El muerto que nadie quiere cargar
La corrupción en Panamá parece que llegó para quedarse. Esto es lógico dadas las circunstancias existentes: La Asamblea Nacional de diputados (así con minúscula) debe conocer las acusaciones y denuncias que se presenten en contra del Presidente de la República y de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
Como a los diputados sólo les importan sus privilegios y sus beneficios adicionales, es decir sus intereses crematísticos, lo demás es chicha de piña. Por lo tanto, si la Asamblea llegara a "conocer" de las citadas acusaciones y denuncias, tanto el Presidente como los diputados quedarían tal cual. Muertos de risa.
Igualmente, le toca a la CSJ investigar a los diputados. De modo que los diputados, con razón o sin ella, también tendrían una altísima probabilidad de salir ilesos. ¿O no?
Si se agrega a lo anterior los múltiples e ingentes problemas que pesan como una lámina de plomo sobre el sufrido pueblo panameño, y cuya solución es por de más difícil o no es perseguida por los encargados de afrontarlos, opino que no debemos echar sobre las espaldas de los panameños otros problemas que también tienen aureola de pérdida de tiempo o que les importa un bledo a los individuos que deberían tomar cartas en dichos asuntos.
Los problemas a que me refiero son, por ejemplo, que no hay cero corrupción; que existe violencia rampante que tiene a los ciudadanos exageradamente amedrentados; que hay situaciones asaz difíciles que parecieran de nunca acabar, como las muertes ocasionadas en el incendio del bus 8B-06 o por el dietilenglicol; y que el transporte es una permanente crisis, al igual que la educación.
Para el infortunio de los panameños, surgen crisis que parecen inventadas para desviar la atención de casi todos los problemas importantes. La de hoy día es si un notorio general (título inventado) lo mandan de regreso a Panamá o a la Cochinchina. Enfatizo, no deberíamos perder el tiempo en ese embrollo. Pareciera que muchos estamos cantando al unísono: "Ese muerto no lo cargo yo, que lo cargue el que lo mató". Es evidente que la presente administración ya tiene su tamal cocinado, pero no lo quiere admitir. USA tiene su privilegiada posición como gran potencia y Francia no se alela, y demasiados panameños quieren meterse en un berenjenal con la aprobación del regreso.
A mí me da grima pensar que mis conciudadanos se enreden los cables pensando en el regreso de un tirano que en última instancia, dentro de la porquería de sistema político y judicial que nos encadena, lo más probable es que quede libre, muerto de risa. Ya se habla de las excusas para permitirlo, entre otras razones, porque es septuagenario. Mientras tanto, se dice que muchos temen las revelaciones que el tiranuelo podría lanzar al aire, sean verdad o sean mentiras convenientes.
Como dice la famosa canción, no queremos quedar metidos en el embrollo y algunos sentenciamos que Don Goyo debe ir pa´l hoyo. Después de todo él habló de plata y plomo y percibo que ya está corriendo la plata. ¡Chuleta, y yo que quiero ignorar al tirano! Pero, de que tiene carisma satánico, lo tiene. Ya que las injusticias se han perpetrado, como se dice, en nuestra propia cara, insisto que dejemos de complacer el narcisismo del general (?) y metamos el hombro para solucionar otros problemas más importantes, como la extrema pobreza, mientras explota la burbuja inmobiliaria que ni de a vaina ayuda a los más desposeídos.
El estudio revela que en San Miguelito, la concentración de PM10 alcanza un 83.89 microgramos por metro cúbico y en la UP, un 59.35. El análisis indicó que los altos niveles superan con creces los permitidos por la OMS.
Como a los diputados sólo les importan sus privilegios y sus beneficios adicionales, es decir sus intereses crematísticos, lo demás es chicha de piña. Por lo tanto, si la Asamblea llegara a "conocer" de las citadas acusaciones y denuncias, tanto el Presidente como los diputados quedarían tal cual. Muertos de risa.
Igualmente, le toca a la CSJ investigar a los diputados. De modo que los diputados, con razón o sin ella, también tendrían una altísima probabilidad de salir ilesos. ¿O no?
Si se agrega a lo anterior los múltiples e ingentes problemas que pesan como una lámina de plomo sobre el sufrido pueblo panameño, y cuya solución es por de más difícil o no es perseguida por los encargados de afrontarlos, opino que no debemos echar sobre las espaldas de los panameños otros problemas que también tienen aureola de pérdida de tiempo o que les importa un bledo a los individuos que deberían tomar cartas en dichos asuntos.
Los problemas a que me refiero son, por ejemplo, que no hay cero corrupción; que existe violencia rampante que tiene a los ciudadanos exageradamente amedrentados; que hay situaciones asaz difíciles que parecieran de nunca acabar, como las muertes ocasionadas en el incendio del bus 8B-06 o por el dietilenglicol; y que el transporte es una permanente crisis, al igual que la educación.
Para el infortunio de los panameños, surgen crisis que parecen inventadas para desviar la atención de casi todos los problemas importantes. La de hoy día es si un notorio general (título inventado) lo mandan de regreso a Panamá o a la Cochinchina. Enfatizo, no deberíamos perder el tiempo en ese embrollo. Pareciera que muchos estamos cantando al unísono: "Ese muerto no lo cargo yo, que lo cargue el que lo mató". Es evidente que la presente administración ya tiene su tamal cocinado, pero no lo quiere admitir. USA tiene su privilegiada posición como gran potencia y Francia no se alela, y demasiados panameños quieren meterse en un berenjenal con la aprobación del regreso.
A mí me da grima pensar que mis conciudadanos se enreden los cables pensando en el regreso de un tirano que en última instancia, dentro de la porquería de sistema político y judicial que nos encadena, lo más probable es que quede libre, muerto de risa. Ya se habla de las excusas para permitirlo, entre otras razones, porque es septuagenario. Mientras tanto, se dice que muchos temen las revelaciones que el tiranuelo podría lanzar al aire, sean verdad o sean mentiras convenientes.
Como dice la famosa canción, no queremos quedar metidos en el embrollo y algunos sentenciamos que Don Goyo debe ir pa´l hoyo. Después de todo él habló de plata y plomo y percibo que ya está corriendo la plata. ¡Chuleta, y yo que quiero ignorar al tirano! Pero, de que tiene carisma satánico, lo tiene. Ya que las injusticias se han perpetrado, como se dice, en nuestra propia cara, insisto que dejemos de complacer el narcisismo del general (?) y metamos el hombro para solucionar otros problemas más importantes, como la extrema pobreza, mientras explota la burbuja inmobiliaria que ni de a vaina ayuda a los más desposeídos.
El estudio revela que en San Miguelito, la concentración de PM10 alcanza un 83.89 microgramos por metro cúbico y en la UP, un 59.35. El análisis indicó que los altos niveles superan con creces los permitidos por la OMS.
Los edificios aprobados en este sector de la avenida Balboa son alrededor de 43.
Según la Dirección de Desarrollo Urbano se están construyendo unos 175 edificios, en diversas áreas de la ciudad.
También existen 125 anteproyectos aprobados y unos 80 en vías de aprobación.
Moradores de vía Argentina en "consulta pública" acordaron fijar un máximo de pisos para los edificios que se construyan cerca del Parque Andrés Bello.