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El mito de la transparencia


Parece increíble que gobiernos y empresas que atienden el tema de la transparencia, sean precisamente las que se les vincule con el fraude, el lavado de dinero y la corrupción. Se puede ser transparente y no ser honesto. Se puede ser transparente, pero no decir la verdad. La transparencia es un código de palabra que se une en su mitología a la Democracia y a los Derechos Humanos, ¿Cómo lo comprueban?

China ha sabido sacar poco a poco a sus conciudadanos de la pobreza, sin ser transparente, sin tener un régimen democrático e inclusive con la percepción de otras naciones sobre el poco respeto a los Derechos Humanos; creyendo que menos transparencia apunta a mayor eficiencia. La palabra transparencia pareciera un código aplicable a los países no orientales, dentro de los cuales se dice que los americanos y los europeos sí son transparentes. Paradójicamente, una empresa americana como ENRON y otra empresa europea como PARMALAT, reconocidas por su alto nivel de transparencia y divulgación, perpetraron el fraude más grande en la historia de ambos países o regiones.

El fraude, lavado de dinero y la corrupción se originan, muchas veces, en los presupuestos desproporcionados o inalcanzables que exigen y/o aprueban las Juntas Directivas de ciertas empresas, como manera de seguir creciendo sostenidamente y mantener atractivo su valor en las Bolsas Públicas. Esta situación lleva a muchos de sus ejecutivos, gerentes y otros colaboradores hacer hasta lo imposible por llegar al presupuesto, donde de hecho se verán bien compensados por esos logros, aunque represente romper el Gobierno Corporativo y las Políticas y Controles.

En los Gobiernos pasa exactamente lo mismo, pero de otra forma. Se busca llegar a los ingresos aunque signifique aumentar los impuestos, que produce a su vez más fraude y aprieta a cierta parte de la sociedad. Mientras, se busca la manera más expedita de incurrir en gastos u obras aunque esto represente saltarse los controles, hacer ajustes creativos o convincentes a regulaciones, leyes o decretos o incrementando el endeudamiento de la nación.

La Auditoría Forense es la nueva y máxima especialidad del Contador Público que atiende el fraude, lavado de dinero y la corrupción integralmente, ya que previene, disuade, controla, detecta, investiga, combate y certifica o descarta la ocurrencia y/o evalúa los riesgos inherentes a estos flagelos que afectan a personas, empresas y gobiernos. La verdadera transparencia nace en la voluntad que tenga el líder de una Nación y otros que tengan el poder, de apoyarse en estas técnicas y en sólidos valores morales que procuren sacar a los pobres de su situación a pesar de los riesgos políticos.

*El autor es Especialista Certificado en Antilavado de Dinero, Examinador de Fraude Certificado y pionero de la práctica de la auditoría forense en Latinoamérica.

101 años de Panamá América

 
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