El necesario equilibrio en la vida
Todo ser humano intenta disfrutar la vida a toda su plenitud manteniendo el necesario equilibrio entre sus múltiples actividades. Ese equilibrio es uno de los elementos que nos permite que seamos personas sanas en lo psicológico, emocional e intelectual. Debemos dedicarle el tiempo necesario a nuestras relaciones laborales y personales. Se debe respetar el sagrado triángulo de trabajar, distraerse y descansar. La trasgresión a este equilibrio, dedicando más tiempo a una sola de las actividades de nuestra vida, ocasiona trastornos que pueden afectarnos físicamente, emocionalmente y mermar nuestra capacidad de trabajo como individuos integrantes de una sociedad productiva.
Esas premisas son fundamentales; de ahí que cada trabajador después de su jornada de trabajo, necesita horas de descanso para recuperarse, incluyendo vacaciones periódicas luego de periodos prolongados de trabajo, que según nuestro Código Laboral es después de 11 meses de funciones. Esto puede ser cierto para individuos comunes y corrientes, sin embargo parece que no aplica para los distinguidos magistrados del Tribunal Electoral (TE) que probaron contra toda argumentación científica que no se necesita de vacaciones, que éstas no son necesarias y que, por el contrario, este tiempo puede aportar mayores beneficios económicos si se acumula durante toda la vida laboral y después se reclama como un solo pago único. Como otras actuaciones del TE, esto es un precedente digno de imitar.
Pero este hecho genera interrogantes que deberían ser respondidas. ¿Todos los funcionarios del TE gozan de la misma opción de acumular sus vacaciones? ¿No es esto una violación a la Constitución que consagra la igualdad de los ciudadanos? ¿No existen reglamentaciones de manejo de personal que deban cumplirse? ¿Cómo se explica esta diferenciación en la institución que entre sus preceptos está llamada a velar por la igualdad de los ciudadanos? La libertad de pensamiento nos provoca especular al respecto elaborando algunas teorías.
Es posible que el trabajo de ser un magistrado en el TE sea tan fácil, tan poco extenuante y exigente, que no sea necesario tomar vacaciones. Si esto es así, porqué gastamos sumas significativas de nuestros impuestos en el salario de esos funcionarios. Claro, esto es solo una especulación, puede haber elementos que desconozcamos.
Puede ser que los magistrados sí tomaron algunas vacaciones que coincidieron con fines de semanas, días feriados en fiestas patrias, navidades, año nuevo, Semana Santa y carnavales. Y si ocurrió alguna otra ausencia fue en misión oficial o en una licencia no remunerada. Puede ser que acumular las vacaciones sea una práctica habitual de altos funcionarios hasta ahora desconocida por la opinión pública. Puede ser una medida preventiva para asegurar un patrimonio económico ante la terminación de labores y la ausencia de un sustancioso salario. Si esto fue así, probamos que Panamá definitivamente es un país de grandes jugadores. Los magistrados sí jugaron bonito, todos los goles para el final del partido para deleitar a sus aficionados.
Lástima que no a todos se nos permita jugar de esa manera.
En el popular barrio de El Chorrillo encontramos el Comedor Parroquial Ricardo Galindo Quelquejeu, creado en 1981 e instalado en la parroquia de Fátima.
Según el administrador del comedor, desde hace cinco años, Fray Javier Mañas, se atiende a una población interna de 75 niños, mientras que de los que viven en los multifamiliares asisten 175.
Al mes, ellos gastan, sólo en comida, B/.7 mil 645, además de que tienen que cubrir los honorarios de seis trabajadores, entre cocineros y aseadores.
Este comedor también ofrece los servicios de odontología desde 1982, gracias a la ayuda de Empresas Bern. Además, tienen un pre kinder, kinder y un Centro de Orientación Infantil (COIF).
En el comedor infantil Divino Niño, instituciones y empresas privadas como Pro Niñez, Hogar Belén, Hogar Bonaire, Aluminios de Panamá, el Banco General, El Club Rotario de Panamá Sur, Industrias Comercializadoras, Mossack & Fonseca, Agencias de Viajes 002 juegan un papel fundamental.
Además, de Afework, agrupación de jóvenes de mercadeo y publicidad quienes incentivaron a varias empresas para la donación de un vehículo al comedor.
Mientras que la Fundación Buenos Vecinos, Ricardo Galindo Quelquejeu y el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) se encargan de asistir al Comedor Parroquial Ricardo Galindo Quelquejeu.
