El megapuerto panameño
Las privatizaciones del servicio eléctrico y telefónico son malas experiencias que se mantienen en las conciencias de todos los panameños. En la etapa de promoción de privatización del IRHE e INTEL se vendió la idea de que los servicios de ambas empresas serían de mayor calidad y a bajos costos para sus usuarios. El tiempo y la realidad caerían como un balde de agua fría sobre toda la población que soñó en la promesa de los políticos y gobernantes que defendieron a capa y espada los proyectos de privatización.
En el presente la idea de transferir los activos y pasivos del Estado hacia el sector privado parece que no termina. Un ejemplo claro de este tema es la creación de un megapuerto en el área conocida como Farfán, que sería administrado por un consorcio privado como gestiona la Autoridad Marítima de Panamá. No sabemos cuándo terminará este sueño convertido en pesadilla.
Lo concreto en este asunto es que en vez de dejar que el Estado instale en la zona Pacífica su propio megapuerto o desarrolle proyectos turísticos, que pueden resultar más rentables que establecer patios de contenedores, los genios gubernamentales han salido con la brillante idea de entregar el manejo portuario a los grupos de poder económico. Basta de entregar todos los bienes del Estado. Hay que buscar otras alternativas que permitan fortalecer la gestión estatal y no debitarla como hasta el momento han demostrado nuestros genios inmersos en el poder.
Si el Estado se decide por el megapuerto, le costaría alrededor de 600 millones de dólares instalar los patios de contenedores en la zona de Farfán y Palo Seco, que estarían construidos en un periodo de dos a tres años, Por qué insistir en realizar este proyecto si ya existen empresas que han invertido miles de balboas en modernizar sus instalaciones portuarias para brindar este servicio.
El resultado de esa operación sería beneficiosa para las arcas estatales como en estos momentos gozan las rutas comerciales de China, Singapur y otras naciones del Pacífico asiático.
En otras palabras, los recursos naturales, de explotación y generación de riquezas, que pertenecen a todos los panameños, no pueden ser transferidos en su totalidad al sector privado. Se reconoce que este grupo social juega un rol preponderante en el desarrollo del país, pero en definitiva el Estado tiene que mantener un grado participativo en la generación de ingresos directos que vayan destinados a cubrir sus necesidades sociales y económicas.
De igual manera, los resultados serían positivos si toma la decisión de explotar el área del Pacífico panameño como zona turística. Sin embargo, detrás del famoso megapuerto parece que hay poderosos intereses económicos que ejercen una fuerte presión sobre la AMP para que la zona sea manejada por un grupo del sector privado.
El apuro es tan impresionante que en los próximos días se realizará el proceso de precalificación de las empresas interesadas en invertir en la construcción del megapuerto, sin tomar en cuenta y excluyendo a otros grupos que tienen experiencia en la industria marítima y del turismo.
Otra arista hace presumir que el Gobierno tiene la intención de beneficiar a aquellos grupos económicos adeptos al PRD, ya que la administración de Martín Torrijos hasta el momento no ha podido retribuirles todo el apoyo financiero que pudo haber recibido en la pasada campaña política. También en otras mentes maquiavélicas prevalece la idea de que los verdolagas de la AMP tienen la esperanza de quedar bien con la gente de su mini partido que poco o casi nada han recibido de la patria nueva..
Tal vez esas ideas persisten porque existen panameños interesados y preocupados de que el Estado quede sin nada que administrar en el futuro y que todo esté privatizado, incluido el método de combatir la pobreza y la corrupción política.
Ella solicitó un lote de terreno en el sector de Monte Rico, pero las autoridades se lo han negado. "Siento temor por mi familia, pues tengo tres niños pequeños".
Los residentes de esta área se niegan a mudarse a Tanará en Chepo, pues manifestaron que allí las casas no sirven y están muy lejos de la ciudad de Panamá. Además, tendrían que comprarlas y abandonar las que ya tienen, donde han realizado cuantiosas inversiones.
Al igual que Bazán, Gilma Delgado teme por la salud de su papá que hace unos días estuvo hospitalizado por hipertensión.
Fueron varios los sectores, que igual que Tocumen, resultaron afectados, entre éstos: La Primavera y Tortí en Chepo, Don Bosco sector sur y el Porvenir y Concepción, en la provincia de Chiriquí haciendo un total 72 familias.
Estudios realizados por especialistas de ANAM estiman que más del 60% de las aguas servidas van a parar a los ríos sin ningún tipo de tratamiento.
