default

El mensaje divino de Fátima


Hace poco se cumplieron 83 años de las apariciones de la Virgen María en Fátima. Supe de los acontecimientos en Fátima siendo un niño. Entonces estudiaba en el Colegio Paulino de San José, con las madres Franciscanas, en Colón. Esas tiernas monjitas nos enseñaron a confeccionar rosarios, a llevarlos con nosotros y a rezarlos. Nos contaban historias de santos en las tardes calurosas. Nosotros nos transportábamos con aquellos hermosos relatos. Los héroes de Dios. Los que lo dieron todo. Y confiaron plenamente. Los que se atrevieron a seguir a Dios. No imaginas cuánto disfrutaba yo aquellos momentos.
Un día, como cualquier otro, sister Avila nos habló de Fátima. Nos contó aquellos humildes pastorcillos que vieron un ángel "más brillante que el cristal traspasado por los rayos del sol". Y que con el tiempo verían a nuestra Madre del cielo. Pensé en mi ángel de la guarda y le hice un pequeño espacio en mi puesto.
La historia me emocionó porque como los pastorcillos, yo también era un niño. Qué terribles fueron las advertencias de la Virgen. Y cuánta ternura en ella la preocuparse por nosotros.
"Rezad el rosario todos los días". No veía muy difícil esta sencilla petición. Mi abuela lo hacía. Siempre se sentaba en su cama a rezar el rosario por las tardes, justo antes de bajar a tomar el café y comer panecillos. La veía, pero no era algo que me preocupara. La sentía ausente y distante.
Ahora tengo 43 años. ¿Será por la edad? No lo sé. Pero volví a pensar en los eventos de Fátima.
Sor Lucía es la única sobreviviente de los videntes. Recibieron tres secretos. Sólo sabíamos el contenido de dos de ellos. Uno fue la conversión de Rusia, el otro la visión del infierno. Quedaba el tercer secreto que tantas conjeturas creó a lo largo de estos años. Sor Lucía, el Papa y algunos Cardenales muy cercanos al Papa eran los únicos que conocían su contenido... Parecía que nunca sería revelado su contenido... el 13 de mayo pasado, fue dado a conocer, por ordenes expresadas del Papa. El atentado que sufrió Juan Pablo II y la persecución de la Iglesia a finales del siglo XX eran parte de este secreto que pronto será publicado.
En el colegio las monjitas nos hablaban del amor de Jesús. De la Misericordia del buen Dios. Pero muy pocas veces nos mencionaron el infierno.
Sor Lucía, luego de haberlo visto nos da una descripción llena de detalles. Es algo impresionante: "...Vimos como un mar de fuego y sumergidos en este fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los lados, semejante a la caída de pavesas en grandes incendios, pero sin peso ni equilibrio, entre gritos que hacían estremecer de pavor (Debía ser a la vista de esto que di un "ay" que dicen haber oído). Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros tizones en brasa..."
¿Hemos perdido la capacidad de asustarnos? No lo sé. En lo personal, me impactan las palabras de la Virgen: "Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique y rece por ellas".
¿Ves? Somos en cierta forma responsables del destino de estas pobres almas. La Virgen, como madre que es, no cesa de alertarnos. Pide cosas sencillas: "Oración y sacrificio". Pero también nos dice cosas que debemos meditar. Nos habla de la paz, del futuro de la humanidad, de las almas, de Dios y de su Hijo.
Sus peticiones son apremiantes: "No ofendan más a Dios, que ya está muy ofendido". El buen Dios. Mira cómo lo tratamos.
Llevo conmigo un rosario que mi esposa me trajo desde el Santuario de la Virgen de Guadalupe. Me encanta saber que me acompaña. Es un mensaje permanente. Y un recuerdo de lo que nuestra Madre nos ha pedido.
El rosario... Cuánto amor nos tiene Dios que nos ha dado un medio tan sencillo y eficaz para transformar al mundo.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América