos. Legisladores bonitos, que escuchen el clamor de su pueblo, legisladores que entiendan que fueron elegidos para hacer de Panamá un mejor lugar para vivir, y eso se logra escuchando, primeramente y segundo, dando el ejemplo como hombres de integridad inmaculada, como líderes de la moralidad que el pueblo deba de seguir.... Podemos ser grandes, si nuestros líderes muestran el camino de la grandeza. Panamá puede ser íntegra si nuestros legisladores muestran integridad. Creo con toda mi alma que podemos ser bellos si ustedes nos muestran a un legislador bonito.
El grado de rabia, el grado de que ya no aguanto más esta vida... la desesperación que siente este pueblo de no ser escuchado, el dolor del vacío, siento en mi interior que cada panameño quisiera gritar, suplicar: "¡Por favor ayúdennos!, ¡Por favor ayúdennos!."