Ariel Rodríguez, ambienalista, dijo que la contaminación de las aguas superficiales ha reducido la disponibilidad de este recurso para el desarrollo de actividades domésticas, agropecuarias, entre otras.
En el presente la idea de transferir los activos y pasivos del Estado hacia el sector privado parece que no termina. Un ejemplo claro de este tema es la creación de un megapuerto en el área conocida como Farfán, que sería administrado por un consorcio privado como gestiona la Autoridad Marítima de Panamá. No sabemos cuándo terminará este sueño convertido en pesadilla.
Lo concreto en este asunto es que en vez de dejar que el Estado instale en la zona Pacífica su propio megapuerto o desarrolle proyectos turísticos, que pueden resultar más rentables que establecer patios de contenedores, los genios gubernamentales han salido con la brillante idea de entregar el manejo portuario a los grupos de poder económico. Basta de entregar todos los bienes del Estado. Hay que buscar otras alternativas que permitan fortalecer la gestión estatal y no debitarla como hasta el momento han demostrado nuestros genios inmersos en el poder.
Si el Estado se decide por el megapuerto, le costaría alrededor de 600 millones de dólares instalar los patios de contenedores en la zona de Farfán y Palo Seco, que estarían construidos en un periodo de dos a tres años, Por qué insistir en realizar este proyecto si ya existen empresas que han invertido miles de balboas en modernizar sus instalaciones portuarias para brindar este servicio.
El resultado de esa operación sería beneficiosa para las arcas estatales como en estos momentos gozan las rutas comerciales de China, Singapur y otras naciones del Pacífico asiático.
En otras palabras, los recursos naturales, de explotación y generación de riquezas, que pertenecen a todos los panameños, no pueden ser transferidos en su totalidad al sector privado. Se reconoce que este grupo social juega un rol preponderante en el desarrollo del país, pero en definitiva el Estado tiene que mantener un grado participativo en la generación de ingresos directos que vayan destinados a cubrir sus necesidades sociales y económicas.
De igual manera, los resultados serían positivos si toma la decisión de explotar el área del Pacífico panameño como zona turística. Sin embargo, detrás del famoso megapuerto parece que hay poderosos intereses económicos que ejercen una fuerte presión sobre la AMP para que la zona sea manejada por un grupo del sector privado.
El apuro es tan impresionante que en los próximos días se realizará el proceso de precalificación de las empresas interesadas en invertir en la construcción del megapuerto, sin tomar en cuenta y excluyendo a otros grupos que tienen experiencia en la industria marítima y del turismo.
Otra arista hace presumir que el Gobierno tiene la intención de beneficiar a aquellos grupos económicos adeptos al PRD, ya que la administración de Martín Torrijos hasta el momento no ha podido retribuirles todo el apoyo financiero que pudo haber recibido en la pasada campaña política. También en otras mentes maquiavélicas prevalece la idea de que los verdolagas de la AMP tienen la esperanza de quedar bien con la gente de su mini partido que poco o casi nada han recibido de la patria nueva..
Tal vez esas ideas persisten porque existen panameños interesados y preocupados de que el Estado quede sin nada que administrar en el futuro y que todo esté privatizado, incluido el método de combatir la pobreza y la corrupción política.
Ella solicitó un lote de terreno en el sector de Monte Rico, pero las autoridades se lo han negado. "Siento temor por mi familia, pues tengo tres niños pequeños".
Los residentes de esta área se niegan a mudarse a Tanará en Chepo, pues manifestaron que allí las casas no sirven y están muy lejos de la ciudad de Panamá. Además, tendrían que comprarlas y abandonar las que ya tienen, donde han realizado cuantiosas inversiones.
Al igual que Bazán, Gilma Delgado teme por la salud de su papá que hace unos días estuvo hospitalizado por hipertensión.
Fueron varios los sectores, que igual que Tocumen, resultaron afectados, entre éstos: La Primavera y Tortí en Chepo, Don Bosco sector sur y el Porvenir y Concepción, en la provincia de Chiriquí haciendo un total 72 familias.
Estudios realizados por especialistas de ANAM estiman que más del 60% de las aguas servidas van a parar a los ríos sin ningún tipo de tratamiento.
Ariel Rodríguez, ambienalista, dijo que la contaminación de las aguas superficiales ha reducido la disponibilidad de este recurso para el desarrollo de actividades domésticas, agropecuarias, entre otras.