El Metro y el tránsito
La construcción del Metro como respuesta al compromiso político adquirido por el actual gobierno durante la campaña electoral, ha seguido avanzando a paso lento pero seguro. El proyecto, aunque considerado por algunos como insostenible desde el punto de vista financiero cuando se piensa en las tarifas, representa sin duda una propuesta que produce retornos no medibles en términos de bienestar para la población. Miles de panameños, en su mayoría de bajos ingresos, se ven obligados a utilizar un servicio ineficiente, inseguro e incómodo para poder desplazarse en la ciudad, y el resto se encuentra sometido diariamente a congestionamientos de tránsito, ruidos y colisiones, contribuyendo a elevar el nivel de agresividad de una población que siempre se ha caracterizado por su tolerancia. El problema, sin embargo no se limita a la construcción de un Metro o a la compra de modernos autobuses. Para resolver de manera integral esta situación, hay que modernizar la administración del tránsito incluyendo una planificación de la circulación, establecer correctivos sobre la vialidad, una política de estacionamientos, la construcción de aceras, un control de emisión de gases, una clara señalización y una rígida fiscalización. Conducir entre las trampas creadas por alcantarillas sin tapa o huecos en el pavimento, calles sin las líneas de seguridad marcadas, pasando a través de cortinas de humo generadas por motores mal ajustados, o disputando la vía con vehículos mal estacionados o peatones obligados a transitar por las calles, son condiciones que impiden implementar con éxito cualquier modernización del transporte colectivo. Muchas de estas medidas ya pueden implementarse de modo que se prepare el terreno para que el Metro y los modernos autobuses, verdaderamente contribuyan a mejorar la movilidad de los panameños.