El Ministerio de la Pobreza
ES COMÚN escuchar a nivel mundial, y de voz de todos los líderes religiosos, políticos y económicos, el reconocimiento de la situación de pobreza. Agrupaciones y asociaciones se han organizado para hacerle frente. No obstante, la mayoría de los gobiernos no han podido erradicar del todo el flagelo por la desigualdad económica, indiferencia y falta de solidaridad de los que más tienen o de la inefectiva organización que garantice destinar las contribuciones de los que más tienen a manos de los más necesitados.
Los gobiernos se proponen metas para disminuir la pobreza y los ejecutores de dicha visión y misión son los ministerios, que en realidad tratan por separado de lograr dichos objetivos pero con muy bajos niveles de efectividad.
Por primera vez, a partir del nuevo milenio, Panamá puede empezar a explotar y disfrutar de los recursos naturales y estructura geográfica que tiene, siempre y cuando lo haga con una visión ordenada y profesional hacia futuro. He aquí donde reviste importancia nuestra sugerencia de la creación del Ministerio de la Pobreza, donde por ley se le asignen los recursos, visión, misión, objetivos y otros incentivos para que toda la sociedad pueda ayudar a combatir la pobreza.
Sus ingresos iniciales y principales se generarían de un porcentaje de las utilidades del Canal. Sus ingresos secundarios serían las contribuciones de industrias, empresas, asalariados, profesionales, organizaciones y asociaciones sin fines de lucro u otros gobiernos, inclusive, que a su vez se les otorgarían ciertos incentivos y deferencias para promover y premiar el esfuerzo económico que hagan a favor de la pobreza en Panamá.
El Ministerio de la Pobreza deberá tener cierta autonomía en el manejo de sus fondos, coordinar con el resto de los ministerios y entidades del gobierno el logro de su visión, misión y objetivos. Su visión sería lograr la disminución y erradicación de la pobreza en el país. Su misión, estudiar, evaluar, priorizar y atender las necesidades diarias de los pobres; logrando desarrollar y crear habilidades de los recursos humanos y aprovechamiento de los recursos naturales de cada sector necesitado en un ciclo de desarrollo sostenibles. Entre sus objetivos estarían atender la alimentación y salud de los pobres, el trabajo y la educación en ayuda comunitaria para la atención diaria de estas necesidades.
El lugar físico para este proyecto en cada sector podría ser desde una vivienda hasta de un lugar habilitado que sirva como comedor, localizado en el lugar demográficamente más cercano de las regiones pobres, en plena armonía, cooperación, coordinación y apoyo a otras organizaciones que ejecutan actividades para mitigar la pobreza. El Ministerio obtendría un lugar, supliría de los materiales e insumos para la preparación diaria de los alimentos. Asignaría atenciones médicas básicas y tareas a las personas de esos sectores necesitados, con la debida asesoría y enseñanza técnica, para explotar las actividades agropecuarias, avícolas, etc., que redunden en la obtención de alimentos y la comercialización hacia mercados locales e internacionales, coordinado con las autoridades locales, industrias y empresas partícipes de esta iniciativa.
La ley que crearía este ministerio o institución definiría el mapa estratégico que incluye visión, misión, objetivos, organización e implementación de actividades a corto, mediano y largo plazo. Esto con la idea de que la persona que se asigne para ocupar esta responsabilidad no tenga que inventar la rueda, a cambio tenga un plan a seguir, donde el elemento político influirá muy poco en el logro de los fines, ya que su ejecución será científica y apoyada por los profesionales de las distintas ramas relacionadas en la erradicación de la pobreza. Tendría un cuerpo de asesores con preparación académica, experiencia y práctica profesional en su campo.
En un año se supliría gradualmente la necesidad de alimentación y salud al pobre, consecuentemente con el desarrollo y explotación de los recursos humanos y naturales se logra trabajo remunerado al pobre, que le permite obtener un techo e ir supliendo sus otras necesidades familiares. A su vez, se logra disminuir el éxodo acelerado del hombre del campo a la capital, que principalmente se mueve para buscar oportunidades de trabajo. Finalmente, se obtiene disminuir la delincuencia (crímenes, drogadicción, alcoholismo, prostituciòn, etc.) que se originan y aumentan en los sectores más marginados como un mecanismo desesperado de atender sus necesidades y escapar momentáneamente de la realidad donde permanecen sumergidos.
