El mejor de los cuatro
El hecho de que la inmensa mayoría de los votantes perredistas hayan optado por "reelegir" a sus desprestigiados legisladores, incluyendo a dos "renegados" que desafiaron la disciplina de la dirección del partido en cuestiones vitales como la elección de dos magistrados políticos del oficialismo en la Corte Suprema de Justicia, llama a profunda reflexión. Dos de ellos, Olivia de Pomares y Carlos Alvarado, fueron irónicamente los más votados.
Lo anterior ha movido a varios de los comentaristas políticos locales a repetir una y otra vez la máxima: "Los pueblos tienen los gobiernos (y legisladores) que se merecen". En otras palabras, en este país, los peores ganan y, a contrario sensu, los mejores pierden o se quedan en el camino. Por eso, la oferta política suele ser de todo, salvo un derroche de virtudes humanas, talento personal y vocación de servicio. El resultado es siempre estereotipado, el de una película a la inversa, en el que "el muchacho" pierde y los "malos" ganan.
Torrijos, Guillermo Endara, José M. Alemán y Ricardo Martinelli aspiran a la presidencia de la República. Los cuatro son, en términos generales, buenos candidatos y, por eso, en mucha medida, no son el prototipo del exitoso antihéroe que suele triunfar en la política panameña, históricamente recargada de villanos, en los que la lista de buenos mandatarios, descontando sus pesados defectos, difícilmente pase de cinco.
En ese escenario, no basta con las bondades personales de los aspirantes, sino también la calidad del equipo humano con que cuenten, el cual en su mayor parte es suministrado por los partidos que los respaldan y los ciudadanos independientes que los apoyen. De los cuatro, Torrijos y Alemán cuentan con el mejor equipo, mientras que Endara y Martinelli acusan serias falencias en ese aspecto, aunque aún están a tiempo para sumar talento.
En materia de capacidad personal, están parejos, con alguna ventaja de Martinelli, por sus probados dotes empresariales, útiles para un país sumido en profundos problemas financieros. Los demás, sin embargo, pueden suplir cualquier falta que tengan con su equipo de respaldo, salvo Endara que luce aislado de talento de apoyo de edad mediana, tan necesario en los tiempos actuales de la globalización.
¿Cuál es el mejor? No esquivaremos la respuesta. Faltando nueve meses, con las alianzas y reacomodos aún pendientes, podría ser Martinelli, pero no tiene equipo ni partido. Pero los demás, sumando y restando pro y contras, están muy cerca. Diríamos que dentro del "margen de error".
¿Quién ganará? La contestación nos resulta mucho más cómoda y sencilla. Nosotros sí creemos en encuestas y éstas están hablando bastante claro. Pero, advertimos, eso puede variar y variará.
Lo anterior ha movido a varios de los comentaristas políticos locales a repetir una y otra vez la máxima: "Los pueblos tienen los gobiernos (y legisladores) que se merecen". En otras palabras, en este país, los peores ganan y, a contrario sensu, los mejores pierden o se quedan en el camino. Por eso, la oferta política suele ser de todo, salvo un derroche de virtudes humanas, talento personal y vocación de servicio. El resultado es siempre estereotipado, el de una película a la inversa, en el que "el muchacho" pierde y los "malos" ganan.
Torrijos, Guillermo Endara, José M. Alemán y Ricardo Martinelli aspiran a la presidencia de la República. Los cuatro son, en términos generales, buenos candidatos y, por eso, en mucha medida, no son el prototipo del exitoso antihéroe que suele triunfar en la política panameña, históricamente recargada de villanos, en los que la lista de buenos mandatarios, descontando sus pesados defectos, difícilmente pase de cinco.
En ese escenario, no basta con las bondades personales de los aspirantes, sino también la calidad del equipo humano con que cuenten, el cual en su mayor parte es suministrado por los partidos que los respaldan y los ciudadanos independientes que los apoyen. De los cuatro, Torrijos y Alemán cuentan con el mejor equipo, mientras que Endara y Martinelli acusan serias falencias en ese aspecto, aunque aún están a tiempo para sumar talento.
En materia de capacidad personal, están parejos, con alguna ventaja de Martinelli, por sus probados dotes empresariales, útiles para un país sumido en profundos problemas financieros. Los demás, sin embargo, pueden suplir cualquier falta que tengan con su equipo de respaldo, salvo Endara que luce aislado de talento de apoyo de edad mediana, tan necesario en los tiempos actuales de la globalización.
¿Cuál es el mejor? No esquivaremos la respuesta. Faltando nueve meses, con las alianzas y reacomodos aún pendientes, podría ser Martinelli, pero no tiene equipo ni partido. Pero los demás, sumando y restando pro y contras, están muy cerca. Diríamos que dentro del "margen de error".
¿Quién ganará? La contestación nos resulta mucho más cómoda y sencilla. Nosotros sí creemos en encuestas y éstas están hablando bastante claro. Pero, advertimos, eso puede variar y variará.