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El libre pensador


José Ingenieros, en su obra "El Hombre Mediocre", destaca que: "al rodar aguas abajo no hay mérito"; claro está, se refería al conformismo mediocre, a la inercia colectiva, pero, a la vez, el pensador arguye: "Los caracteres excelentes ascienden a la propia dignidad nadando contra todas las corrientes rebajadoras, cuyo reflujo resisten con tesón". Ciertamente, leer a Ingenieros es provechoso, ya que literalmente da al lector una gaznatada a la conciencia hasta motivarla a despertar, o, a salir del laberinto infeliz del minotauro. En otra de sus obras, "Las Fuerzas Morales", resalta: "Cada generación abre las alas adonde las ha cerrado la anterior, para volar más lejos, siempre más. Cuando una generación las cierra en el presente, no es juventud: sufre de senilidad precoz". Sin duda, cuando hay estrechez en la mente surge un límite forzoso que impide que se forme un ideal; de allí que la preparación integral del estudiante es fundamental para encajar en el concepto de libre pensador: donde la mente no tiene límite y todo dogma es puesto en duda.

Pero, con una educación sin rumbo fijo, como si el timonel de un barco llevara la rosa de los vientos en la solapa y la estrella polar en las espaldas, es poco probable que las mentes excelsas irradien su sabiduría o contribuyan a romper paradigmas.

Imperativo es la despolitización del Ministerio de Educación, para, luego, ahondar en un cambio integral curricular, de manera que los docentes cumplan su rol protagónico de lograr Aprendizaje Significativo en las aulas escolares y el estudiante tenga a su mano el digno acicate didáctico para cultivar la mente.

El ideal de la educación perfecta es una antorcha flamígera, fuego que templa la espada que ha de aniquilar la ignorancia: su luz es liberadora. Claro, parece una quimera, pero les digo que todo ideal encuentra escollo en el camino, pero solo eso: Simple escollo que corrompe momentáneamente el alma, pero que se disuelve ante el empuje arrollador del Libre Pensador que proyecta su luz cuando está en acción.

Un Libre Pensador es un idealista y, aunque todo apunte en contra suya, siempre se aferrará a su voluntad: fuerza inefable, vibra poderosa, zaeta lumínica.

Ya lo dijo Hanry David Thoreau: "Cualquier hombre que tenga más razón que sus prójimos ya constituye una mayoría de uno".

Lo vez, lo comprendes, sin ideales ninguna grandeza espera a los pueblos.

101 años de Panamá América

 
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