El mensaje de Bush
Nada nuevo vimos en el discurso sobre el estado de la Nación ofrecido antier por el presidente norteamericano George Bush, al menos en lo que toca a América Latina y a Panamá en particular. No creemos, por ejemplo, que la promesa de otorgar visas temporales por tres años a 6 millones de latinoamericanos indocumentados en Estados Unidos sea suficiente para hacerlos "salir de las sombras" como dijo el mandatario. Hay demasiadas restricciones laborales y condicionamientos a estas nuevas visas como para hacerlas atractivas. Además, nada garantiza su renovación al vencimiento.
El detalle anterior no impidió, sin embargo, que el breve discurso protocolar de respuesta del congresista demócrata Bill Richardson, tuviera lugar en idioma español, lo cual fue altamente simbólico de una vigorosa y creciente presencia hispana en el seno de la nación estadounidense, como parte integrante de ella, enriqueciendo sus valores en la diversidad.
Nos agradó en cambio su alusión al apoyo gubernamental a grupos de socorro como la Cruz Roja, en especial, su enfática determinación para que ello no se diera sobre bases de discriminación religiosa ni de ninguna otra índole, mencionando en especial a la estrella de David y a la Media Luna, propias de las comunidades judía y árabe.
La mayor parte del discurso estuvo dedicado a la exaltación de los principios y valores de las Fuerzas Armadas. "Donde quiera veamos a un soldado en uniforme, digámosle ¡gracias!" , declaró en un instante. El ambiente bélico fue más que evidente, con enfáticas referencias a la guerra contra el terrorismo. "Nosotros no nos buscamos las duras pruebas que hoy enfrentamos", dijo, tras recordar la trágica agresión del 11 de septiembre de 2001.
Con semejante escenario, nos queda poca duda que ganará la reelección ampliamente, aunque no en forma abrumadora como su séquito espera. La economía se recupera, pero el desempleo no cede hasta el punto de que se habla que el mercado laboral norteamericano perdió al año pasado 2.5 millones de puestos de trabajo durante la administración Bush. Por otra parte, el déficit presupuestario del gobierno está tocando los 500 mil millones de dólares, luego de haberse consumido en menos de dos años el colosal superávit dejado por su predecesor demócrata, Bill Clinton.
En fin, la reelección era -sin decirlo- el tema de fondo del discurso. Y en ese terreno, irónicamente, George Bush hijo ganará otra vez la presidencia gracias al tema que hizo perder la reelección a su padre frente a Clinton: la guerra por sobre la economía. Es un pueblo guerrero, de profundos sentimientos patrióticos, capaz de sacrificios supremos, que cierra filas en tiempos de guerra en torno a su presidente, Bush ganará la elección de noviembre próximo.
El detalle anterior no impidió, sin embargo, que el breve discurso protocolar de respuesta del congresista demócrata Bill Richardson, tuviera lugar en idioma español, lo cual fue altamente simbólico de una vigorosa y creciente presencia hispana en el seno de la nación estadounidense, como parte integrante de ella, enriqueciendo sus valores en la diversidad.
Nos agradó en cambio su alusión al apoyo gubernamental a grupos de socorro como la Cruz Roja, en especial, su enfática determinación para que ello no se diera sobre bases de discriminación religiosa ni de ninguna otra índole, mencionando en especial a la estrella de David y a la Media Luna, propias de las comunidades judía y árabe.
La mayor parte del discurso estuvo dedicado a la exaltación de los principios y valores de las Fuerzas Armadas. "Donde quiera veamos a un soldado en uniforme, digámosle ¡gracias!" , declaró en un instante. El ambiente bélico fue más que evidente, con enfáticas referencias a la guerra contra el terrorismo. "Nosotros no nos buscamos las duras pruebas que hoy enfrentamos", dijo, tras recordar la trágica agresión del 11 de septiembre de 2001.
Con semejante escenario, nos queda poca duda que ganará la reelección ampliamente, aunque no en forma abrumadora como su séquito espera. La economía se recupera, pero el desempleo no cede hasta el punto de que se habla que el mercado laboral norteamericano perdió al año pasado 2.5 millones de puestos de trabajo durante la administración Bush. Por otra parte, el déficit presupuestario del gobierno está tocando los 500 mil millones de dólares, luego de haberse consumido en menos de dos años el colosal superávit dejado por su predecesor demócrata, Bill Clinton.
En fin, la reelección era -sin decirlo- el tema de fondo del discurso. Y en ese terreno, irónicamente, George Bush hijo ganará otra vez la presidencia gracias al tema que hizo perder la reelección a su padre frente a Clinton: la guerra por sobre la economía. Es un pueblo guerrero, de profundos sentimientos patrióticos, capaz de sacrificios supremos, que cierra filas en tiempos de guerra en torno a su presidente, Bush ganará la elección de noviembre próximo.