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El misterio del tipo de cambio


Santiago de Chile (AIPE)- Cuando estudié en Chicago, aprobé el curso del premio Nobel Milton Friedman, quien hacía una defensa muy fundada del tipo de cambio libre. Me ocurrió lo mismo con Robert Mundell, reciente ganador de ese premio, que miraba el tema desde la perspectiva de economías pequeñas y abiertas. Hablaba de la dificultad para hacer políticas en ellas y del "área monetaria óptima", concepto que parece haber influido en su premiación. Era más bien un hincha del tipo de cambio fijo creíble y del oro.
Cuando pasé por el Banco Central, primero se ajustaba el tipo de cambio según la inflación, siguiendo a los economistas criollos a lo Chicago, como Carlos Massad y Ricardo Ffrench-Davis. ¡Qué se podía hacer con inflación de dos dígitos! Más adelante, otro profesor de Chicago nos recomendó dejar libre el tipo de cambio, con un énfasis que para los que fuimos sus alumnos era como sacar una mala nota, lo que me pasó en su curso. En el almuerzo del año siguiente nos volvió a reprobar porque no fijábamos el tipo de cambio. ¡Una economía pequeña y abierta debe pegarse al dólar para tener estabilidad de precios! Sergio de Castro lo hizo, y todo anduvo bien hasta que subió de nuevo el petróleo, y la política monetaria norteamericana, donde la inflación estaba en torno al 12 por ciento anual, se hizo contractiva y generó la recesión mundial de la deuda.
El premio Nobel Mundell, por ahí por 1980 ó 1981, pasó por Santiago y nos dijo en un almuerzo que el tema era simple: con tipo de cambio fijo el ajuste implica una baja del nivel de precios y que éste aún era muy alto. Había que esperar que bajara. Cobró su honorario y seguimos en el ajuste recesivo. El tipo de cambio real estaba subiendo porque la inflación chilena era menor que la estadounidense. Era lo que había que hacer, y después, cuando se devaluó y se dejó el tipo de cambio libre, quebró hasta el gato, pasando por casi todas las empresas y los bancos.
En la última reunión de la Sociedad Mont Pelerin, Friedman sostuvo que el tipo de cambio libre es para las economías de verdad, es decir, las grandes, y que para las pequeñas era una opción interesante pegarse a otra moneda. Por su parte, Mundell, recientemente, nos dice que ha extendido su teoría del área monetaria óptima y que no sólo Europa lo sería, sino todo el planeta. En el fondo, argumenta por un retorno al patrón oro "as the next best thing to a single currency for the world".
Sugiero estudiar derechamente el uso del dólar estadounidense como moneda y terminar con uno de los máximos misterios de la economía, como es el del tipo de cambio. Puras ventajas: nunca más oiremos de la balanza de pagos o la inflación alta y al eliminar el riesgo cambiario tendremos créditos baratos, creceremos más y habrá más puestos de trabajo. ¿Quiénes se opondrán? Como ya lo hemos visto, mis distinguidos colegas que, como todos los gremios, sindicatos o grupos de interés, verán reducidas sus oportunidades de trabajo y su protagonismo. Esto último es broma. Lo anterior no, porque más temprano que tarde vamos a estar ligados mucho más a Norteamérica.
Y no se olvide de que la economía chilena fue muy estable, hasta que se creó el Banco Central, lo que es una notable coincidencia.

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