El ministro Delgado, una historia aún no contada
El Ministro de Gobierno y Justicia le ha puesto un nombre al caso del que se le acusa: "Incidente de carácter policial". Agregó que está consciente de sus derechos y que los hará valer para esclarecer su situación. Aún no lo ha hecho. Esta es la oportunidad para hacerlo, ¿sabrá aprovecharla? Mientras no lo haga, tendrá que hacerle frente también a la turbulencia política que se ha desatado en el país, y que amenaza con extenderse a las esferas de lo civil, la moral pública y la ética política. La complejidad del caso obligará a sus abogados a sortear con mayor agudeza los escollos de estos difíciles escenarios, pues tendrán que diferenciar con más precisión los sutiles límites entre moral y derecho, entre conciencia personal y deber civil.
Ante la nueva crisis que enfrenta el gobierno panameño, el presidente Martín Torrijos guarda un incómodo silencio, aunque muchos esperan que diga públicamente que intervendrán todas las instituciones competentes para esclarecer el caso con prontitud. De no hacerlo, y ante la falta de pruebas, lo que funcionará en Panamá es aquella máxima social que emplean los panameños que desconfían de la justicia -casi todos-, que dice: "Aquí las cosas siempre son lo que parecen".
El caso denunciado contra el ministro Daniel Delgado Diamante es una historia aún no contada. Han transcurrido varios días, pero la opinión pública espera una mayor información de su parte. Además, resulta irónico que la máxima autoridad del país, responsable de garantizar la aplicación de la ley conforme a los derechos civiles para perseguir crímenes y delitos, no pueda aclarar el suyo. Así de simple pinta el panorama actual para el ministro.