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El lenguaje de los números


Si hipotéticamente el Concilio Vaticano II tuviera lugar hoy, hubiera tenido que invitar a más de 4,500 obispos; es decir, el doble de los que participaron en él. La sección de los cardenales se vería doblada de lo que fue en 1962, de 85 entonces, hoy son 176.
Los números siguen subiendo no sólo en estos estamentos de la jerarquía. Desde que el Papa Juan Pablo II fuera elegido en 1978, el número de misioneros laicos ha crecido de 3,000 a 126,000. El número de catequistas ha crecido quince veces de 173,000 a 2.6 millones.
El Vaticano, en su anuario estadístico de la Iglesia emitido en mayo, actualiza hasta diciembre de 2000 las cifras. Años tras año, la mayoría de esas cifras sigue en aumento. Las únicas que no anuncian problemas. Para aquellos que tienen la sed de cifras actualizadas, la población mundial de los católicos llegó a los 1.45 billones al final del 2000, con un incremento de 12 millones sobre el año anterior. Sin incluir países como China, donde los católicos no pueden contarse con exactitud y en donde se podrían añadir cerca de cinco millones más.
Un lado no tan optimista es el hecho de que el porcentaje de los católicos en la población global ha descendido del 17.8% en 1978 al 17.3% en el año 2000. La población del mundo está creciendo más rápidamente que la población católica. El crecimiento más rápido de la iglesia católica continúa siendo en Africa, que ha evidenciado una población católica crecer un 5% durante el año jubilar de 124 millones a 130 millones. En contraposición a este crecimiento africano, emerge un patético descenso en Europa, una caída de 1.5 millones en un año, aun cuando la población del continente crecía 18 millones.
Por quinta vez seguida se da este descenso anual en Europa, el único sitio en el mundo donde la población católica se disminuye. Durante el presente pontificado el papel social de la Iglesia se ha sentido a lo largo de todo el mundo y se refleja en las cifras: más de 103,000 instituciones de la salud llevadas por representantes de la Iglesia comparados con los 64,000 en 1978. Incluyendo 16,500 clínicas, 14,000 hogares para el adulto mayor, 8,700 orfanatos, y 11,600 centros de consejería matrimonial.
Pero la excepción a ese rumbo es la cifra de los hospitales llevados por comunidades católicas de 6,640 en 1978 a 5,833 en el 2000. Demostrando lo complejo que está resultando llevar estas instituciones de salud en Europa y en Norteamérica, dados los excesivos costos.
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La fuerza del apostolado ha crecido en todos los órdenes vigorosamente menos en el número de sacerdotes diocesanos, cuyo crecimiento fue tenue de 769 en todo el mundo.
Los diáconos permanentes crecieron en el reinado de Juan Pablo II de 5,000 en 1978 a cerca de 28,000 en nuestros días. La vida religiosa sigue disminuyendo, aun cuando el patrón de decrecimiento ha disminuido, los religiosos sacerdotes se cuentan por 139,000 comparados con 158,000 en 1978 y las religiosas de 985,000 a 801,000. Los seminaristas en 1978 eran 62,000; en el 2000, más de 110,000. Los grandes incrementos se dan en Africa, Asia y en Sur América.
Las anulaciones matrimoniales levemente han disminuido, en 22 años, de 77,000 a 75,000. Los matrimonios mixtos entre católicos y no católicos llegaron a tener su pico más alto en el 9% en 1990 y ahora se encuentra en un 8%. Europa es el único continente donde se ha dado un incremento de matrimonios entre católicos y no católicos.
Estas son las cifras actualizadas, sirven de apoyo y quizás de consuelo en los tiempos que vivimos en que, con indeseable frecuencia, escuchamos malas noticias en torno a deserciones y escándalos. El ritmo positivo de crecimiento se debe a presencia del Espíritu Santo en su Iglesia a pesar de nosotros. Lo que menos pretenden estas cifras es servir para caer en la petulancia, sí para demostrarles a los que nos han abandonado que aún no se ha cumplido aquello que amargamente dicen: "Se van a quedar solos" "Se les va a ir todo el mundo". Aún no ha ocurrido ese fatídico anhelo. Nosotros, por el contrario, nos repetimos aquello de que no "Multi sed multum" (No tanto el número como la calidad).

101 años de Panamá América

 
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