El Metro
Querido Director,
Ya estamos enterados de que la Cuidad de Panamá va a tener una línea de Metro. Nos dicen que va a tener unos 15 kilómetros de recorrido e igual número de estaciones. Les felicito. Cualquier ciudad moderna del mundo tiene o aspira a tener transporte colectivo por metro. Como no podría ser de otra manera, varias empresas españolas están interesadas en concursar, pues no sé si usted sabe que sólo en Madrid y durante los últimos 16 años se han construido 180 kms. de metro subterráneo y otros 30 kms. en su modalidad de tren ligero en superficie. Eso le ha dado a las empresas españolas una gran experiencia constructiva que, sin duda y en buena lid, querrán traspasar a la flamante Línea 1 del Metro de Panamá.
Pero lo que yo quería contarle es una historia cuyo protagonista fue un español de nombre Antonio García-Plata que en 1.998 llegó a Panamá como delegado regional de la empresa española Dragados y Construcciones. Muchos de los lectores de su periódico le conocieron y en su inmensa mayoría, también le quisieron, pero nadie sabe lo que yo le voy a contar. En 1.999, coincidí con él en la Ciudad de Panamá e íbamos sufriendo el pesado tráfico, hasta que en un momento dado harto me dijo: “Lo que a esta ciudad le hace falta, es una buena línea de metro”. Me limité a sonreír y pensar que estaba algo majara. Los cinco años anteriores, Antonio había sido Director de Dragados de Madrid y como consecuencia, planificó y ejecutó muchos kilómetros de metro que le habían adjudicado a su empresa. Para Antonio era muy fácil, porque no era ingeniero civil (en España de Canales, caminos y puertos) sino ingeniero de Minas y claro, para él era más fácil.
Después de ese día y en otros muchos encuentros que tuve con él, repetía incansablemente la idea del metro de Panamá. Así que a base de explicarlo a políticos, empresarios y todo el que lo quiera escuchar, se fue formando una vaga idea de la necesidad del metro. Ya sabe, querido Director, siempre hay un precursor en las ideas que generalmente queda olvidado, pero que esta vez y gracias a su periódico, espero que no sea así.
Pronto va a hacer un año que Antonio se murió y en contra de las fórmulas progres de “desde donde esté nos mirará etc.…” yo le aseguro que si está en el cielo, como le correspondía seguirá queriéndonos y tutelándonos y quién sabe si intentando trazar una línea de metro entre las nubes.
Llegan noticias estremecedoras desde Haití. Un terremoto de 7 grados Richter, que en Panamá no hubiese causado ni un muerto, se ha convertido en una tragedia de más de 50.000 en el empobrecido Haití. Lo visité hace 20 años y ya entonces me quedé asustado de la pobreza, corrupción e inseguridad que reinaba en el país. Hasta tal punto que como entré y salí por la frontera terrestre de la República Dominicana, me pareció que ésta era Suiza. Los franceses, que fueron durante tres siglos sus colonizadores y explotadores, tienen una responsabilidad histórica que deberían afrontar, no sólo ayudando en estos momentos, que lo hacen, sino con todo un plan a largo plazo, para que ese país, que es mucho más bonito de lo que la gente cree, salga adelante. España tiene a 40 ó 50 policías destacados en Haití dentro de una misión de la ONU. Todos están bien, pero sin embargo han desaparecido una funcionaria de la propia ONU y una monjita, también españolas. Ahora viene la ayuda y reconstrucción, común a todas las grandes catástrofes en todo el mundo y entonces una parte de los fondos y las ayudas materiales no llegan a su destino y de lo que llega, otra parte va a las manos de quien no lo necesita. Cosas de la maldad humana. He visto a Bill Clinton, nombrado Comisario de la ONU para Haití, apelando a la generosidad mundial y pidiendo se aporte, fundamentalmente dinero a unas determinadas organizaciones. Comprenderá Usted, que soy poca cosa para contradecir a Clinton, pero recomiendo a todos nuestros lectores ayuden a Haití a través de Cáritas, que por vivir en el mundo católico, la tenemos muy cercana. Es la única organización mundial que ha conseguido que el 73,4% de lo que recibe llegue a los destinos adecuados, el resto sirve para cubrir todos los gastos que una gran organización conlleva. Bill Clinton, ahora famoso y caro conferenciante, tuvo de Vicepresidente a Al Gore, ahora famoso y también caro defensor del cambio climático. Se ha paseado varias veces por España, y a la vista de lo bien que le ha ido con las aportaciones a fondo perdido de nuestro gobierno, creo que volverá pronto. Si es así, prometo contarle cosas de ayer y de hoy sobre este personaje que supongo sabrá que aquí llevamos dos meses a casi 20 grados bajo cero y con lluvias torrenciales.