A mediano plazo (de dos a cinco años), las infraestructuras y organizaciones con todos sus recursos serían traspasados a organizaciones no-gubernamentales, bajo el mando de las autoridades que salgan de los estratos pobres superados, cuyo liderazgo asegure la continuidad y mejoramiento de las condiciones en cada sector, donde reportarían sus resultados al Ministerio de la Pobreza.
A largo plazo (de seis a 12 años), la minimización de la pobreza crearía un valor agregado para aquellos que tomaron parte en el proceso, con lo cual Panamá estaría en posición de exportar sus conocimientos y motivar a otros países de la región y del mundo a emular este esfuerzo de solidaridad y compromiso con los más necesitados para el logro de una mejor calidad de vida y convivencia.
Para esta decisión, se requiere desprendimiento político del gobernante. Así como se ha reconocido y contemplado la importancia de elevar a rango institucional o ministerial actividades importantes para el desarrollo de Panamá como la ARI, el Ministerio del Canal, el IPAT, la Zona Especial de Howard, etc., ¿por qué no ubicar con valentía, humildad y decisión a la pobreza? Esta última resulta ser el mayor problema de Panamá y del mundo. También se requiere una planificación y sustitución de las rentas que el gobierno deje de percibir del Canal y que conceda por ley al Ministerio de la Pobreza, que puede balancearse con medidas de austeridad en el gasto público y recuperación, reorganización y simplificación fiscal y tributaria.
Cuando el pueblo en general vea que se está logrando el cometido, se producirá un efecto espuma continuo en los ingresos y donaciones de dicho ministerio.
Enumerar los incentivos y reconocimientos que la ley podría contemplar para las personas naturales, jurídicas y asociaciones que contribuyan con aportes al Ministerio de la Pobreza, requeriría de otro espacio. Lo primero es presentar esta idea que puede convertirse en una fórmula de disminución y erradicación de la pobreza con la ayuda de todos.
La solución de la pobreza no es de un individuo, de una familia, de una empresa, de una asociación, ni de un gobierno; es la contribución conjunta e interactiva de todos. El verdadero jefe de un gobierno son los valores. Por lo tanto, la comunidad espera del mismo una atención a la pobreza y hoy día, más de dos terceras partes de Panamá creen que el gobernante de turno tiene la convicción de este valor de solidaridad con el pobre y puede demostrarlo.
Los gobiernos se proponen metas para disminuir la pobreza y los ejecutores de dicha visión y misión son los ministerios, que en realidad tratan por separado de lograr dichos objetivos pero con muy bajos niveles de efectividad.
Por primera vez, a partir del nuevo milenio, Panamá puede empezar a explotar y disfrutar de los recursos naturales y estructura geográfica que tiene, siempre y cuando lo haga con una visión ordenada y profesional hacia futuro. He aquí donde reviste importancia nuestra sugerencia de la creación del Ministerio de la Pobreza, donde por ley se le asignen los recursos, visión, misión, objetivos y otros incentivos para que toda la sociedad pueda ayudar a combatir la pobreza.
Sus ingresos iniciales y principales se generarían de un porcentaje de las utilidades del Canal. Sus ingresos secundarios serían las contribuciones de industrias, empresas, asalariados, profesionales, organizaciones y asociaciones sin fines de lucro u otros gobiernos, inclusive, que a su vez se les otorgarían ciertos incentivos y deferencias para promover y premiar el esfuerzo económico que hagan a favor de la pobreza en Panamá.
El Ministerio de la Pobreza deberá tener cierta autonomía en el manejo de sus fondos, coordinar con el resto de los ministerios y entidades del gobierno el logro de su visión, misión y objetivos. Su visión sería lograr la disminución y erradicación de la pobreza en el país. Su misión, estudiar, evaluar, priorizar y atender las necesidades diarias de los pobres; logrando desarrollar y crear habilidades de los recursos humanos y aprovechamiento de los recursos naturales de cada sector necesitado en un ciclo de desarrollo sostenibles. Entre sus objetivos estarían atender la alimentación y salud de los pobres, el trabajo y la educación en ayuda comunitaria para la atención diaria de estas necesidades.
