El misterio de la educación nacional
"Lo que busco es entenderme con mi propio corazón", cantaba el indio Atahualpa. Entiendo de esto que es natural la búsqueda en el ser humano, que no es más que un peregrino, cuya esencia es hilar y deshilar su propio misterio. Por ende, el dogmatismo, el cerrarse a la apertura para que entren todas las verdades posibles, blindar la vida a los argumentos de los otros, es la negación absoluta de lo humano.
En el tema educativo, el gobierno de Martín Torrijos parece estar dando pasos con espíritu de búsqueda. De ahí el diagnóstico ese que nos revela como un pueblo inerme para la competencia y las lides intelectuales, dado que nuestros muchachos, según los resultados de los exámenes nacionales aplicados el año pasado, no tienen los aparejos ni para el idioma español, las matemáticas, las ciencias, y mucho menos el idioma inglés. Es decir, en menos de una generación seremos lo que ya hoy somos en forma virtual: un pueblo de bestias.
Digo que el gobierno de Martín anda en búsqueda, porque publicar este diagnóstico, e insistir en que hay que salvar al enfermo, no es más que hacer un mea culpa severo, y quieren rectificar. Es así, pues han sido ellos quienes han estado en el poder durante treinta de los últimos cuarenta años transcurridos desde mediados de los sesenta, que es cuando la tendencia educativa actual vio la luz en Panamá. Con la publicación del diagnóstico aparentan aceptar que fallaron en su misión de marcar otros rumbos.
Habrá quienes dirán que el pueblo panameño fue su propio verdugo, al matar en la cuna la reforma educativa del 79. Esa es harina de otro costal. Mi punto es que quienes acompañan a Torrijos en su aventura gubernativa están acusando recibo de la cuota parte que le cabe de responsabilidad, y se ve bien que piensen hacer algo al respecto. Está hilando y deshilando su misterio.
La institución, en el 2004-2005, invirtió aproximadamente B/. 5.5 millones para darle solución a las urgencias de orden natural.
Este año se están atendiendo las contingencias con un presupuesto de B/. 1.5 millón.
En caso de que la institución sobrepase este presupuesto, el Estado tendrá la facultad de autorizar una partida extraordinaria para atender los casos que se presenten.
El incidente más reciente fue el de Chilibre. Unas 95 familias resultaron afectadas por las inundaciones ocurridas hace dos semanas, de las que 72 deben salir del área porque se encuentran en riesgo, según reveló el informe de ingeniería del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC).
Por su parte, José Batista, director de Desarrollo Urbano del MIVI, adelantó que cuando se traslade a las familias, se procederá a tumbar las casas porque se considera que esos puntos son parte de la servidumbre del río y no se quiere que se vuelvan a establecer personas allí.
Según el SINAPROC, la lluvia que causó inundaciones en Chilibre coincidió con la marea alta de 15.6 pies, además provocó caída de árbol y colapso de muro, así como alcantarillas obstruidas por desperdicios.
Los sectores afectados en el sector de Chilibre fueron Paraíso en Chilibre Centro, Las Cristinas, Calle Las Vegas de Agua Bendita, calle La Esperanza, San Vicente #1 y #2, calle Paraíso en Las Vegas, Agua Bendita y El Sucre.
El corregimiento de Chilibre tiene aproximadamente 40 mil 475 habitantes. De éstos 20 mil 819 son hombres y 19 mil 656 mujeres, según el último censo.
En caso de inundaciones, las autoridades de socorro recomiendan a las personas que abandonen lo los sótanos y plantas bajas de la vivienda, así como desconectar la energía eléctrica.
Además, las personas deben alejarse de los ríos, torrentes y zonas bajas de laderas y colinas.
Igualmente es recomendable mantenerse informado a través de la radio y de otros medios de comunicación, sobre las predicciones meteorológicas.
En el tema educativo, el gobierno de Martín Torrijos parece estar dando pasos con espíritu de búsqueda. De ahí el diagnóstico ese que nos revela como un pueblo inerme para la competencia y las lides intelectuales, dado que nuestros muchachos, según los resultados de los exámenes nacionales aplicados el año pasado, no tienen los aparejos ni para el idioma español, las matemáticas, las ciencias, y mucho menos el idioma inglés. Es decir, en menos de una generación seremos lo que ya hoy somos en forma virtual: un pueblo de bestias.
Digo que el gobierno de Martín anda en búsqueda, porque publicar este diagnóstico, e insistir en que hay que salvar al enfermo, no es más que hacer un mea culpa severo, y quieren rectificar. Es así, pues han sido ellos quienes han estado en el poder durante treinta de los últimos cuarenta años transcurridos desde mediados de los sesenta, que es cuando la tendencia educativa actual vio la luz en Panamá. Con la publicación del diagnóstico aparentan aceptar que fallaron en su misión de marcar otros rumbos.
Habrá quienes dirán que el pueblo panameño fue su propio verdugo, al matar en la cuna la reforma educativa del 79. Esa es harina de otro costal. Mi punto es que quienes acompañan a Torrijos en su aventura gubernativa están acusando recibo de la cuota parte que le cabe de responsabilidad, y se ve bien que piensen hacer algo al respecto. Está hilando y deshilando su misterio.
La institución, en el 2004-2005, invirtió aproximadamente B/. 5.5 millones para darle solución a las urgencias de orden natural.
Este año se están atendiendo las contingencias con un presupuesto de B/. 1.5 millón.
En caso de que la institución sobrepase este presupuesto, el Estado tendrá la facultad de autorizar una partida extraordinaria para atender los casos que se presenten.
El incidente más reciente fue el de Chilibre. Unas 95 familias resultaron afectadas por las inundaciones ocurridas hace dos semanas, de las que 72 deben salir del área porque se encuentran en riesgo, según reveló el informe de ingeniería del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC).
Por su parte, José Batista, director de Desarrollo Urbano del MIVI, adelantó que cuando se traslade a las familias, se procederá a tumbar las casas porque se considera que esos puntos son parte de la servidumbre del río y no se quiere que se vuelvan a establecer personas allí.
Según el SINAPROC, la lluvia que causó inundaciones en Chilibre coincidió con la marea alta de 15.6 pies, además provocó caída de árbol y colapso de muro, así como alcantarillas obstruidas por desperdicios.
Los sectores afectados en el sector de Chilibre fueron Paraíso en Chilibre Centro, Las Cristinas, Calle Las Vegas de Agua Bendita, calle La Esperanza, San Vicente #1 y #2, calle Paraíso en Las Vegas, Agua Bendita y El Sucre.
El corregimiento de Chilibre tiene aproximadamente 40 mil 475 habitantes. De éstos 20 mil 819 son hombres y 19 mil 656 mujeres, según el último censo.
En caso de inundaciones, las autoridades de socorro recomiendan a las personas que abandonen lo los sótanos y plantas bajas de la vivienda, así como desconectar la energía eléctrica.
Además, las personas deben alejarse de los ríos, torrentes y zonas bajas de laderas y colinas.
Igualmente es recomendable mantenerse informado a través de la radio y de otros medios de comunicación, sobre las predicciones meteorológicas.