El Misterio Público
El rol del Misterio, quiero decir, del Ministerio Público en el Murcia escándalo es muy preocupante: Hace unos días la procuradora de la Nación, Ana Matilde Gómez, le comunicó al país que en el caso de las donaciones, los candidatos no demostraban delito, pero al día siguiente recibía una gaznatada mediática con declaraciones ineludibles del caso.
Un diario de la localidad, incluso, revela lo que podría tratarse de un encubrimiento o inacción cuando cita: “la procuradora festejó su cumpleaños -5 de noviembre– con su familia en una suite vecina a la de Murcia en el Sheraton. Ella pensó que había allí algún ministro porque los custodios eran SPI. Cuando Murcia fue detenido sus custodios le avisaron que era su vecino del Sheraton”.
A los dos días de que el fiscal José Abel Almengor dijo no haber aplicado detención preventiva a Chong porque la medida cautelar adoptada garantizaba la presencia de los imputados, éste salió del país sin nadie que lo detuviera. La Procuradora se enteró del hecho de boca de un periodista.
Es inconcebible que el aparato de investigación judicial, que cuenta con el poder para indagar y encontrar la verdad, tenga que seguir el paso a los medios de comunicación. Me pregunto, ¿cómo es posible que con cuatro pesquisas abiertas en esta instancia judicial, sobre el caso Murcia, nunca se indagara más allá de lo que los medios presentaban? ¿Cómo estamos administrando justicia en este país?
Las consecuencias de este tipo de actuaciones son muy delicadas para la institución, pues se muestran imprecisiones, fallas, omisiones y errores que parecieran sistemáticas en las actuaciones. Esto fomenta la falta de credibilidad de la población hacia la institucionalidad del país, y refuerza la percepción de que existe una justicia selectiva.
En este momento, el caso Murcia es un factor detonante para la estabilidad social y política nacional a solo días de celebrarse un torneo electoral. Razón por la que el sano juicio, la seriedad, la cautela y la búsqueda de la verdad deben ser firmes y prístinas para evitar confusiones o malas interpretaciones en el caso. Sin embargo, lo que vemos es una procuradora que parece acelerar el paso al ritmo que le tocan los medios, en lugar de imponer su independencia e investidura en la materia. ¿Será incapacidad, omisión, o complicidad?