El lugar físico para este proyecto en cada sector podría ser desde una vivienda hasta de un lugar habilitado que sirva como comedor, localizado en el lugar demográficamente más cercano de las regiones pobres, en plena armonía, cooperación, coordinación y apoyo a otras organizaciones que ejecutan actividades para mitigar la pobreza. El Ministerio obtendría un lugar, supliría de los materiales e insumos para la preparación diaria de los alimentos. Asignaría atenciones médicas básicas y tareas a las personas de esos sectores necesitados, con la debida asesoría y enseñanza técnica, para explotar las actividades agropecuarias, avícolas, etc., que redunden en la obtención de alimentos y la comercialización hacia mercados locales e internacionales, coordinado con las autoridades locales, industrias y empresas partícipes de esta iniciativa.
La ley que crearía este ministerio o institución definiría el mapa estratégico que incluye visión, misión, objetivos, organización e implementación de actividades a corto, mediano y largo plazo. Esto con la idea de que la persona que se asigne para ocupar esta responsabilidad no tenga que inventar la rueda, a cambio tenga un plan a seguir, donde el elemento político influirá muy poco en el logro de los fines, ya que su ejecución será científica y apoyada por los profesionales de las distintas ramas relacionadas en la erradicación de la pobreza. Tendría un cuerpo de asesores con preparación académica, experiencia y práctica profesional en su campo.
En un año se supliría gradualmente la necesidad de alimentación y salud al pobre, consecuentemente con el desarrollo y explotación de los recursos humanos y naturales se logra trabajo remunerado al pobre, que le permite obtener un techo e ir supliendo sus otras necesidades familiares. A su vez, se logra disminuir el éxodo acelerado del hombre del campo a la capital, que principalmente se mueve para buscar oportunidades de trabajo. Finalmente, se obtiene disminuir la delincuencia (crímenes, drogadicción, alcoholismo, prostituciòn, etc.) que se originan y aumentan en los sectores más marginados como un mecanismo desesperado de atender sus necesidades y escapar momentáneamente de la realidad donde permanecen sumergidos.
A mediano plazo (de dos a cinco años), las infraestructuras y organizaciones con todos sus recursos serían traspasados a organizaciones no-gubernamentales, bajo el mando de las autoridades que salgan de los estratos pobres superados, cuyo liderazgo asegure la continuidad y mejoramiento de las condiciones en cada sector, donde reportarían sus resultados al Ministerio de la Pobreza.
A largo plazo (de seis a 12 años), la minimización de la pobreza crearía un valor agregado para aquellos que tomaron parte en el proceso, con lo cual Panamá estaría en posición de exportar sus conocimientos y motivar a otros países de la región y del mundo a emular este esfuerzo de solidaridad y compromiso con los más necesitados para el logro de una mejor calidad de vida y convivencia.
Para esta decisión, se requiere desprendimiento político del gobernante. Así como se ha reconocido y contemplado la importancia de elevar a rango institucional o ministerial actividades importantes para el desarrollo de Panamá como la ARI, el Ministerio del Canal, el IPAT, la Zona Especial de Howard, etc., ¿por qué no ubicar con valentía, humildad y decisión a la pobreza? Esta última resulta ser el mayor problema de Panamá y del mundo. También se requiere una planificación y sustitución de las rentas que el gobierno deje de percibir del Canal y que conceda por ley al Ministerio de la Pobreza, que puede balancearse con medidas de austeridad en el gasto público y recuperación, reorganización y simplificación fiscal y tributaria.
Cuando el pueblo en general vea que se está logrando el cometido, se producirá un efecto espuma continuo en los ingresos y donaciones de dicho ministerio.
Enumerar los incentivos y reconocimientos que la ley podría contemplar para las personas naturales, jurídicas y asociaciones que contribuyan con aportes al Ministerio de la Pobreza, requeriría de otro espacio. Lo primero es presentar esta idea que puede convertirse en una fórmula de disminución y erradicación de la pobreza con la ayuda de todos.
La solución de la pobreza no es de un individuo, de una familia, de una empresa, de una asociación, ni de un gobierno; es la contribución conjunta e interactiva de todos. El verdadero jefe de un gobierno son los valores. Por lo tanto, la comunidad espera del mismo una atención a la pobreza y hoy día, más de dos terceras partes de Panamá creen que el gobernante de turno tiene la convicción de este valor de solidaridad con el pobre y puede demostrarlo.