El liberalismo y Arnulfo Escalona Ríos
El lunes pasado se cumplió un aniversario más del fallecimiento de ese connotado dirigente liberal, Arnulfo Escalona Ríos. Con motivo de este acontecimiento, un grupo de dirigentes y amigos íntimos de Escalona Ríos se acercaron a su tumba para depositarle una corona de rosas blancas y rojas, colores del partido que él jefaturó durante varios lustros.
Un abogado de los mejores calibres, su asidua presencia en los foros del derecho le dieron un sitial de verdadera significación en nuestra ciencia jurídica. Este hábitat profesional, junto con el parlamento, fueron sus dos grandes pasiones. Descolló en ambos por mérito propio y su humildad y modestia fueron características de una personalidad recia y notoria en la política panameña.
Dueño de innumerables lecturas, Arnulfo Escalona era de esos abogados y políticos que no se presentaba a ningún escenario de estos lustres sin haberse preparado a cabalidad en la materia que le correspondía, ya fuese para la causa jurídica como para la causa del pueblo.
Como político Arnulfo Escalona Ríos supo ser un liberal de principios, de doctrina, militando siempre en el Partido Liberal y posteriormente, en el Liberal Auténtico, siendo su primer presidente, dirigiendo este colectivo político y representándolo en todas las luchas liberales que lo hicieron varias veces Legislador de la República.
En nuestro parlamento, Arnulfo Escalona Ríos se lució como estratega político contribuyendo al manejo patriótico de esta asamblea de representantes de pueblos. Su oratoria retumbó en el hemiciclo con sustancia y profundo vigor en el discurso. En su carrera política liberal ascendente representó las huestes rojiblancas como candidato a la Primera Vicepresidencia de la República, siendo la actual mandataria candidata al solio presidencial.
El liberalismo que es actitud, principios y doctrina universal puede, en ocasiones de malos momentos, fraccionarse pero jamás atomizarse. Siempre hay segmentos liberales algunos dueños de ética y praxis, y otros que hacen presencia en gobierno y oposiciones.
El ideal de unificación prendido en la mente y la voluntad del liberalismo istmeño, en algún momento volverá a cuajar, por sus propios ímpetus, en la conciencia nacional para recuperar todos los lustros que desde el poder le dedicó a Panamá fundando los verdaderos cimientos democráticos y republicanos.
Al momento de su deceso, Arnulfo Escalona Ríos se preparaba para asumir el cargo de magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Estamos seguros que desde esta posición este destacado profesional del derecho hubiese nutrido nuestra jurisprudencia en beneficio de la justicia.
En estos momentos de crisis por doquier, Arnulfo Escalona Ríos estaría empeñado en ayudar a la recuperación nacional con sus ejemplos, su talento, valentía y aciertos políticos.
Los que tuvimos la gran satisfacción de conocerlo y de compartir muchos momentos de preocupaciones y luchas reivindicativas en la derrota, como de solaz y satisfacciones en la victoria, mantendremos vivo su recuerdo, y el bronce y el nombre de una sala de nuestro parlamento, prolongarán su vigencia en el tiempo.
Un abogado de los mejores calibres, su asidua presencia en los foros del derecho le dieron un sitial de verdadera significación en nuestra ciencia jurídica. Este hábitat profesional, junto con el parlamento, fueron sus dos grandes pasiones. Descolló en ambos por mérito propio y su humildad y modestia fueron características de una personalidad recia y notoria en la política panameña.
Dueño de innumerables lecturas, Arnulfo Escalona era de esos abogados y políticos que no se presentaba a ningún escenario de estos lustres sin haberse preparado a cabalidad en la materia que le correspondía, ya fuese para la causa jurídica como para la causa del pueblo.
Como político Arnulfo Escalona Ríos supo ser un liberal de principios, de doctrina, militando siempre en el Partido Liberal y posteriormente, en el Liberal Auténtico, siendo su primer presidente, dirigiendo este colectivo político y representándolo en todas las luchas liberales que lo hicieron varias veces Legislador de la República.
En nuestro parlamento, Arnulfo Escalona Ríos se lució como estratega político contribuyendo al manejo patriótico de esta asamblea de representantes de pueblos. Su oratoria retumbó en el hemiciclo con sustancia y profundo vigor en el discurso. En su carrera política liberal ascendente representó las huestes rojiblancas como candidato a la Primera Vicepresidencia de la República, siendo la actual mandataria candidata al solio presidencial.
El liberalismo que es actitud, principios y doctrina universal puede, en ocasiones de malos momentos, fraccionarse pero jamás atomizarse. Siempre hay segmentos liberales algunos dueños de ética y praxis, y otros que hacen presencia en gobierno y oposiciones.
El ideal de unificación prendido en la mente y la voluntad del liberalismo istmeño, en algún momento volverá a cuajar, por sus propios ímpetus, en la conciencia nacional para recuperar todos los lustros que desde el poder le dedicó a Panamá fundando los verdaderos cimientos democráticos y republicanos.
Al momento de su deceso, Arnulfo Escalona Ríos se preparaba para asumir el cargo de magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Estamos seguros que desde esta posición este destacado profesional del derecho hubiese nutrido nuestra jurisprudencia en beneficio de la justicia.
En estos momentos de crisis por doquier, Arnulfo Escalona Ríos estaría empeñado en ayudar a la recuperación nacional con sus ejemplos, su talento, valentía y aciertos políticos.
Los que tuvimos la gran satisfacción de conocerlo y de compartir muchos momentos de preocupaciones y luchas reivindicativas en la derrota, como de solaz y satisfacciones en la victoria, mantendremos vivo su recuerdo, y el bronce y el nombre de una sala de nuestro parlamento, prolongarán su vigencia en el tiempo.