Pero, no todos los comedores infantiles reciben ayuda de las empresas privadas.
El Comedor Infantil Sopla Dios, que atiende a 1, 300 niños, requiere de la ofrenda directa de los miembros de la iglesia Tabérnaculo de la Fe y un aporte de 5% de parte del gobierno.
Esas premisas son fundamentales; de ahí que cada trabajador después de su jornada de trabajo, necesita horas de descanso para recuperarse, incluyendo vacaciones periódicas luego de periodos prolongados de trabajo, que según nuestro Código Laboral es después de 11 meses de funciones. Esto puede ser cierto para individuos comunes y corrientes, sin embargo parece que no aplica para los distinguidos magistrados del Tribunal Electoral (TE) que probaron contra toda argumentación científica que no se necesita de vacaciones, que éstas no son necesarias y que, por el contrario, este tiempo puede aportar mayores beneficios económicos si se acumula durante toda la vida laboral y después se reclama como un solo pago único. Como otras actuaciones del TE, esto es un precedente digno de imitar.
Pero este hecho genera interrogantes que deberían ser respondidas. ¿Todos los funcionarios del TE gozan de la misma opción de acumular sus vacaciones? ¿No es esto una violación a la Constitución que consagra la igualdad de los ciudadanos? ¿No existen reglamentaciones de manejo de personal que deban cumplirse? ¿Cómo se explica esta diferenciación en la institución que entre sus preceptos está llamada a velar por la igualdad de los ciudadanos? La libertad de pensamiento nos provoca especular al respecto elaborando algunas teorías.
Es posible que el trabajo de ser un magistrado en el TE sea tan fácil, tan poco extenuante y exigente, que no sea necesario tomar vacaciones. Si esto es así, porqué gastamos sumas significativas de nuestros impuestos en el salario de esos funcionarios. Claro, esto es solo una especulación, puede haber elementos que desconozcamos.
Puede ser que los magistrados sí tomaron algunas vacaciones que coincidieron con fines de semanas, días feriados en fiestas patrias, navidades, año nuevo, Semana Santa y carnavales. Y si ocurrió alguna otra ausencia fue en misión oficial o en una licencia no remunerada. Puede ser que acumular las vacaciones sea una práctica habitual de altos funcionarios hasta ahora desconocida por la opinión pública. Puede ser una medida preventiva para asegurar un patrimonio económico ante la terminación de labores y la ausencia de un sustancioso salario. Si esto fue así, probamos que Panamá definitivamente es un país de grandes jugadores. Los magistrados sí jugaron bonito, todos los goles para el final del partido para deleitar a sus aficionados.
Lástima que no a todos se nos permita jugar de esa manera.
En el popular barrio de El Chorrillo encontramos el Comedor Parroquial Ricardo Galindo Quelquejeu, creado en 1981 e instalado en la parroquia de Fátima.
Según el administrador del comedor, desde hace cinco años, Fray Javier Mañas, se atiende a una población interna de 75 niños, mientras que de los que viven en los multifamiliares asisten 175.
Al mes, ellos gastan, sólo en comida, B/.7 mil 645, además de que tienen que cubrir los honorarios de seis trabajadores, entre cocineros y aseadores.
Este comedor también ofrece los servicios de odontología desde 1982, gracias a la ayuda de Empresas Bern. Además, tienen un pre kinder, kinder y un Centro de Orientación Infantil (COIF).
En el comedor infantil Divino Niño, instituciones y empresas privadas como Pro Niñez, Hogar Belén, Hogar Bonaire, Aluminios de Panamá, el Banco General, El Club Rotario de Panamá Sur, Industrias Comercializadoras, Mossack & Fonseca, Agencias de Viajes 002 juegan un papel fundamental.
Además, de Afework, agrupación de jóvenes de mercadeo y publicidad quienes incentivaron a varias empresas para la donación de un vehículo al comedor.
Mientras que la Fundación Buenos Vecinos, Ricardo Galindo Quelquejeu y el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) se encargan de asistir al Comedor Parroquial Ricardo Galindo Quelquejeu.
Pero, no todos los comedores infantiles reciben ayuda de las empresas privadas.
El Comedor Infantil Sopla Dios, que atiende a 1, 300 niños, requiere de la ofrenda directa de los miembros de la iglesia Tabérnaculo de la Fe y un aporte de 5% de parte del gobierno.